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Ana Julia Guido: militante desde los 14 años, revolucionaria de toda la vida

15 Marzo 2019
Ana Julia Guido: militante desde los 14 años, revolucionaria de toda la vida

Por Alberto Mora (*)

 

Ana Julia Guido es militante del Frente Sandinista (FSLN) desde antes que cumpliera los 15 años de edad. Experimentada guerrillera de la montaña, del campo y de la ciudad, Ana Julia estuvo desde 1979 hasta 2006 en la Policía Nacional. Cuando ese año pasó a retiro, era Subdirectora General de la Policía Nacional, con el grado de Comisionada General. En 2007 fue electa por la Asamblea Nacional como Fiscal General Adjunta y desde 2010 es la Fiscal General de la República. Esta entrevista la ofreció desde su despacho.

 

Alberto Mora: Usted se integró muy temprano a la lucha guerrillera para alcanzar el triunfo de la Revolución en 1979.

 

Ana Julia Guido: En este mes estamos conmemorando el mes de la mujer, aunque deberían de ser todos los meses del año, pero bueno, gracias por dedicarnos este mes a las mujeres de Nicaragua, a las mujeres trabajadoras, a las mujeres obreras, a las mujeres campesinas, a las mujeres profesionales, por ser una fecha muy especial para dedicarnos a las mujeres. Efectivamente, yo desde muy joven me incorporé al Frente Sandinista, porque consideraba que debíamos liberar a Nicaragua de la Dictadura Somocista que vivía asesinando a nuestro pueblo, a nuestros jóvenes. No había trabajo. Los jóvenes prácticamente no tenían derechos, ser joven era un delito prácticamente. Los campesinos también eran asesinados en las montañas de Nicaragua, lo cual pude corroborar posteriormente cuando me incorporé en la montaña. Así es que sí, te puedo afirmar que me integré muy joven al trabajo revolucionario.

 

AM: Entiendo inclusive que cumplió los 15 años en la guerrilla...

 

AJG: Mis primeros responsables fueron René Núñez, Juan de Dios Muñoz, dos compañeros extraordinarios, compañeros muy humildes, compañeros de los cuales yo aprendí muchas cosas. Eso fue en el año 74; posteriormente estuve en una escuela aquí al lado de León, en Malpaisillo, donde estaban el Comandante Pedro Arauz Palacios y el Comandante Tomás Borge, entre otros compañeros como Leonel Espinoza y otro grupo de compañeros que luego entramos a la montaña.

 

Hablar de la montaña es hablar de humildad, es hablar de entrega total. Realmente podría decir que, hablar de la montaña es, allí no hay arrogancia, no hay soberbia, no hay altanería; es decir, es una entrega total, es sacrificio, mucho sacrificio.

 

Compañeros como Martiniano Aguilar, por ejemplo, compañero campesino con una convicción extraordinaria en el triunfo de la Revolución, prácticamente todita su familia se incorporó a la guerrilla, sus hijos; familias enteras se incorporaban con mucho entusiasmo a la guerrilla, y otras familias que también podría decir que fueron asesinadas en su totalidad; familias que por el hecho de trabajar con nosotros, de colaborar con nosotros, fueron asesinadas. A muchos de ellos la Guardia Nacional que llegaba en aviones o en helicópteros, los dejaba caer desde las aeronaves; eran asesinados indiscriminadamente, no importaba si eran mujeres, hombres, o niños.

 

Es decir, la montaña es una gran escuela, para mí en lo personal fue una gran escuela, porque además de la dureza de la montaña, los compañeros con los que uno estuvo ahí, o con los que logramos estar, fueron compañeros con una gran convicción también de que el triunfo se iba a dar, aunque muchos creíamos que no lo íbamos a ver, como también hubieron muchos compañeros que no pudieron ver el triunfo de la Revolución, por ejemplo, como Martiniano Aguilar, Aurelio Carrasco, "Rufo" Marín, Edgard "La Gata" Munguía, muchos compañeros que no lograron ver el triunfo de la Revolución, pero estaban convencidos de que la Revolución sí iba a triunfar.

 

En la montaña se comía lo que había: a veces había un mono y ese mono lo teníamos que comer entre todos; a veces había una porrita de frijoles y los granitos de frijoles eran contados y teníamos que ajustar con la porrita de frijoles para todos. O había una olla de maíz, entonces se tenía que reventar lo más que pudiera ese maíz para que todos sintiéramos que habíamos comido bastante, e igual se contaban los granos de maíz. A veces nos tocaba comer solo caracoles. Había una mata de palo que nosotros le decíamos "baba de león", porque cuando uno jalaba aquello era una gran baba, y eso era lo que comíamos. Es decir, había momentos muy difíciles que pasamos, pero al final estamos aquí el día de hoy contando como anécdotas esto, pero realmente fueron momentos difíciles.

