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La verdad, la principal arma de la diplomacia de los pueblos

13 Diciembre 2019
La verdad, la principal arma de la diplomacia de los pueblos

Por Camilo Brenes Reyes

Con el advenimiento de la Revolución de Octubre en Rusia en 1917, se hizo patente que en nuestro mundo existen dos diplomacias o relaciones exteriores: una, la de los pueblos con sus gobiernos dignos, y otra la del imperialismo con las clases dominantes, las burguesías de los países de nuestra América, de Asia, de África.

No terminaba de nacer el poder bolchevique, cuando ya las potencias europeas bloquearon a la joven Rusia soviética para según ellos rendirla por hambre; a la par emplearían en su diplomacia la mentira, la calumnia y el uso de ellas marcaría el derrotero de la diplomacia del enemigo. En cambio, con la diplomacia de la Revolución de Octubre la verdad y el uso de la verdad marcarían la diferencia fundamental de todos los subsecuentes procesos revolucionarios y/o de emancipación nacional.

Toda clase de argucias hasta las más descabelladas usaría el enemigo contra los procesos de liberación nacional en Asia y África, artimañas que acompañarían el uso de golpes de estado para instalar dictaduras militares, asesinatos y atentados contra dirigentes de los procesos revolucionarios y de emancipación nacional, realizarían incluso invasiones o fabricación de guerras.

Cuba es un ejemplo de un pueblo digno con un gobierno revolucionario que ha derrotado las mentiras que el imperialismo y sus usinas mediáticas propalan y el ejemplo más claro es que año con año derrotan en Naciones Unidas al imperialismo con la condena al bloqueo.

Nicaragua, Venezuela, Santa Lucía, Dominica, junto a Cuba, son ahora el centro de ataques de la diplomacia del imperialismo basada en la mentira.

Recientemente vimos una demostración palpable de la existencia de esas dos diplomacias: mientras un gobierno digno, el argentino, recibía a Evo Morales, legítimo presidente de Bolivia derrocado por un golpe de estado, en Washington un oscuro sirviente del imperialismo y que ocupa el efímero cargo de Secretario General de la OEA, recibía al confeso fascista boliviano Luis Camacho y posaban orgullosos.

Pero ni Almagro, ni Camacho contaban con la diplomacia de los pueblos, y ciudadanos norteamericanos le cantaron la verdad: golpista, asesino. Los imperialistas en su diplomacia cuentan con grandes medios de comunicación, clases burguesas abyectas y espurias, pero no contarán nunca con la principal arma de la diplomacia de los pueblos con gobiernos dignos: la verdad y esta prevalecerá siempre.

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