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Nuestra apuesta por Venezuela es mucho más que solidaridad

16 Septiembre 2019
Nuestra apuesta por Venezuela es mucho más que solidaridad

Por Manuel Espinoza

Antes muchos aseguraban, que la intervención militar contra Venezuela era un imposible. Resulta que ahora moros y cristianos, dentro y fuera de Venezuela, vemos que el petróleo venezolano es la razón motora indudable del "cambio de régimen" y la destrucción de la Revolución Chavista.

Venezuela no ha tenido paz y desde hace casi dos décadas está en guerra contra el imperio norteamericano. Lo que hoy vemos es simplemente la posibilidad de una nueva forma de agresión letal como es la intervención militar de EEUU con países aliados como Colombia, Perú y Brasil. Ya ni se diga el coro de respaldo internacional de países de la región que se plegaran a apoyar esta agresión.

Con las acciones ilegales de varios países latinoamericanos dentro de la OEA para revivir el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) con urgencia tratamos de responder cuando iniciará la guerra y que ejército saldrá victorioso por sus deferencias cualitativas y cuantitativas. Casualmente ese tipo de ejercicio analítico coyuntural es el que los adversarios presentan y desean que nosotros también elaboremos, para propagar la angustia, el temor y la cuasi derrota anticipada.

Aun con todo ese andamiaje que se ha venido construyendo poco a poco para llegar a la situación actual de "Asedio y Asalto" (léase desgaste y golpe militar) vemos con claridad y alegría el tiempo de preparación y nivel de armamento moderno y los aliados estratégicos que posee hoy Venezuela. Se dice que una vez el Comandante Fidel Castro invitó al Comandante Hugo Chávez a Cuba con el único propósito de hacerle una pregunta.

Guerra del pueblo, guerra prolongada

– ¿Puede el ejército venezolano ganarle una guerra a Colombia?

– No. Fue la respuesta de Chávez.

– Entonces le presento a nuestros generales, que junto con otros de un país amigo construirán un nuevo ejército para la defensa de la soberanía venezolana.

Ese mismo día Chávez regresó a Venezuela. A partir de esa fecha la dirigencia venezolana se ha anticipado en tiempo y forma para la agresión militar entre los tantos escenarios de guerra que desde el triunfo de la revolución chavista vienen siendo implementados en el marco de "la Guerra no convencional" o "Guerra Híbrida". Hoy Venezuela, bajo la Estrategia de "Guerra Popular Prologada", con la "Guerra de Todo el pueblo", está preparada para enfrentar a los agresores.

A la par de esa nube negra de la guerra de agresión, Venezuela construye hoy no solo relaciones estratégicas con Rusia y China, sino que está armando el andamiaje regional a funcionar en el futuro con la dialéctica de cambio que originará el presente y donde Venezuela ocupará un lugar central en este contexto.

El lugar de Venezuela en la posición central de una estructura regional, es lo que están tratando los norteamericanos a toda costa de evitar. Cabe señalar que la apuesta de China y Rusia para construir una potencia regional en el hemisferio es en Venezuela. Y no es por algún poderío nuclear que dispute la supremacía militar USA en el Hemisferio Occidental: es por su inmensa capacidad de recursos estratégicos como el petróleo que la convierten en la primera reserva del planeta y que dispondrá como recurso tangible y poder blando para un sólido bloque regional en el Latinoamérica y el Caribe.

Para el año 2012 se decía que Venezuela poseía alrededor de 287,738 millones de barriles de reserva de petróleo. Tras una nueva investigación, ya en 2013 se declaraba que son 360,000 millones. Mientras EEUU que ocupa un 12avo lugar con apenas 36,560 millones de barriles.

La guerra a Iraq se traduce en los 146,000 millones de barriles de reserva y a Libia por sus 48,360 millones: entonces podemos entender que a Irán será por el control de sus 158,000 millones y a Venezuela sus 360,000 millones de barriles de reserva.

El nacimiento de una potencia regional

Se logre evitar o no la guerra de agresión contra Venezuela, EEUU encontrará en Venezuela a una potencia regional en la punta de sus narices en un corto plazo y su proyección no se desgastará en términos de asistencia global, como fue el caso de la URSS, sino que se convertirá en un motor de nuevos acuerdos económicos comerciales simétricos, que al final proyectará un distanciamiento, fracturamiento y debilitamiento de la influencia hemisférica de Estados Unidos.

