La Influenza Humana y los políticos criollos

30 Abril 2009
Por José Gabriel Moya Secretario de Asuntos Parlamentarios de la UDC En relación a la actual Pandemia que azota a nivel mundial, es injustificable y debería ser imperdonable a los Diputados de los partidos políticos de oposición al Gobierno Sandinista, que se ausentan de la vida nacional, cuando se demanda de acciones emergentes para prepararnos de una eventual, y casi segura, -Dios no lo permita-, llegada a país, de la "Influenza Humana". Se ha requerido inevitablemente por vía de Decreto Presidencial, de asignar fondos al Ministerio de Salud, para que cuente con el aprovisionamiento y avituallamiento de los recursos. No es posible quedarse de brazos cruzados esperando a que llegue el mal para, hasta entonces, proceder a tomar las decisiones correspondientes. La Asamblea Nacional de Nicaragua, debería proceder y actuar de conformidad al precepto constitucional, Arto. 129, que expresamente dice: "Los poderes Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral son independientes entre sí y se coordinan armónicamente, subordinados únicamente a los intereses supremos de la nación y a lo establecido en la presente Constitución". En consecuencia, garantizar la vida de los nicaragüenses, y de toda persona que se encuentre en el territorio nacional amenazada por la Influenza Humana, es un acto supremo que corresponde a los poderes del estado representados por el Legislativo y Ejecutivo, y delimitados por la Constitución, para afrontar, en coordinación las acciones y medidas indispensables para salvaguardar la vida de los habitantes de esta nación. Naturalmente, que corresponde al Poder Ejecutivo, ejercer la máxima responsabilidad, pero hay aspectos vitales que son del resorte propio de la Asamblea Nacional, en particular, de reasignación y de asignación de fondos, por lo tanto, cabe esperar una acción en concordancia con el objetivo supremo del Estado que es garantizar la vida de la población, pero no ha sucedido así. En este momento es importante las decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo, que preside el Comandante Ortega, entre estas, el Decreto firmado el 29 de Abril, Decreto de Emergencia Sanitaria en todo el territorio nacional, por un período de sesenta días para desarrollar las acciones y medidas pertinente para prevenir y en caso necesario, eliminar la influenza humana en nuestro país. Como ciudadano es lo que esperamos de un Gobierno, y de un liderazgo nacional en el Gobierno, por lo tanto, no tenemos, a pesar de las circunstancias-, ese sentimiento de Indefensión, que prevaleció en nosotros, cuando los gobiernos neo-liberales, se olvidaron de mejorar las condiciones del Sistema Nacional de Salud, en virtud de ser –según su óptica-, un problema privado, un problema del mercado, lo que significó, que las políticas sociales no fueran prioridad del tales gobiernos, expresado de manera más clara: Las personas no éramos el centro y el fin de la política gubernamentales. Sé que no es el momento para este tipo de reflexiones, pero es que es verdaderamente expresivo, de cómo se ausenta el liderazgo de los partidos políticos y los "Padres de la Patria" de la oposición al gobierno, de sus responsabilidades, en momento, en que se necesita la mayor armonía, para configurar y tomar todas las acciones y medida ante la amenaza en ciernes. Llegará el momento en que los nicaragüenses tendremos nuevamente que tomar decisiones relacionadas con las elecciones nacionales, y en ese momento, debemos valorar y recordar estos momentos, no para hacer pasadas de cuenta, sino para proceder en nuestra elección conforme a nuestros intereses: personales, familiares, comunitarios y nacionales. No permitir que reine el estado de indefensión social en Nicaragua, es una responsabilidad, no solamente social, sino de interés personal, por nuestras familias y nuestra nación. Que Dios nos bendiga a todos los Nicaragüenses.
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