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​El país de las redes nada tiene que ver con el país real

14 Marzo 2019
​El país de las redes nada tiene que ver con el país real

Por Chepe Ramos Mora

 

Estoy viniendo al país, llevo dos semanas. Tal vez me anime a escribir algo sobre esta estancia en Nicaragua, pero de entrada puedo decir que definitivamente una cosa es el país de las redes sociales y otra el país que he visto y vivido en su día a día.

 

Tenía que venir para constatar con mis propios ojos. He hablado con taxistas, mercaderas, en paradas de buses, vecinos, amigos opositores, amigos sandinistas, hasta con la empleada doméstica de una señora abogada muy allegada a la Alianza Cívica.

 

Hoy fui a retocarme la barba con mi usual barbero en Diriamba y me dijo algo: "fijate que un celular es peor que un AK, porque un AK de un tiro me mata pero en un celular sin matarte te anulan como persona, y me podrán torturar y prender fuego en media calle sin que nadie haga o diga nada porque es lo que me merezco"...

Mi abuela Teresa, la madre de mi mamá, vive en Diriamba, en donde hubo una lista sandinistas que se repartió en los tranques de Diriamba en lo más fino de la "lucha cívica" donde aparecen cinco miembros de mi familia. Entre ellos está mi abuela Teresa, una mujer de 80 años, dirigente social comunitaria desde los años 60 cuando con sus conocimientos de segundo grado de primaria alfabetizó a los vecinos que no sabían leer y escribir, así mi mamá aprendió a leer y escribir, viendo a mi abuela enseñar, antes de entrar a la escuela.

"¿Pero por qué tiene allí eso, abuela?", le pregunté. Me respondió: "porque para mí es un reconocimiento..."

 

¿¡Pero por qué un reconocimiento!?

 

"Porque saben que soy sandinista, y ese reconocimiento me lo gané en la calle por este barrio, en la lucha, en la Revolución, en las jornadas de salud, en proyectos de adoquinado, de luminarias, de vivienda, en centros infantiles comunitarios, ¿¡que no he hecho!? Que el enemigo me diga sapa es un reconocimiento, y tu abuela es una sapa bien hecha".

 

Y bueno, a esto sumarle que me he gozado muchísimo la vida nocturna de Managua y la gente de la querida clase media a la que pertenezco y que en redes dicen lo que sea, se la pasan bomba en bares, discos y demás, no me lo han contado, lo he visto. Tan así está la cosa que los rifi rafa que se tienen en Facebook y el "deapesismo" con que gestionan su retórica, me resulta más que nauseabundo, resueltamente ridículo.

 

Definitivamente hay muchas cosas por resolver, contradicciones como el nepotismo y la corrupción, por ejemplo. Pero ese estado de cosas que se construyen desde las redes dista muchísimo de lo que se vive en el día a día.

 

He tenido la oportunidad de abordar el tema donde esté, taxis, paradas de buses, mujeres en el mercado, etc. Y el eje de la discusión no está oposición-gobierno, que no quiere decir que no exista, pero el tema de la gente está en superar el impacto económico de la crisis, como dije más arriba, la gente de la clase media que en redes te dicen lo que sea, es la que cada fin de semana está divirtiéndose en bares y discos, poco me faltó para grabar hace dos sábados que con tres amigos iba a una disco en Managua llamada "Hipa Hipa" y nada, desistimos por lo lleno que estaba.

 

Ahora, con respecto al tema de la crisis, para darte un ejemplo, los vecinos que viven frente a la casa de mi abuela aquí en Diriamba, apoyaron los tranques dirigiendo de logística, haciendo porras de comida para los tranqueros, ninguno está preso, pero el que coordinaba esos tranques en el sector, ese sí tuvo que huir a Costa Rica y mira que cosas, hace un par de semanas se les metieron a robar a la casa, y la familia de él (orgullosamente tranquera) ¿adiviná a donde fueron a poner la denuncia del robo y que hicieran las investigaciones pertinentes? Con la policía.

 

Mi tía que es maestra tiene unos videos que me mostró de tranqueros que definitivamente no eran estudiantes y andaban con armas largas. Otra cosa: cuando limpiaron Diriamba, en la refriega murieron dos borrachitos de aquí del sector que armas en mano estaban en los tranques. En los medios de comunicación aparecieron como estudiantes de cuarto año de medicina.

 

Acá un jerarca de la iglesia católica, Silvio Báez salió hasta llorando porque vio estudiantes torturados sin uñas, nunca los presentó, ni dijo quiénes eran y un suceso de esa envergadura es prueba contundente y hasta excelente material de denuncia. Otro ejemplo es lo de la avioneta que andaba " lanzando armas químicas" sobre Masaya, ojo y no lo decía cualquiera, sino reconocidos periodistas.

 

Yo te confieso, la incertidumbre que tenés yo la tuve, con todo y todo, y antes de venir a Nicaragua, me decía "¿A qué país voy a llegar?" Pero nada que ver con lo que pensaba, esperaba algo peor, y al estar acá es un inmenso "¿¡Ideay!?"

 

Esto no anula que tras lo ocurrido hay una agenda que demanda soluciones a lo que pasó, pero esa voladera de tapas, esa temeridad increíble de luchadores facebookeros y comandantes de Twitter y WhatsApp, se percibe extraviada con lo que pasa en la calle.

 

Insisto, no es que aquí no pasó nada, no es que no existen problemas por resolver, pero a este momento la voluntad que he percibido es de superar el impacto económico de la crisis.

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