 

Creo que hay compañeros que sintieron más, otros menos; creo que dependía, no de la convicción –porque todos teníamos la convicción, el hecho de estar allí era porque había una decisión clara y estábamos convencidos de lo que queríamos– pero la resistencia física a veces no todos la teníamos por igual, y precisamente por eso hubo compañeros que posteriormente tuvieron que bajar a la ciudad, y jugaron un gran papel aquí en la ciudad. Por ejemplo, William Ramírez, Omar Cabezas, compañeros que posteriormente jugaron un papel muy importante ya en la insurrección, y al final, para el triunfo de la Revolución.

 

AM: El hecho de ser mujer y estar con compañeros varones, ¿eso le daba privilegios, eso le daba algún tipo de consideración frente a ellos? ¿O eran tratados por igual?

 

AJG: Ahí nadie tenía ningún privilegio ni ninguna consideración. Bueno, quiero decirles que fui la primera mujer que venía de la ciudad que entró a la montaña; agradezco que hayan confiado en mí. Si uno tenía problemas para resistir la dureza de la vida guerrillera en la montaña, era una carga para el resto de los compañeros, que no podían estar esperando o cargándole la mochila ni mucho menos; es decir, uno tenía, igual, que cargar su mochila y caminar a la misma velocidad que los otros compañeros. Posteriormente entró otra compañera, Raquel Balladares, que también tuvo mucha fortaleza y aguantó la montaña, y también se incorporaron compañeras campesinas que, por supuesto, ellas con mucha fortaleza aguantaron también la montaña.

 

Pero privilegios no habían y no podía haberlos, porque desde el hecho mismo de estar ahí no podían haberlos; y no había ninguna diferencia, todas hacíamos la misma cantidad de ejercicio, todos los días teníamos que hacer ejercicios para poder estar en buenas condiciones físicas, porque caminábamos todos los días debajo de unos grandes aguaceros, porque en esas zonas, nosotros decíamos "aquí llueve los 13 meses del año". Para decirlo de alguna manera: llovía todo el año, llovía siempre. Entonces nos teníamos que ajustar a esas condiciones de la montaña, y logramos sobrevivir.

 

AM: Es decir, ¿había igualdad, igualdad de condiciones para todos?

 

AJG: Iguales derechos y obligaciones para todos, y teníamos que hacer la misma cantidad de horas de "posta", que era cuidar un lugar, y ahí teníamos que estar; si había que estar 8 o 10 horas, igual lo hacía René Vivas, que lo hacía Ana Julia Guido, que lo hacía Raquel Valladares, que lo hacía cualquiera de los Compañeros que estaban ahí.

 

AM: Había igualdad. Ahora, el Frente siempre ha estado puertas abiertas para las mujeres. Obviamente después hubo una gran explosión de mujeres en los últimos años del proceso de lucha.

 

AJG: Creo que esto fue algo paulatino. Si uno ve la historia del Frente, en los primeros años, en los 60 son muy pocas compañeras, eran contadas con los dedos de la mano las compañeras que participaron: Doris, Gladys, otras pocas compañeras. Ya después de 1975 es masiva la incorporación de las mujeres. En la insurrección fue, como decís vos, una gran explosión de mujeres, es decir, muchas profesionales, estudiantes, trabajadoras, hay una gran cantidad de mujeres que se incorporan, igual, con los mismos deberes y obligaciones, y la participación fue muy importante en la lucha revolucionaria.

 

AM: Quiero volver a los 15 años... insisto, ¿cumplió los 15 años en la Guerrilla?

 

AJG: Así es. Yo cumplí, no te voy a decir cuándo, pero sí cumplí mis 15 años estando en la guerrilla.

 

AM: Es decir, en edad muy temprana usted asumió ese compromiso. ¿No tuvo temores en un comienzo de no dar la talla, porque era muy joven?

 

AJG: Generalmente las mujeres siempre somos más maduras que los hombres, maduramos más rápido que los varones, eso es así. No quiero decir que me las doy... pero fíjate que me sentí muy segura y no tuve problemas, definitivamente no tuve problemas.

