La élite estadounidense es una amenaza para los pueblos

03 Diciembre 2018
La élite estadounidense es una amenaza para los pueblos

Por David Maximiliano Hernández                                            

Yo no sé si las élites de las distintas oligarquías creen en Dios o no creen. Parafraseando a Samuel Gotay podemos decir: independientemente de lo que nosotros pensemos Dios existe.

Pero a nuestro juicio, los que tienen pacto con lo material, los que han hecho de su vida acumulación del capital, los que están acostumbrados a mandar, imponer, despojar, explotar, extorsionar, asesinar y muchas otras cosas más, simplemente, creen que ellos todo lo pueden y que no necesitan a nadie más. Incluso, desprecian y maldicen a los que están debajo, porque no tienen, a su juicio, la capacidad de avanzar y de resolver. Tanta arrogancia juntas. Tanta demencia. Tanta oscuridad.

La orden ejecutiva emitida por Donald Trump, en virtud de que la situación "en Nicaragua constituye una extraordinaria e inusual amenaza para la seguridad nacional" de Estados Unidos de América, no es más que la expresión arrogante del imperio, de los imperialistas, que, por su naturaleza, es una élite. Una élite que, perteneciendo a la clase económicamente dominante está por encima de ella misma.

Vladimir Ilich Lenin definió meridianamente que la "política no es más que la expresión concentrada de la economía", y, efectivamente, a así lo demuestra la realidad política estadounidenses.

En los últimos casi 200 años una minúscula minoría, pero con extraordinario poder económico, es la que dicta la doctrina de la geopolítica mundial en sus tiempos. Ningún presidente de Estados Unidos de América está por encima de la élite gobernante.  Ellos son servidores del verdadero poder.

Solamente así se explica que un presidente declare a Nicaragua como una amenaza extraordinaria e inusual para Estados Unidos. Para cualquier habitante de Estados Unidos medianamente informado sobre la realidad de Nicaragua, debería ser motivo de vergüenza, tan extraordinario empeño por destruir a Nicaragua y de tal calificación.

William Shakespeare en su obra El Rey Lear, dejó dicho: "es el mal de estos tiempos, los locos guían a los ciegos". Los locos son las élites y el ciego es el señor Trump.

Es un país imperialista, que tiene como presidente a hombres sin escrúpulos, que no conocen la grandeza de alma para actuar conforme el sentido de lo justo, de la justicia y la paz, y solamente les queda hacer el papel de bravucón, de matón, asesinando toda esperanza de tranquilidad, de paz y prosperidad en contra de los pueblos que no se someten a sus dictados. Es por lo tanto la élite estadounidense una extraordinaria e inusual amenaza para la seguridad nacional de todos los pueblos y del planeta mismo.

Un hombre justo y de buena voluntad, jamás aceptaría ese puesto destinado a provocar lágrimas, dolor y muertos. Pobrecito el matón.

En conclusión, nada tiene que ver Dios con estos ególatras, sátrapas, delincuentes internacionales, en cuyas manos, el poder militar los conviertes en una amenaza extraordinaria e inusual para los pueblos que desean ser libres, independientes y soberanos.

Efectivamente, Dios está en sus corazones, igual que en el de nosotros, pero ellos lo tienen postrado, encadenado y crucificado.

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