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Mirna Cunningham al Papa Francisco: «Los pueblos indígenas defendemos la vida»

16 Febrero 2019
Mirna Cunningham al Papa Francisco: «Los pueblos indígenas defendemos la vida»

En su visita a la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Francisco I se ha encontrado con un grupo de 38 representantes de 31 pueblos indígenas, a quienes ha dirigido unas palabras.En este contexto, Myrna Cunningham, representante del pueblo miskito de Nicaragua, coordinadora del Comité de Coordinación del Foro Internacional de Pueblos Indígenas en el FIDA, y Presidenta del FILAC ha dirigido al Papa unas palabras de bienvenida.

 

Naksa. Lamkula tara maikisna, Miskitu tasba wina. Bakanu wan sinska nani kumi ra mankai, asla laka wal sipsa pawaia, laman laka ba yabalka. (Reciba saludos desde nuestro territorio indigena Miskitu. Si juntamos todos nuestros pensamientos, podemos avanzar y alcanzar la ruta del Buen Vivir)

Estimado Papa Francisco, Jefe de Estado y líder espiritual de la Iglesia Católica,

Nosotros, los indígenas del mundo, honrados por este tiempo que ha destinado para recibirnos, quisiéramos iniciar nuestra intervención con dos sinceros agradecimientos.

En primer lugar, le agradecemos sus permanentes aportes y reflexiones a favor de la paz mundial, sus llamados a recorrer los caminos del diálogo por encima de cualquier intento de usar la fuerza en lugar de la palabra y la búsqueda del entendimiento.

Los pueblos indígenas tenemos suficiente experiencia pasada y lamentablemente también presente, sobre lo que significa la violencia y el irrespeto por los derechos de los demás. Compartimos y hacemos nuestras sus palabras: “Para conseguir la paz hace falta valor, mucho más que para hacer la guerra.”

En segundo lugar, agradecemos profundamente los mensajes que ha dado al mundo en relación a nosotros, a los pueblos indígenas, reconociendo nuestra carácter de auténticos interlocutores para cualquier esfuerzo nacional, regional o global de desarrollo sostenible y mejora de las condiciones de vida de quienes habitamos este planeta.

Esto solo será posible si se logra pasar de las declaraciones de derechos a los cambios reales, al establecimiento de ámbitos sólidos e institucionales de diálogo y participación, como Ud. mismo lo destacara en sus recientes pronunciamientos.

Compartimos plenamente lo expresado en su Encíclica “Laudato si”,  dedicada al cuidado de nuestra casa común.

Si algo caracteriza a los indígenas en el mundo es nuestra profunda relación con el entorno, con el ambiente, con la Pachamama.

Desde tiempos inmemoriales practicamos una visión integral en la cual los seres humanos y la naturaleza están en estrecha y armónica interrelación garantizando la vida de todos los seres.

No es ninguna casualidad que los lugares del planeta que se mantienen en mejores condiciones naturales, sean aquellos habitados milenariamente por pueblos originarios. Protegemos el entorno, el ambiente,  porque lo consideramos parte misma de nuestra identidad, mientras otros han visto en la naturaleza solo fuente de recursos a dominar y explotar.

Pero esta práctica ancestral, actualmente enfrenta poderosos enemigos.

Por una lado, la violencia, que Ud. mismo destaca en su encíclica,  pretendiendo el abandono de nuestras tierras para dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que solo buscan el lucro a cualquier precio y sin atender la degradación de la naturaleza o la agresión a las culturas originarias. Casi cada día, hermanos y hermanas son asesinados en algún punto del planeta por defender sus tierras, por defender a la Pachamama.

Pero también enfrentamos ciertas concepciones auto denominadas conservacionistas, que pretenden separar la flora y la fauna de sus ancestrales habitantes, negando la integralidad armónica entre seres humanos y entorno.

Estos permanentes problemas que enfrentamos, ocurren a pesar que se nos han reconocidos derechos fundamentales a través de Declaraciones y Tratados internacionales los cuales,  en la práctica, están muy lejos de hacerse realidad.

Estimado Papa Francisco,

Como Ud. mismo lo remarcara, “La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida”.

Los pueblos indígenas defendemos la vida, el ambiente, nuestra casa común.

Defendemos también la diversidad de culturas, de idiomas, de formas de ver el mundo, la mayor parte de la cuales, son practicadas por pueblos indígenas. Defendemos la vida y las culturas, porque eso es defender la humanidad, proteger este planeta que es el único que tenemos.

Por tanto, estaremos prestos a colaborar con las iniciativas y propuestas que Ud. impulse tendientes a impedir se siga destruyendo nuestra casa y podamos desarrollar un diálogo intercultural que permita acciones concretas y tangibles para proteger a la tierra y sus habitantes.

Le invitamos también a que nos acompañe en los esfuerzos que los pueblos indígenas del mundo estamos haciendo, como a través del Foro de Pueblos Indígenas donde promovemos acciones relacionadas con el conocimiento tradicional e innovaciones de los pueblos indígenas para la resiliencia climática y el desarrollo sostenible.

Estamos seguros que su sensibilidad, capacidad y visión de estadista sobre los grandes temas de la humanidad, nos permitirá encontrar en su persona una gran aliado en el camino de la construcción de un mundo en paz, con diálogo y sin guerras, donde podamos recuperar nuestra casa común en la cual todos los pueblos y culturas tengamos lugar en respetuosa convivencia.

Desde ya, gracias por acompañarnos e iluminarnos en esa ruta.

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