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El diario de Reynaldo en la Cruzada Nacional de Alfabetización

22 Agosto 2019
El diario de Reynaldo en la Cruzada Nacional de Alfabetización

Por Reynaldo Palaviccinni Marín,  quien nació en 1961 y falleció antes de cumplir 20 años, en 1981. In Memoriam

Fuimos miles los alfabetizadores de la Gran Cruzada Nacional de 1980. No habíamos tenido nada igual antes de ese año, y no hemos vuelto a tener algo igual, por lo que aquello que vivimos fue intenso y bien vale la pena recordarlo en este año que se cumplen 39 de que sucedieron los hechos. Uno de esos miles de alfabetizadores fue el noble Reynaldo.

Reynaldo Pallaviccinni Marín, nació en Managua el 30 de Diciembre de 1961, en cuna humilde y de extracción social proletaria. Estudió su primaria en la Escuela José de San Martín y la secundaria la realizó en el Instituto Rigoberto López Pérez de Managua. Al momento de su muerte iniciaba sus estudios de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). Participó en la Cruzada Nacional de Alfabetización como brigadista. Murió de un infarto cardíaco el jueves 15 de octubre de 1981, a las 9 de la mñana, estando en su casa de habitación y con apenas 19 años de edad.

Reynaldo se integró a la Cruzada Nacional de Alfabetización cuando todavía no existía el Ejército Popular de Alfabetización (EPA). Su participación fue en una escuadra del Instituto Rigoberto López Pérez, conocida como la Escuadra de los Pioneros, quienes habían sido seleccionados por su disciplina y capacidad de entrega para realizar una especie de ensayo previo a la gran movilización nacional. Sirvió para mejorar la cartilla y las técnicas de alfabetización. Luego se fue a Alfabetizar a Muelle de los Bueyes, en el Caribe Nicaragüense, y desde ese remoto lugar, se nos viene con su historia personal de cómo vivió la Cruzada, por medio de fragmentos de su diario de campo.

Reynaldo fue miembro de las Comunidades Juveniles Católicas de la Parroquia San Miguel Arcángel; aunque vivía en el Barrio Monseñor Lezcano, le gustaba participar en las actividades de la parroquia vecina. Como miembro de estas Comunidades fue fiel católico comprometido con la Revolución Popular Sandinista.

Su mamá y su papá siempre fueron personas humildes. 39 años después de la Gran  Cruzada Nacional de Alfabetización, entrego estos fragmentos del diario de Reynaldo. El diario me fue entregado por sus padres hace 38 años para que lo guardara. Lo he guardado desde entonces, y pienso que debo compartirlo con ustedes, así Reynaldo volverá a vivir espiritualmente.

Ahora él nos cuenta lo que no es cuento, pero vale la pena que te lo cuente en este libro testimonial.

Clemente Guido Martínez, hermano de Reynaldo en la fe, 23 de agosto de 2019.

Martes 4 de marzo de 1980

Comienzo a escribir en los días previos al inicio de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización y lo dedico a todos los mártires y patriotas que lucharon, que derramaron su sangre en busca de la liberación de nuestra amada Nicaragua. Es ahora con esta Gran Cruzada cómo haremos realidad los ideales de todos esos compañeros que deseaban algo mucho mejor para su Patria y murieron soñando con ello.

Nosotros tendremos que seguir el camino, estamos en la obligación de seguir el camino, estamos en la obligación de continuar su lucha por aliviar los males de nuestro pueblo. Pondremos todo nuestro empeño y toda nuestra dedicación en alcanzar esas metas.

10:30 a.m. Nos preparamos para salir. Nos despedimos de nuestros amigos y el director nos llevó a la parada de buses. Partimos rumbo a la ciudad de El Viejo, en Chinandega.