En el actual sistema internacional, las diversas estructuras regionales juegan un enorme papel en la dirección no solo de la globalización sino en la arquitectura de un nuevo orden internacional. El regionalismo es pues un campo de batalla a conquistar en plena competencia capitalista. Es la verdadera batalla a largo plazo y no se llega a su maximización si no se pasa por la agresión colectiva como la que enfrentan todos los Estados naciones en el marco de un modelo voraz, rapaz, empobrecedor y esclavizante. Igual como la agresión que enfrentan Cuba, Venezuela y Nicaragua producto de la política de dominio y subordinación USA.

Y no significa que solo nuestros tres países están bajo la mira del enemigo económico e ideológico. Igual lo están Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil y México. Razones suficientes para el surgimiento un nuevo centro de poder regional con enfoques nuevos de simetría con sus aliados y no relaciones de centro–periferia. No es ciencia ficción, es la experiencia de la ausente URSS y que hoy hace tanta falta en las relaciones económicas internacionales.

Venezuela bajo la Revolución Bolivariana ya demostró convertirse en el pivote central de cooperación y solidaridad con los países de la región. No estamos inventando nada, que no haya sido real. La unidad de los países de izquierda es la unificación de las necesidades de desarrollo de los países de bajos ingresos, que deben priorizar la integración regional y bilateral para las economías menos desarrolladas y en permanente exclusión de capital y tecnologías.

La URSS no obligó a sus aliados de Europa Oriental a pagar (como hizo EEUU con sus aliados de Europa Occidental y el Plan Marshall), dejó en África más de 150 mil millones de dólares en infraestructura, en Asia un tanto más que esa cifra, en Cuba y Nicaragua casi 50 mil millones de dólares.

El sistema internacional y la economía internacional jamás tendrán un carácter humanizante, si el pensamiento de realismo político y de egoístas intereses individuales continúa siendo la base de la filosofía de cada país y en general de la economía mundial y su falso positivo de progreso global. Pensar en que las sanciones económicas, el despojo financiero y la falta de transparencia en la competitividad económica entre las naciones, puedan ser evitados y superados por las instituciones multilaterales como la OMC, FMI, BM es pecar de ingenuo y querer ser aún más estúpido.

Los bloques y las mega alianzas

La competencia hoy día no solo es entre civilizaciones, sino entre bloques regionales económicos y así está planteada la lucha por globalización de la supremacía global. El surgimiento de proyectos transnacionales y mega–regionales es el rostro de la encarnizada competitividad global, que nosotros como país pintamos solo para ser despojados por completo hasta de los recursos acuíferos que tanto poseemos y que es lo único que nos queda.

Se está creando toda una arquitectura de competitividad económica y financiera en los megabloques regionales, como:

► Asociación Transpacífica (o su modificación actual en forma de TPP–11) + Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP)

► La plataforma del Indo–Pacífico (EE.UU + Japón + India y Australia)

► Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)

► El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, EEUU, Canadá, México)

► La Unión Europea (UE), además del formato EEUU + UE

► El proyecto de la Gran Euro–Asia (Rusia, China y la India)

► La Asociación Económica Integral Regional (AEIR) liderada por China, que promete expandirse a Asia Central e Insular

► BRICS – Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica

► O en el plano bilateral, EEUU e Inglaterra

Todos ellos son un ejemplo hacia dónde se apunta la supervivencia de las naciones, basada en cientos de acuerdos regionales y de preferencia comercial muy difícil de tejer.

Nuestras opciones

En un mundo tan dispar y asimétrico, la conveniencia y el futuro garantizado de nuestro país están a la vuelta de la esquina en la formación y consolidación de un bloque regional de la patria grande. Solo que hoy esa esquina es atacada por muchos flancos y que nosotros debemos defender.

La importancia para nosotros como país de la victoria de Venezuela sobre sus agresores es más que vital, y ello nos conduce a apoyarla en todo momento por difícil que sea. La construcción de un bloque regional bolivariano que integre a los países anti hegemónicos de la región, es el horizonte se quiera ahora o no, aun cuando digan que el ALBA, CELAC o UNASUR son instancias u organizaciones obsoletas. La guerra y la post–guerra son solo periodos de gestación y consolidación.

Por eso, los diversos niveles de análisis sobre las últimas acciones agresivas de la política norteamericana y sus aliados vasallos, en torno a lo cercano de la agresión a Venezuela, quedan diluidos en lo inmediato y olvidamos ver hacia el futuro.

La guerra pasará y terminará en victoria para Venezuela y sus naciones aliadas. El bloque regional Bolivariano crecerá más y que junto a otros como el de la Gran Euro–Asia, BRICS o la Asociación Económica Integral Regional (AEIR) liderada por China, serán los que traerán el nuevo balance al sistema internacional y relaciones más justas entre los pueblos. Esa es nuestra apuesta sólida por el futuro.

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