Dios para todos

12 Julio 2018
Dios para todos

Por Eddie Morgan

Los acontecimientos de Nicaragua de los últimos meses, me recuerdan una de mis historias favoritas del escritor Gabriel García Márquez "Crónica de una muerte anunciada" en donde todos, absolutamente todos sabían lo que podía pasar, pero nadie hizo nada para detener el resultado. Finalmente los hermanos Vicario –Pedro y Pablo– después de pensarlo en varias ocasiones, matan a cuchillazos a Santiago en la puerta de su casa, a la vista de la gente que no hizo o no pudo hacer nada para evitarlo.

Esta historia más que reflejar de forma magistral el acercamiento entre lo periodístico y lo narrativo, tiene un personaje colectivo que es el "pueblo", que conoce de manera anticipada la muerte de Santiago y no hace nada por evitarla, dicho en otras palabras en Nicaragua debe ser el pueblo el que de forma colectiva opte por la no violencia y busque la paz.

Sin embargo como en toda historia siempre hay personajes que pueden hacer que el pueblo se movilice hacia el bien o hacia el mal; uno de ellos ha sido a mi criterio el obispo Silvio José Báez Ortega, quien ha tomado una posición muy valiente frente a los medios y frente a la población, al punto de ser considerado un visionario, en contra de un régimen supuestamente dictatorial, quien cuenta con el respaldo total del pueblo Nicaragüense.

Ahora es normal preguntarse, dado que esto no es una novela sino la vida real, ¿sabrá el obispo Báez el final de este conflicto? Porque muchos visionan el comienzo pero pocos intuyen su conclusión. Los hechos acontecidos en Diriamba: pocos o nadie esperaban la reacción enérgica del pueblo en contra de la iglesia católica y en especial del Monseñor Báez y prueba de ello es, que se ve en todos los videos aficionados o de los medios auto llamados independientes, su cara de enojo, miedo y sorpresa. El pueblo diriambino reclamó la presencia de un Dios para todos, cuya misericordia protegiera la vida de todos los diriambinos y no la del Dios al servicio de sus intereses políticos, que se hacía de la vista gorda ante la tortura de hermanos nicaragüenses.

Esa incomodidad de la iglesia ha venido creciendo, no solo en los turberos, sapos o paramilitares sandinistas, como se llaman a los que apoyan al gobierno, también entre los otros sectores en los cuales la iglesia católica no ha pensado, 40% de la población de Nicaragua es evangélica y 5% Morava o Anglicana, quienes vemos como a nuestra vista y paciencia se nos ha excluido del diálogo y relegado a simples observadores de un resultado que puede destruir el proyecto de país que todos queremos y que todos estamos permitiendo sea destruido.

Sumemos a esa incomodidad a los miles de estudiantes que no podrán culminar su año escolar o su carrera, vendedores ambulantes que no venden, pulperías que cierran, negocios que no son sostenibles y miles de desempleados y tendremos como resultado más enojo e incomodidad hacia la iglesia católica y hacia usted Monseñor Báez, de seguir en esta espiral descendente no habrá vencedores ni vencidos solo un pueblo fragmentado y es en este punto donde usted su reverendísima excelencia Monseñor Báez puede ser el héroe de esta historia y jugar el verdadero papel de mediador en Cristo, uniendo al pueblo nicaragüense en la fe de Cristo y la paz que hemos perdido y que todos anhelamos recuperar.

Que de ahora en adelante sus palabras de paz, justicia y reconciliación caigan en tierra fértil, y den fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, que oiga y el que tenga ojos para ver que vea y que la gloria de Dios ilumine su camino y lo haga instrumento de reconciliación entre hermanos Nicaragüenses".

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