2:00 p.m. Llegamos a la ciudad de El Viejo con todo nuestro equipo. “La Negra” (asesora de Escuadra de Pioneros, a como nos llamaban), nos presentó a varios de sus compañeros de trabajo. Conocimos a la hermana del Comandante Germán Pomares y decidimos ir donde la mamá del Comandante Pomares, y nos extrañamos al ver el estado de descuido en que estaba. En la casa del Comandante Pomares dijimos unas palabras de reconocimiento al Héroe.

Marcos y “La Negra” nos dieron un esquema de lo que sería el trabajo del día siguiente. Nos llevaron a dormir a una casa de alto que está frente al comando de la Policía.

Miércoles 5 de marzo

5:00 p.m. Llegamos al lugar y emprendimos el viaje a pie por un camino polvoso. Íbamos al trote hasta alcanzar la velocidad de carrera. Luego nos topamos con dos caminos y decidimos seguir el que iba camino abajo. Llegamos a la primera choza, a la Tigüilotada. Nuestro primer censo fue con una familia numerosa.

Jueves 6 de marzo

5:30 a.m. Todos nos despertamos y alistamos nuestras casas para salir nuevamente. Estábamos orillados al mar, por lo que nos fuimos a la orilla de la costa. La bajada fue rigurosa. Emprendimos el viaje costeando hasta toparnos con dos peñascos y riscos, convirtiendo la pasada en algo muy penoso. Luego de pasar este peligro, nos encontramos en lo alto del despeñadero con una casa abandonada, la cual fuimos a ver. Nos quedamos descansando en esta casa mientras Germán y otro compañero se fueron a buscar el lugar de nuestro destino, adelantándose al grupo, fue entonces que escuchamos unos disparos, lo que nos causó alarma. Tomamos rápidamente hacia el lugar de donde habían provenido y nos encontramos con los muchachos que estaban cazando garrobos. ¡Falsa alarma!

10:50 a.m. El ambiente en esta zona es bastante caluroso. Me he fijado que estas tierras están bastante calcinadas por el sol, debido al despale sufrido y a las quemas de monte.

8:10 p.m. Regresamos a El Viejo, este poblado está en Chinandega. Cuando entramos al pueblo coreamos consignas revolucionarias de la alfabetización y fuimos recompensados con un sabroso café caliente.

10:40 p.m. Esta noche nos tocaba dormir en el Centro Deportivo, hasta donde llegó “La Negra” acompañada de Silvia. Ellas nos dieron ciertas recomendaciones, entre las cuales destacaba la importancia de comunicarnos con los pobladores de El Viejo. Nombraron a Ennio como responsable de disciplina y nos presentaron al compañero Marcos quien es de la Juventud Sandinista.

Sábado 8 de marzo

9:00 a.m. Mientras calábamos una manta en el Centro Catequístico, “La Negra” nos mandó a traer para una reunión. En esta reunión ella nos contó su experiencia desde que llegó a El Viejo y los riesgos que implicaba andar en esta tarea de alfabetización, sobre todo porque todavía merodeaban guardias desertores. Algunos muchachos expresaron su descontento pues decían que estaban insatisfechos de estar en esa zona y porque tenían otros compromisos en Managua. “La Negra” se mostró decepcionada por la actitud de los muchachos y les ofreció una alternativa: regresar a Managua el lunes, para que arreglen los asuntos pendientes con sus familias y los que ya no quieran regresar de Managua pues que se queden de una vez. Los muchachos estaban indecisos.

Yo tengo mi decisión personal: me quedo. Creo que la Revolución me necesita en cualquier lugar de Nicaragua y analfabetos hay en cualquier lugar del País.

Viernes 21 de marzo

Después de diez días en Managua, ya estaba listo nuevamente para tomar mi mochila y marcharme a donde me dijeran para alfabetizar. La despedida de mis padres fue triste. He sentido un gran pesar en dejar a mi adorada familia. Germán y Marcos, mi viejo amigo, llegaron a traerme para reunirnos con los demás brigadistas en el Colegio Maestro Gabriel, donde dormimos en los corredores del inmenso colegio a la espera de nuestro traslado.

