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La derrota de Macri y el probable retorno de la izquierda

12 Agosto 2019
La derrota de Macri y el probable retorno de la izquierda

Por Manuel Espinoza

El domingo, el presidente ultraderechista de Argentina Mauricio Macri perdió en las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), en las que el electorado argentino ha decidido qué candidatos podrán participar en la contienda electoral programada para el 27 de octubre de este año.

El 47% de los argentinos votó a favor de Alberto Fernández y Cristina Kirchner Fernández del partido "Justicialista" contra un 32% del binomio Macri y Miguel Ángel Pichetto. No cabe duda de que Cristina Fernández ha sido más que inteligente al decidir ser candidata a vicepresidente.

Incluso antes de conocerse públicamente esos resultados, Macri expresó su decepción porque tuvo "una mala elección" y prometió que redoblaría "los esfuerzos para en octubre obtener el apoyo para lograr continuar con el cambio". Desde ya el sueño de Macri de un segundo término parece poco probable de realizarse.

No le ayudaron a Macri las mentiras bien aplicadas según el manual de marketing político, según el cual podés disfrazar y mentir sobre un producto con tal de lograr que lo compren y que en las elecciones presidenciales de 2015 le facilitaron la victoria. La realidad agobiante, empobrecida y de esclavitud financiera de Argentina ante el Fondo Monetario Internacional  (FMI) por décadas a futuro, se impusieron ante su vieja táctica de uso de frases muy prometedoras, pero que hoy sonaron más huecas y sin sentido que nunca.

Y no solo el sueño de la reelección presidencial de Macri está en juego. Él y sus socios fieles seguidores del consenso de Washington lo saben. Recordemos que el "Consenso de Washington" es una serie de recomendaciones de 1990, que tenían por objetivo que los países de América Latina "se ordenaran" bajo recetas neoliberales como soluciones a la crisis de la deuda externa de los años 80 y que Macri en su administración ha seguido al pie de la letra, empobreciendo a millones de argentinos.

Su edificio de mentiras inició con la necesidad de la reducción del déficit presupuestario. Mintió elevando el monto del déficit a un 7% del PBI para justificar el ajuste, cuando en realidad era menor del 2%. Esto le facilitó iniciar con el recorte del gasto público afectando los gastos en los servicios sociales y recortando en una mayor medida los subsidios al transporte, lo que no dejo de golpear a la población más desfavorecida.

Escogió la reforma tributaria como el camino para incrementar la recaudación bajo la lógica de imponer más impuestos a los ciudadanos. Aplicó otras maniobras neo-liberales ya harto conocidas como "cambio competitivo y estable", para forzar la baja del precio de la moneda argentina y atraer la inversión extranjera, todo lo cual condujo al sensible deterioro de la economía argentina con un profundo déficit fiscal, elevada inflación, alto desempleo, reducción de los servicios públicos de salud (con medicamentos carísimos), golpes severos al sistema educativo y el capital extranjero en estampida. La privatización del sector público no se hizo esperar. Endeudó al país con el FMI por más de 55 mil millones de dólares, la mejor misión que su gobierno neoliberal ha podido cumplir para satisfacer a los dueños de la esclavitud mundial.

Nadie se explica cómo los argentinos pueden tolerar tanta humillación y aberración por parte de un modelo económico fracasado y con líderes tan corruptos en la historia política del país. Los argentinos no es la primera vez que caminan rumbo al Gólgota, con una cruz a cuestas y con pocas esperanzas de poder quitársela de encima. Si en 2006 lograron quitarse al FMI, la deuda ahora prácticamente es y será impagable, de ahí que la receta de las medidas del Consenso de Washington es lo que más están escarmentando los argentinos.

Argentina es un claro ejemplo de cómo se libra la resistencia popular global contra del modelo capitalista post neoliberal, con un sistema mundial liberal inestable que se mantiene al borde de una crisis. No hay solución pronta ni a largo plazo a la vista. Sobre todo, en una coyuntura global donde los defensores del modelo0– EEUU y sus aliados– se ven afectados por el comunismo de mercado de China, los centros de poder emergentes como India o Rusia, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y el banco asiático donde Argentina con un gobierno de izquierda podrá mirar con esperanzas de asistencia.

El FMI ya le desembolsó a Macri la mayor cantidad del préstamo aprobado, porque en Washington estaban urgidos de atar a Argentina a la esclavitud del sistema financiero mundial. De los 55 mil millones prestados, a la próxima administración presidencial solo se le desembolsará el saldo de 6,800 millones de dólares y serán entregados bajo serias condiciones. a nivel de pistola en la cabeza, con el chaleco de la economía neoliberal impuesta durante Macri.

Con desembolsos de 980 millones diferidos hasta junio del 2021 el nuevo gobierno no estaría en la capacidad de implementar ningún tipo de giro a la economía política de la izquierda. Al no poder revertir la nefasta herencia esclavizante de Macri, el pueblo miraría con ojos de incapacidad a la futura administración ejecutiva en la presidencia y no con los ojos de esperanzas que han depositado los argentinos en las elecciones primarias como un alto al macrismo nefasto.

En un poco más de dos meses, si pierde Macri en la primera vuelta o si pierde el 24 de noviembre cuando está programada la segunda vuelta, las cosas iniciarían oficialmente a dar un giro paulatino de 180 grados. De hecho, con este primer revés contundente que muestra la orientación popular hacia la izquierda, las cosas ya comenzaron a cambiar en Argentina. Dos cosas son ciertas: ayer se derrotó al marketing mentiroso de la formula macrista y el retorno de la izquierda es más posible y tangible.

Justo la mala administración pública de Macri, la lucha permanente de los sectores sociales en Chile y la inestable situación en Perú y Ecuador, la matanza indiscriminada de líderes sociales en Colombia y su impunidad internacional avalada por EEUU, la llegada del ultraderechista Bolsonaro en Brasil, están marcando la crónica de la muerte anunciada de la derecha y el retorno de la izquierda en el continente. Con esto quiero decir, que el retorno de la izquierda a estos países es una cuestión de tiempo y no un eterno imposible.

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