De la destrucción a la responsabilidad de nación

06 Septiembre 2018
De la destrucción a la responsabilidad de nación

Por Manuel Coronel Novoa (*)

El término “ludismo” se aplica a los seguidores de Ned Ludd, quien en los albores de la revolución industrial (1779- 1812) lideró un movimiento de protesta contra la automatización de las empresas y a favor del empleo y salarios en Inglaterra. Sin embargo, el “método de lucha” de Ludd y sus seguidores consistía nada menos que en destruir la maquinaria y las fábricas, es decir, los medios de producción. Al final, tanto sus seguidores como sus detractores, terminaban sin salario y sin trabajo. No había que ser un genio para pronosticar que el ludismo, destrozaba su propósito. Pero a pesar de su fugaz presencia histórica, la insensatez e irracionalidad de Ned Ludd persistieron, de manera que hoy se les llama ludistas a los que destruyen la economía en nombre de causas políticas o reivindicativas.

El costo de oportunidad destruido con el reciente shock político en Nicaragua, es decir, el efecto en el PIB que hubiésemos tenido a finales del año vs. el que –posiblemente- tendremos ahora, se aproxima a 1,250 Millones de dólares. Ibamos hacia los 14,450 Millones, y ahora cerraríamos en 13,250 Millones. Este cálculo incluye los efectos directos como destrucción de capital y empleo, pero también incluye el costo de oportunidad perdido en inversión local y externa, como resultado de la pérdida de confianza en un país que escoge un método ludista para resolver sus desavenencias políticas. El shock político entre abril y junio tendrá también un efecto en los años subsiguientes, pues este tipo de shocks tienen un efecto temporal, y uno permanente. La responsabilidad de la recuperación económica es de todos. “Lo que es bueno para el ganso, es bueno para la gansa” reza uno de mis proverbios anglosajones favoritos. La economía es tan importante para el que está en el gobierno y lo apoya, como para el que aspira a llegar a él y no lo apoya. ¿O es que alguien en la oposición actual puede ser tan iluso de pensar que va a llegar al gobierno y va a resolver los problemas del INSS, del empleo, y la caída de la recaudación tributaria y de la confianza inversionista por sus “maravillosos credenciales democráticas”? No, ¡no es así! solo pregúntenle al presidente Macri, quien después de haber prometido grandes inversiones y prosperidad para los argentinos después del “desastre Kishnerista”, está luchando con dientes y uñas para no repetir la calamidad neoliberal del 2001.

Entonces compatriotas, Lo primero que la “comunidad internacional” -que hoy aplaude- le va a preguntar a un eventual gobierno “demócrata” en Nicaragua es: ¿cuál es tu capacidad de repago y cómo está tu macro? ¿contás con la oposición y los sindicatos si lanzamos un programa de rescate?¿Cómo sabremos que después del precedente sentado en abril del 2018, a ustedes no les va a ocurrir lo mismo que al gobierno anterior que, dicho sea de paso, tenía una estabilidad macro mejor que la vuestra? Y esto no lo digo por jalar un argumento, sino porque lo vivo todos los años en mi trabajo!

Por eso les dejo dicho: apartémonos del ludismo y abracemos la responsabilidad de nación. La gestión económica para la recuperación del crecimiento, fortalecimiento de las reservas y sistema financiero nacional, estabilización del INSS, y la sostenibilidad fiscal y macroeconómica del país, es una misión de nación, independientemente de posiciones políticas. El futuro económico del país y su estabilidad no son patrimonio de tus amigos ni de tus adversarios, sino de todos!

(*) El autor es asesor por Nicaragua del Director Ejecutivo por Brasil en el directorio del FMI, y sus opiniones no reflejan ni las del FMI, ni la de los países que representa.

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