Sábado 22 de marzo

Por la mañana nos entregaron ordenadamente nuestros uniformes de brigadistas, que consiste en una cotona ploma clara, con el distintivo de Alfabetizador bordado en vistosos colores rojo y negro, y un pantalón azulón. Desfilamos a tomar los camiones y ya subidos a estos, cantamos con emoción nuestro Himno de Alfabetización.

Esperamos algunos minutos y la marcha comenzó, las mujeres lloraron, pero no solamente ellas... las mamás y los familiares que habían llegado a despedirnos también lloraron, y cuando a mí me tocó despedirme de mi mamá ¡se derramaron las lágrimas de mis ojos!

Toda Managua nos salió a despedir y durante todo el trayecto nos íbamos despidiendo de la gente, con la idea fija de nuestras mentes de que ¡Cumpliríamos! Por la noche de este mismo sábado, llegamos a Muelle de los Bueyes, después de un viaje largo y tedioso (casi 300 kilómetros de Managua). Bajamos de los camiones y formamos ordenadamente en formación militar como habíamos aprendido durante el entrenamiento. Toda la gente del lugar nos estaba esperando y esto nos sorprendió sobre todo por la forma organizada en que estaban listos para recibirnos.

¡Comimos bien esa noche! Cuando terminamos de comer nos dirigimos a una juramentación que tenían organizada los mandos, yo realmente me estaba durmiendo por el cansancio, así que entre más pronto concluyera las ceremonias, mejor. Al fin Mauricio, el jefe de toda la Brigada de alfabetizadores, nos condujo al lugar donde dormiríamos esa noche.

Camino al lugar para dormir, nos llamó la atención que en la calle estaban regalando grandes trozos de carne de res, los cuales ponían a asar en las fogatas encendidas en cada cuadra. Yo no perdí la oportunidad de comerme un gran trozo de carne asada, y luego a dormir merecidamente, quedando muy cerca de mí Alma, Juana y Luisa, las compañeras del Taller de Alfabetización.

Lunes 24 de marzo

Llegamos a la Comarca El Limón, más o menos cerca del mediodía. Nos estaban esperando los campesinos que íbamos a alfabetizar. Y otra vez, ¡a comer!, esta vez con nacatamales deliciosos que nos tenían preparados.

Bueno, aquí sucedió algo penoso, pues como llegamos bastante tarde después de una larga caminata, estábamos cansados, pero el campesino de la casa donde nos quedamos esa noche mandó a traer un tocadiscos para que hiciéramos una fiesta. ¡Los lugareños querían bailar, pero nosotros queríamos dormir!

Felipe trato de levantarse para hacer la bulla, pero no pudo. A mí me invitaron a bailar con las mujeres del lugar, pero me excusé diciendo que no podía bailar. La verdad es que me estaba cayendo del sueño. No pasó mucho tiempo antes de que me recostara y quedara dormido en medio del ruido de los taconazos en el piso de madera.

Martes 25 de marzo del 80

¡Ese día yo no sé cómo terminó la fiesta! Sentados algunos alfabetizadores en la base de  un frondoso árbol, nos pusimos a escuchar noticias frescas por medio de un radio. Entonces nos dimos cuenta de la grave noticia del asesinato del Obispo de El Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero. ¡Nos conmovimos todos por esta noticia! Aquí estábamos por iniciar una Alfabetización, y en El Salvador mataban a un Obispo.

Don Isidro, fue mi nuevo papá en la Alfabetización. Llegó a traerme a El Limón, pero luego me fue metiendo en una selva. Conforme caminamos me iba enseñando las señales que dejaba en algunos árboles de la selva ¡para orientarse y no extraviarse..! El Alfabetizador, estaba siendo alfabetizado en su primer día de Cruzada!

También me mostró los campamentos donde estuvieron asentados grupos guerrilleros sandinistas y cómo él había cooperado con ellos, para derrocar a Somoza.

