La razón de nuestra alegría

12 Julio 2018
La razón de nuestra alegría

Por Luis Briones

«El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza»

Arturo Jauretche

A todos los que no gozamos de "buen apellido" nos golpea esta guerra. Somos el objetivo de a los que se creen dueños y señores de esta tierra, ninguno de nosotros puede evitar serlo, no hay modo, todos salvo los "Amos del valle" somos fichas en la mira malintencionada de este grupúsculo.

Después de varios intentos violentos de derrocar el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, recuerdo a finales de abril, comenzaron a afinar una estrategia para desabastecer y crear el pánico en las familias humildes. Regresaba a mi casa luego de días de mantenerme en otras ocupaciones, decidí hacer compras para poner al día la cocina, vi trabajadores en los pasillos del supermercado rellenando algunos estantes vacíos y también remarcaban las etiquetas de precios, habían subido un poco, "¡Y se va a poner peor!" – me dijo con una sonrisa en el rostro, creyéndose familia de los dueños, el compañero asalariado que estaba de rodillas poniendo los precios.

Vamos a asfixiar a Nicaragua- dijeron los Radio Bemba del Departamento de Estado, y bueno, Nicaragua se asfixia asfixiando a los nicaragüenses. No son difíciles de entender estas oscuras estrategias, ya conocemos sus maniobras tenebrosas y es difícil levantarse cada mañana sin saber que pasará, es difícil a veces mantener la esperanza, pero no nos queda de otra. ¡Los pueblos tristes no vencen y los sandinistas no tenemos otra opción que no sea vencer!

Es difícil ver a algunos compañeros desgranarse en el camino, es difícil verlos señalarnos por seguir en el camino, ese camino donde una vez nos encontramos. Es difícil ver como algunos quieren hacer sentirnos con vergüenza, por no caer derrotados, por no entregarnos, por ser capaces de seguir peleando y seguir sonriendo. Es difícil pero es parte de esta guerra.

Parece que nuestra alegría es un terrible desagravio, una compañera y maestra siempre me dice "¡A esta alegría el enemigo le teme!". A ellos les complace quitarnos la alegría, porque de eso se trata, desmoralizarnos para sumergirnos en desesperanza. Los pueblos tristes no vencen y el sandinismo es alegría, y ha sido, nuestra mayor fortaleza.

Defender nuestra alegría es vital en esta guerra, y esto pasa por inventar y celebrar cada cosa por pequeña o grande que sea como una gran victoria, porque lo es. En la medida que nos vamos reinventando vamos creando capacidades nuevas y nuevas formas de hacer las cosas. Celebrar cada escalada de una cuesta, celebrar cada gesto de solidaridad, por el florecimiento de la organización de las comunidades para resolver sus problemas. Pasa por la reflexión, por el reacomodo y el deslastre. Pasa incluso por lo más pequeño, lo más insignificante, por lo cotidiano, lo bonito, lo inocente que persiste a pesar de los dolores, inconsciente de ellos, pasa por preservar esa pureza… Pasa por la dignidad de no mostrarnos heridos ante quienes nos quieren ver a pedazos.

Defender esta alegría y expresarla a todo pulmón como cañonazos. Defender la alegría contra la vergüenza que nos quieren imponer por sonreír en tiempos de guerra. Defender la alegría amorosamente, a carcajadas, sin pedir permiso ni perdón. Porque los pueblos tristes no vencen y nosotros venceremos.

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