 

AM: Ahora, al llegar el triunfo de la Revolución muchas mujeres tomaron posiciones importantes, se involucraron en diferentes tareas y también a nivel de los barrios, de las comarcas; es decir, hubo una integración de la mujer y podemos hablar de una etapa que se le llamaba de la liberación femenina, de los derechos de la mujer, y en ese sentido la revolución propició un avance para las mujeres, un avance en todos esos aspectos, luchando contra la discriminación.

 

AJG: Había una consigna que sigue siendo válida: "Sin la participación de la mujer, no hay Revolución", y en aquellos momentos, cuando el triunfo de la Revolución, las mujeres eran las más visibles, en la gran jornada de alfabetización, es decir, la participación de la mujer fue importantísima.

 

La participación de las mujeres en los cortes de café, en los cortes de algodón participaron también de manera masiva; las mujeres en las áreas productivas formando cooperativas, algo que nunca se había visto antes, las mujeres participaron también de manera organizada. Es decir, las mujeres comenzaron a liberarse y a organizarse como mujeres, empoderadas Del papel que cada quien deseaba desde mucho antes. Incluso había algunos chistes. "Llegaba la mujer, y le decía el marido: '¿ya me hiciste el café?' 'No. Tengo reunión, tengo que ir a mi reunión'. La mujer decía: lo más importante es mi reunión, ¿para qué? para organizarme en la cooperativa, para organizarme políticamente o para ir a alfabetizarme.

 

Es decir, las mujeres pasaron a ocupar el primer plano, diferente a como habían estado totalmente invisibilizadas hasta antes del triunfo de la Revolución. Posteriormente, las mujeres comenzaron ya a estudiar, a prepararse; muchas mujeres que no sabían leer ni escribir llegaron a ser profesionales, y son profesionales. Creo que eso se lo debemos a la Revolución, esa participación de las mujeres de manera tan activa, a tal punto que al día de hoy las mujeres hemos jugado y seguimos jugando un papel muy importante.

 

Por ejemplo, en 2017 las mujeres –según el Foro Económico Mundial– estábamos en séptimo lugar en igualdad en el planeta, y en 2018 estábamos en el quinto lugar, y en América Latina nosotros ocupamos el primer lugar. Eso es importantísimo, relevante, pero además no solamente como algunos quieren criticar, que solamente es la cara de la mujer que está ahí... ¡no! Creo que la mujer está empoderada, la mujer tiene una participación real en todos los temas.

 

En temas políticos; nosotros tenemos aquí en la Asamblea Nacional el 50% de mujeres; en todos los poderes públicos del Estado; en la Corte Suprema de Justicia, en el Consejo Supremo Electoral, en la Contraloría General de la República. Es decir, en todos los ámbitos de la sociedad las mujeres están representadas, y aun así queremos más. La mujer sigue avanzando, sigue trabajando con los mismos derechos, deberes y con las mismas oportunidades.

AM: A usted le correspondió desenvolverse durante los años de la Revolución y luego en otro momento también en la institución policial, donde había un mito de que la Policía era para los hombres, como el Ejército también. Ahí las mujeres vinieron luchando espacios y un grupo importante de mujeres estuvo en las estructuras policiales desde un comienzo. ¿Era otro eslabón más?

 

AJG: Así es. Para el triunfo de la Revolución, como te decía, la mujer participó en todos los ámbitos de la vida social y política del país; la mujer se incorporó a la Policía, se incorporó al Ejército, a las Milicias, a las áreas productivas, etc.

 

Yo quedé en la Policía Nacional, estuve hasta antes de estar acá en el Ministerio Público que ya llevo 12 años acá; estuve 27 años en la Policía Nacional, comencé como soldado, (que no éramos soldados porque en esos tiempos no había grados, nosotros entramos sin grados, los comenzaron después con la Ley), pero nosotros éramos combatientes porque al haber una Revolución desaparecen todos los órganos de represión que había y se forma un nuevo Ejército, una nueva Policía, con una mentalidad totalmente diferente.

 

Entonces fui Policía y comencé a trabajar; estuve 6 años como Jefa de Asuntos Internos, un papel un poco difícil porque es ver el comportamiento de los policías y si había que sancionarlos, los sancionábamos. El cargo era por 3 años, pero me lo prorrogaron por 3 años más y estuve 6 años en ese cargo. Después estuve como Jefa de Seguridad Pública otro tiempo, y después estuve como Subdirectora General de la Policía Nacional, salí con ese cargo y con el Grado de Comisionada General.