Jueves 27 de marzo

Aprendí a cortar frijoles. El cielo nublado se desparramó en lluvias, por lo que nos metimos debajo de un gran tronco de árbol para protegernos. La lluvia persistió por lo que tuvimos que regresar a casa cargando alguna leña.

Viernes 28 de marzo

Por la mañana me fui con don Julián a cortar mazorcas de maíz a la huerta cercana.

Domingo 30 de marzo

Este domingo, mi compañero de alfabetización y yo, fuimos a la Celebración de la Palabra. Aquí no llegan los sacerdotes, sino que son unos delegados de la Palabra los que hacen lecturas bíblicas y hasta dan hostias que ya vienen consagradas. No hay rincón de la montaña en que no haya delegados de la Palabra bien preparados por la Iglesia.

La doñita de la casa nos regaló un pozol salado, bien salado, pero me lo tuve que tomar para que la doñita no se enojara conmigo. Luego almorzamos Güirilas con cuajadas.

Miércoles 9 de abril

Don Pantaleón y doña Eduarda, eran dos campesinos muy humildes, quienes se unieron al grupo para aprender a leer y escribir. Don Isidro, mi nuevo papá, se mostró muy interesado en aprender a escribir... y por supuesto que esto me animó a seguir alfabetizando. Don Isidro resultó muy desesperado... él ya quiere aprender a escribir su nombre y no tiene mucha paciencia, por lo que no sigue bien las indicaciones que le doy. ¡Todos tienen grandes esperanzas en aprender a leer y a escribir!

10 de abril

Hoy inicio las clases con una oración. Canto el Himno Nacional, que espero se aprendan. De Sandino no saben casi nada, luego de mi intervención leí el tema, explicando las partes más difíciles para ellos.

Domingo 13 de abril

Por la noche, en medio de la tertulia, platicamos de política y me toca aclarar muchos puntos de la realidad Nicaragüense.

Miércoles 16 de abril

La pasé muy incómodo por la noche. Me levanté con ardor en la garganta. Creo que me dará catarro. Sin embargo, el deber llama, por lo que continué con mis clases con Doña Eduarda. Ella es muy inteligente y me anima saber que tengo alumnas buenas. Luego de Doña Eduarda, comencé la clase normal con Doña Rosalinda y Aurora, como siempre la que tiene más problemas en reconocer las sílabas es Aurora. Ella a veces me baja la moral, podría decir que es bastante ruda. Don Orlando tiene algunos problemas en el dictado, y eso que creía yo que le resultaría fácil, pero no fue así.

Realmente me he sentido mal, creo que me está dando alta temperatura.

Hoy terminamos un poco oscuro. Don Isidro no está satisfecho y alega que las horas de trabajo chocan con las clases. Tiene razón, pero les pido a todos ellos más dedicación y sacrificio, poniéndoles como ejemplo los sacrificios que nosotros los alfabetizadores hacemos para que ellos aprendan, a cambio de nada, es decir, nadie nos paga por hacer esto, es solo por amor.

Miércoles 23 de abril

Todos estos días he estado con nostalgia. A cada momento se me viene a la cabeza el recuerdo de mis padres, mi familia, mis hermanos, mis viajes y aventuras románticas, mis sufrimientos pasados y a veces me invade el deseo de salir de cualquier manera de esta soledad y nostalgia. Este lugar es tan tranquilo que me hace pensar en todo. A veces me pongo a leer para distraerme de los recuerdos, pero me sorprendo en el gusto de la divagación. Regresar a la cabeza cosas pasadas me fascina sobremanera.

Lunes 19 de mayo

La tarde en la montaña es hermosa. De regreso a la casa venía disfrutando el atardecer en el campo y meditando. En medio de tanta fascinación, y desde que comienza a anochecer ¡me da una picazón en casi todo el cuerpo..! ¡Deben ser las pulgas que comienzan a hacer su trabajo!

Este día impartí casi nueve horas de clases, solamente me detuve para almorzar. Me siento desesperado para terminar y esto podría afectar el buen desarrollo de las clases. Me preocupa ir más atrasado que los demás compañeros alfabetizadores.

