Carta a mi tío Lenín Mendiola. Destino: el cielo

13 Septiembre 2018
Carta a mi tío Lenín Mendiola. Destino: el cielo

Por Tania Mendiola (*)

Ya es un mes, tío Lenín, que estás en el cielo conversando con nuestro creador; un mes que estos desgraciados terroristas te asesinaron.

¿Sabés tío? Un día de estos estaba hablando con mi abuela y te estábamos recordando. Le estaba contando la última vez que llegué, 15 días antes de tu asesinato, y me dijiste que por qué andaba sola. Siento no haberte llevado a tu terremotito (mi hijo), pero sabés que ese día andaba en el entierro de Fátima.

Pero, ¿sabés que mi abuela dice que te ha visto dos veces? Estate tranquilo que acá la estamos cuidando, estoy llegando más seguido a verla. El día que estuve de cumpleaños fui donde tu viejita. Lo que hicimos fue recordarte y te cuento: le comenté lo que me dijiste: "¿te acordás de aquella vez, cuando mi madre estaba chavala? (Soltaste una carcajada) Pusiste a mi mamá y a la Juanita a hacer los tales nacatamales que al final no los hicieron por que no sabían hacerlos". Eso le llegué contando a mi mamá también el día que estuve en la casa que hablamos. Quedamos en llegar después, sin saber que esa próxima vez iríamos a tu funeral. ¿Pero sabes que más me duele? Que no viste al niño. No sabía que sería la última vez que te iba a ver.

Pero sé que desde el cielo nos estás viendo, sé que desde ahí estas cuidando de mi abuela, a la familia a tus hijas, a todos nosotros. ¡Dios! No puedo dejar de recordarte sin sentir este dolor en mi pecho y en mi garganta; me hace falta la respiración de tanta tristeza. Pero sabemos que nos estás viendo; sabés que tus asesinos están encerrados y que se van a podrir en la cárcel a como tienen de podrido sus corazones.

Aquí estamos tristes, dolidos, pero pronto te visito para que hablemos más. Te llevaré a tu terremotito que me ha preguntado por vos pero que no le he dicho nada vos, porque vos sabés que está pequeño y el aun no entiende estas cosas.

Tu partida ha sido inesperada. Así fue la pérdida de mi tío Daniel, quien sabés que fue como un padre para mí. Si lo ves, decile que lo amo también y que lo extraño.

Nos veremos algún día en el cielo.

Tu sobrina

Tania Mendiola (*)

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