 

AM: Ahora, viendo ya el Futuro y viendo la actualidad, una gran cantidad de mujeres también protagonizan programas específicos que este Gobierno ha diseñado para ellas, son estrictamente para las mujeres –por ejemplo, Usura Cero y también el Bono Socio-Productivo– ahí también hemos visto la responsabilidad de las mujeres. Alguien decía: "es que las mujeres son más responsables que los hombres, entonces es mejor darles a ellas este programa. En ese sentido también es una reivindicación o un protagonismo más para la mujer. ¿Qué piensa de esas decisiones?

 

AJG: Creo que esto tiene que ver también con la cultura y la educación que a las mujeres desde pequeñitas nos han enseñado a ser como más obedientes, más disciplinadas desde que uno está en el hogar, es decir, hacer esto, hacer lo otro, y eso le va dando a uno, cuando ya es mayor, más responsabilidad también. Y han demostrado las mujeres que son más responsables en estos programas y en estos proyectos, y el aporte de las mujeres en el crecimiento económico. Esto no puede estar desligado del Plan Nacional de Desarrollo de nuestro Gobierno, y es que nosotras las mujeres tenemos que contribuir desde el lugar en que nos encontremos, ya sea en el área económica, en el área social, política, o de justicia; bueno, a mí me corresponde estar en el área de justicia.

 

Es decir, dentro de ese Plan Nacional de Desarrollo nosotros tenemos que combatir la extrema pobreza y la pobreza que existe en este país, y precisamente desde ahí tenemos que buscar y más en estas circunstancias actuales que tenemos cómo la economía vaya mejorando cada día más. Por ejemplo, en todas estas MIPYMES hay una gran cantidad de mujeres y uno ve la gran cantidad de emprendedoras, la mayor cantidad son mujeres, entonces hay que incentivar esa participación de las mujeres en esos emprendimientos que tenemos actualmente. y en estos proyectos de Usura Cero ahí están las mujeres, son las que más pagan, las que mejor pagan, las más puntuales, es decir, las que más resultados dan, y creo que eso es un gran aporte a la economía del país y es un gran aporte precisamente al desarrollo del país.

 

AM: También hay otros aspectos que se están tratando de fortalecer en conversaciones en todos los ámbitos de la vida del país, vinculados a la tolerancia entre las familias, entre varones y mujeres en esa relación. Ahí también hay un proceso de promoción de respeto, de tolerancia, de los valores.

 

AJG: Recién se aprobó el Código de la Familia, en donde precisamente se abordan estos temas donde tenemos que buscar la igualdad de derechos y deberes, la equidad de género, y donde los hombres también tienen que aportar y dentro del aporte está la comprensión de que la mujer tiene que participar y el hombre tiene que darle ese espacio a la mujer.

 

Y nosotros desde el Ministerio Público tenemos que luchar contra el tema de la violencia, porque no dejar trabajar a la mujer es parte del ciclo de violencia, ya que la mujer tiene el derecho también de desarrollarse igual que el hombre porque tiene las mismas capacidades. Entonces este Código de la Familia es un código integral, donde aborda estos temas, precisamente ese espacio tanto del hombre como de la mujer. Por lo tanto, creo que es importante. Nosotros debemos conocerlo, debemos estudiarlo, y la mujer y el hombre también deben empoderarse de ello.

 

AM: Con los avances que hemos logrado usted decía: "hay que hacer más". ¿Cuáles serían los retos, los desafíos que todavía se tienen en el País en esta materia?

 

AJG: A pesar de que hay muchos avances, a pesar de que tenemos muchas leyes que están ahí, no hemos logrado todavía que la sociedad en su conjunto se empodere de ello. Creo que debemos divulgarlas más, debemos estudiarlas más. Porque esto del 50 y 50% se ha hecho por ley, y ahí están en la Asamblea el 50% y 50%; los cargos en el gabinete igual, tenemos una gran cantidad de compañeras ministras que ahí están; el Presidente es hombre, y la Vicepresidenta es una mujer; tenemos también los alcaldes, si no es alcalde es vicealcaldesa, o viceversa; ahí está el 50% representado. Pero creo que hay otros aspectos en la vida social del país que todavía... Probablemente en la empresa privada no ocurra eso, a lo mejor en el campo tampoco ocurra; entonces creo que en eso debemos ser como un eje transversal en toda la sociedad, y todavía tenemos que trabajar y avanzar más en ese aspecto.

 

(*) Entrevista a Ana Julia Guido, Fiscal General de la República, realizada por el periodista Alberto Mora, Revista En Vivo, Canal 4, 13 de Marzo del 2019.

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