Los muchachos salieron al patio a cantar y a fregar. Evenor y yo nos quedamos platicando de historia y de política. Luego no supe a qué hora me quedé dormido.

Miércoles 11 de junio

Don Isidro repasa mucho, pero creo que él se va a quedar sin alfabetizar. Ha olvidado todo lo que había estudiado. Me siento disgustado ya que los muchachos de Don Isidro se aprenden las palabras de memoria y no silabean, o sea que no usan las sílabas estudiadas para juntarlas y leerlas con las demás, a pesar de que ya se las saben y las han repasado.

Todo el día de hoy me he sentido melancólico. Temo cuando se acerca la hora de clases, pues yo también estoy impaciente y debido al retraso no quisiera encontrar ningún atraso en el aprendizaje de mis alfabetizandos. Quisiera que estos dos meses que faltan se vayan volando. Quiero regresar a mi vida normal, pero antes también deseo que esta gente aprenda lo que se les ha negado, aunque desgraciadamente no todos serán los llamados.

Sábado 14 de junio

Don Pantaleón llegó a la casa con sus tragos adentro. Me dijo que él le rehuía a eso de aprender a leer y que no le importaba que lo mataran. ¡A él le habían dicho que el campesino que no aprendiera a leer lo iban a matar! Traté de quitarle semejantes ideas de la cabeza.

Miércoles 18 de junio

Desperté con un poco de sueño, ya que anoche nos acostamos bastante tarde leyéndole a Don Isidro “El Brigadista” (órgano de comunicación de Ejército Popular de Alfabetización).

A la hora del crepúsculo, es el momento más propicio para meditar en estos lugares tan solitarios y profundos. Se me vienen a la cabeza, a esta hora, los primeros momentos cuando estuvimos en Chinandega. Recordar los aprietos en que nos metimos y el recuerdo de mi novia Martha con quien tengo tiempo de no verme. Los piquetes de los animalitos del monte me hicieron apartarme de mis lejanos pensamientos y meterme a la choza.

Jueves 19 de junio

Esta noche estuve platicando con Doña Rosalinda. Ella me contaba sobre sus asuntos familiares y yo le contaba de mis padres.

Lunes 30 de junio

Creo que me va a costar volver a adaptarme a la idea de mi casa.

Martes 1ero. de julio

Todos estos días he comido carne, ya sea de res o de cerdo, rompiendo la costumbre de los rutinarios frijoles que ya me tenían empachado.

Jueves 3 de julio

Por la noche me estuve acordando de Martha, mi novia, me la imaginé tal y como es ella, y la añoro.

Viernes 11 de julio

Me quedé platicando con la señora de Don Próspero y resulta que ella es del lado de Juigalpa y conoce a los hijos de Don Lorenzo Marín, mi abuelo materno. ¡Qué cosas!

Sábado 12 de julio

Llegó a mi choza un compa de ANDEN (5). Es el responsable de la zona. Por la noche nos reunimos y tuvimos discusiones acerca del atraso que sufre la zona, la falta de estadísticas de la comarca y la necesidad de acelerar el ritmo de la alfabetización. A pesar de todo, la escuadra ya cuenta con varios compas que ya terminaron la labor y otros que ya están por hacerlo. También hay bastantes alfabetizadores. Nos pusimos a completar ciertos datos estadísticos que el sargento traía.

Martes 15 de julio

Me gusta platicar con la gente del campo. Se obtiene mucha experiencia y se conoce y se vive el espíritu amistoso y hospitalario de los campesinos.

Sábado 19 de julio

Por ser el primer aniversario de la Revolución, tuvimos una convivencia muy hermosa. Brigadistas y campesinos celebramos con alegría. Bailamos ¡ahora sí! Muy jubilosos y eufóricos en el patio de la choza.

Lunes 21 de julio

Julián y Orlando me invitaron a ir con ellos donde estaba Don Pantaleón sacando guaro. Atravesamos la montaña que ya estaba oscura. Más adelante en el corazón de la selva, a la orilla de un río, había una hoguera. Pasamos el río, me llené de agua las botas.

