El pueblo, víctima del capitalismo

10 Enero 2019
El pueblo, víctima del capitalismo

Por Ramón Flores Ríos (*)

Hablar de la situación de Nicaragua hoy en día resulta un tanto incómodo y peligroso por el grado de complejidad al que ha sido sometido el país más seguro de Centroamérica.

Los que siempre se han autodenominado democráticos, ahora cuestionan fuertemente el hecho de saber que hay gente convencida de los avances durante el Gobierno Sandinista en los últimos doce años y particularmente lo que de manera inmediata cambió la vida en los hogares nicaragüenses, tales como la eliminación de los perpetuos apagones que se daban durante el último gobierno neoliberal de la derecha nicaragüense apoyada por la ultraderecha exterior.

Esto fue muy significativo para el comerciante, el obrero, el campesino, el empresario, el estudiante y se puede afirmar que para todo el país y cabe destacar que en ese sentido no se hizo ninguna discriminación en cuanto a la orientación política del que fue beneficiado directamente por un gobierno de izquierda y con capacidad para entender y resolver los problemas más sensibles de la ciudadanía que sufría los embates de las decisiones de los gobernantes derechistas.

Lo anterior es solo uno de los cambios directos que hizo el gobierno sandinista, encabezado por su líder el comandante Daniel Ortega Saavedra, pero se toma solo como ejemplo.

Sin importar cuánto haya hecho el FSLN en este país, Nicaragua fue sometido desde el anuncio del retorno de la fuerza sandinista al poder en 2007, a la planificación de una estrategia integral a mediano plazo que permitiera el desprestigiar a las instituciones del gobierno y directamente a los más cercanos al presidente de la República.

Se han dicho tantas cosas en contra de la Policía Nacional, que muchos cayeron en el juego de sentir repulsión al ver a un Agente Policial resguardar las calles para tener una vida como ciudadanos tranquila y sin el temor de que esos mismos agentes sean miembros de una mara, como ocurre en los demás países centroamericanos.

Se ha hablado tan mal del Poder Judicial en esta nación, que el ciudadano ha sentido mucha desconfianza de impartición de justicia, pero no se le ha dado la debida importancia al hecho que sólo con el FSLN en el poder, es que se ha modernizado el acceso a la justicia en el país y se ha trabajado en la actualización del andamiaje jurídico para garantizar al pueblo un servicio en todos los niveles.

No podemos dejar de mencionar al Poder Legislativo, donde se dice no trabajan, no hacen nada por el pueblo, sin importar que es gracias a la aprobación de leyes en todos los sentidos, que Nicaragua ha alcanzado los niveles de crecimiento, equidad y acceso a los más elementales servicios básicos, lo que ha permitido mejorar la calidad de vida de las grandes mayorías, que antes de la llegada del FSLN al poder no eran tomadas en cuenta y sino veamos cuantos proyectos de electrificación ha aprobado la Asamblea Nacional para las comunidades más remotas y no con carácter mercantilista, sino con carácter social, porque hay muchas comunidades tan pequeñas, que si buscamos la rentabilidad de acuerdo al capitalismo, no serían objeto de electrificación , por su poca población, pero como en el modelo del comandante Daniel Ortega el ser humano el es centro y todo se enfoca hacia él.

Otro altamente desprestigiado ha sido el Poder Electoral, y todo por no hacer ganar a los que por sus divisiones y carencia de adeptos no pueden alcanzar el nivel de popularidad que necesitan para gobernar nuevamente este país y es que el Consejo Supremo Electoral era pulcro y honesto mientras dio a conocer al pueblo como ganadores a Violeta Viuda de Chamorro, Arnoldo Alemán y a Enrique Bolaños, el problema fue anunciar la victoria del histórico Frente Sandinista con su siempre paciente y visionario Daniel Ortega, muy a pesar de las campañas mediáticas llenas de mentiras que se dieron en la contienda electoral del 2006.

Con todo lo anterior se puede deducir que no importa lo que el gobierno sandinista haga bien, sino que lo verdaderamente claro para la derecha nacional e internacional es que los sandinistas son destructores de la economía porque siempre quieren apoyar al más pobre con acceso a educación gratuita, salud gratuita, subsidio al transporte, electrificación, viviendas dignas, trabajo con remuneración justa, entre otros y lo peor de todo es que no toman el capital como centro de todo, sino que cometen el gravísimo error de tener como objetivo el bien común del ser humano.

Y como nada de lo que se haga en pro del pueblo nicaragüense es bueno para los capitalistas, entonces se han ensañado contra el FSLN y por lo tanto desprestigiado a través de los medios de comunicación, los que son utilizados para adoctrinar y enseñan que se debe admirar a los ricos por tener lo que tienen y que nunca un pobre podrá llegar a ser como ellos porque ya nació pobre, pero eso no es todo, han hecho al mismo pueblo sentir repulsión por los más pobres y a verlos como una carga para el Estado y que no deberían tener acceso los servicios por lo menos básicos por su incapacidad de pagar lo que humanamente necesitan.

Tristemente se miran familias que a diario están conectadas a medios de comunicación que tienen una orientación política adversa a la de izquierda, que dicen mentiras en forma de noticias y que esconden lo que no les conviene, al punto de ablandar la mentalidad y hacer ver al presidente Daniel Ortega Saavedra como lo peor de la historia, mientras los equipos que usan están conectados a la red eléctrica que el gobierno sandinista llevó a esa lejana comunidad que estuvo olvidad durante dieciséis años de gobiernos neoliberales.

(*) Abogado, residente en Villanueva, Chinandega.

 

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