Don Pantaleón y el viejito manquito, estaban del otro lado del río destilando guaro o cususa. Primera vez que veía como sacan el guaro en la montaña, con materiales muy rudimentarios. El muy tonto me puse a hacer comentarios sobre cómo destilaban el guaro en los laboratorios. Pasaron varias horas, y ya entrada la noche nos tomamos el primer trago, que por un poquito más y me saca las lágrimas.

Es muy interesante la técnica para determinar la botella que tiene el guaro más cojoyo o más fuerte y la técnica para aparejar los sabores. Nos tomamos otros tragos más. Está vez un poco más suaves. Estábamos muy mareados y regresamos a la choza por el camino, pero nos íbamos cayendo. Yo recuerdo bien lo que hacía, pero me sentía bolo. Pasamos con muchas penurias la huerta de Pantaleón y llegamos a su casa. Doña Eduarda estaba en la otra casa, entonces nos fuimos para donde estaba ella. Llegamos muy alegres abrazados. ¡Me sentía ebrio... hablaba muchas y muchas cosas! El último trago me jugó el estómago y vomité un poco. Caí pesadamente sobre mi hamaca y ya no supe nada más.

Miércoles 23 de julio

Este día fui invitado a almorzar por Doña Eduarda, después que le impartí clases a ella. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando miré numerosos puntitos negros y blancos entre los granos de frijoles! Eran muchos gorgojos que tenían los frijoles y muy discretamente comencé a apartarlos.

Muy tranquilamente Doña Eduarda me dice que son animalitos que nacen de los mismos  frijoles y que si me ponía a sacarlos no terminaría de hacerlo. ¡Ni modo! ¡Qué repulsión sentía cuando crujían los animalitos muertos entre mis dientes! Tuve que comer una gran parte de frijoles para no despreciar a Doña Eduarda. Fueron más de treinta minutos de martirio para mí. Rápidamente cuando comí, me despedí de ella, no queriendo recordar lo sucedido.

Viernes 8 de agosto

En los últimos días de la alfabetización, la Contrarrevolución se ha hecho sentir asesinando a varios compas del EPA (6), pero aun así llegaremos hasta el final, hagan lo que hagan, no claudicaremos.

Yo me siento bien, pues después de tanta lucha, he alfabetizado a media docena de campesinos.

Llegamos donde Denis y se nos dio la muy mala noticia de que el niño de Doña Rosalina, que esperaba con tantas ganas, había nacido muerto. Era un parto muy prematuro.

Don Isidro se puso a diseñar la cruz que iba a poner en la tumbita del niño muerto. Luego, todos nos fuimos al pequeño cementerio de la familia y cavamos la pequeña fosa.

¡Son ocho los hijos que se le mueren a Don Isidro!

15 de agosto

Hemos regresado los brigadistas a nuestros hogares. ¡Hemos Cumplido! fue la Consigna.

Jueves 15 de octubre de 1981

9:00 a.m. Hago ejercicios en mi casa del barrio Monseñor Lezcano. Mis padres amados están en la sala. Me siento cansado, me acuesto en mi cama, ya no es aquella hamaca que dejé en Muelle de los Bueyes, sino mi cama confortable a la que tuve que volverme a adaptar.

El dolor en el pecho es agudo. Siento que me desvanezco. Los atardeceres campesinos regresan a mí, de golpe siento la paz de aquella selva donde fui Alfabetizar y donde la nueva familia a la que pertenecí siempre me espera con los brazos abiertos…

¡Don Isidro me sonríe..! ¡Reynaldo, ya sé leer mi nombre!, me dice con gran alegría. Una gran luz me ilumina el rostro... estoy naciendo de nuevo a la vida: ¡Dios ha enviado por mí!

Reynaldo Palaviccinni Marín

¡Presente! ¡Presente! ¡Presente!

Hasta la victoria, siempre hermano

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