Lucha de ideas, sin poner la otra mejilla

18 Agosto 2009
Por Juan Carlos Santa Cruz Sociólogo La lucha política e ideológica es una tarea que si no se ejerce por convicción puede derivar en escenarios de difícil control. La lucha política implica debate, combatir argumentos políticos con argumentos políticos. En tanto que en el plano de la acción y la movilización conlleva a prácticas conocidas por todos, tales como marchas, plantones, huelgas, tranques, etc, dependiendo siempre de la dimensión de la problemática. Quiero referirme sólo a un aspecto de la lucha política como es el de la capacitación y la formación porque no basta con estar en el poder institucional para convencer políticamente. En la lucha política hay varios niveles y espacios y cada quien con sus responsabilidades. En la lucha política de la Nicaragua actual, existen dos grandes bloques confrontados: los sandinistas encabezados por el FSLN y los antisandinistas que aglutinan a liberales, conservadores y una amplia gama de grupos y grupitos a quienes une sus pocas simpatías hacia todo lo que huela sandinismo, ALBA, socialismo, etc. Nicaragua se ha caracterizado históricamente por los constantes cambios de coyuntura, de manera que los debates por la lucha política son permanentes. La oposición y especialmente los sectores escoltados por la oligarquía actúan de manera articulada con un mismo discurso aunque muchas veces éste se aleja de toda creatividad y sensibilidad social. Es un discurso que se repite desde hace muchos años, con pocos cambios. Su nivel referencial es casi siempre el mismo, la dictadura de Chávez, de Irán y Cuba, el Alba, la piñata sandinista, la oscura noche de los 80, y siempre con el mensaje subyacente de que "todo pasado fue mejor" en el entendido que está referido a antes de 1979, y con muy pocas referencias a lo que hicieron ellos entre 1990 y 2006. Sus empleados que escriben en los medios de comunicación secundan la ofensiva antisandinista, con bastante superficialidad (aunque hay excepciones) al extremo de no desarrollar lo más elemental de la información sobre un hecho político, como es el de la correcta descripción del mismo. Se da el caso que sin ninguna descripción inician una valoración truculenta, visceral, al extremo que a veces desembocan en ataques personales referidos a la vida familiar del personaje, en cuestión que no tiene nada que ver con la información que pretendían ofrecer. Por supuesto que este lenguaje y ese mensaje es bien recibido por cierta gente que por sus limitaciones y atraso político consideran que la información debe mezclarse con ofensas personales, familiares, y hasta físicas y raciales. Si la derecha enfoca su artillería en la descalificación personal, los medios sandinistas no se quedan atrás, por lo que sugiero que si queremos crecer políticamente debemos fortalecer nuestros argumentos y ser estudiosos de los temas que vamos a desarrollar. No basta con titulares gruesos y calificativos al por mayor. Es necesario ir sentando las bases para una cultura política democrática, de respeto, pero firmes, muy firmes en nuestras convicciones. Si tenemos claros nuestros parámetros, podremos ser certeros en nuestros argumentos, e implacables contra quienes hacen de la mentira y el odio su arma predilecta. A las ideas se les combate con ideas. No obstante, tenemos experiencias amargas al respecto. Todos sabemos que el movimiento popular ha sufrido represión en toda la década del 90 hasta el 2006. Basta con recordar el proceso de la implantación del programa de ajuste estructural en donde las ideas del movimiento popular rebotaron en las paredes, y lo que se impuso fueron las decisiones del FMI, sin importar para nada las condiciones de vida de los trabajadores de esas empresas. A la oligarquía y sus secuaces jamás les ha importado la lucha de ideas, porque ellos funcionan emitiendo órdenes. Para nosotros el debate político es una escenario que debemos cultivar en grado extremo, para ello hay que dedicarle más tiempo a la capacitación y la formación. Insisto la noble labor de describir el hecho político, implica decir de qué se trata, cómo se manifiesta, dónde está, y si es posible a quiénes beneficia o perjudica. Este esquemita es infinitamente más rico en resultados que lanzar una arenga llena de elogios hacia las autoridades constituidas. Los elogios podrán derivarse de los resultados de la información, y no de la arenga. Comunicar informando y educando, pero sin descuidar nuestro derrotero, nuestras convicciones, y la ética en el sentido que se debe evitar la denigración personal, familiar y todo tipo de discriminación. Sabemos que la oligarquía y sus adeptos no piensan así, y sus asalariados actúan siguiendo sus orientaciones. Por eso amigos, hay que establecer la diferencia con la ideología de las cavernas, con la ideología de los banqueros que no tiene entrañas, con el pensamiento cínico de los que diariamente se dan un baño de democracia frente al espejo, y ahí nomás a la vuelta de la esquina venden el ferrocarril como chatarra, y ese es un buen ejemplo que la voracidad oligárquica no tiene límites y siente odio por los derechos humanos. Reflexionemos siempre antes de descalificar, pero, no le dejemos pasar una a estos agoreros de la extrema pobreza, a estos señoritos aristocráticos que en poco tiempo elevarán ante la Real Academia el "aporte al castellano" del dictador Micheleti, de sustituir el término "golpe" por "sucesión". No le dejemos pasar una porque tal vez, algún diputado de los que se les hace agua la boca por repetirlo en Nicaragua, inicien también su plan de formación y capacitación y funden una Universidad de las que abundan como pulperías, para capacitar a sus adeptos en técnicas de golpe de Estado, incluyendo cursos rápidos para arrancar uñas sin anestesia a los "tercos" que siguen creyendo que la democracia es sinónimo de elecciones y que golpe de estado es sinónimo de dictadura. Mientras tanto, seguramente esta corriente "liberadora" con olor a azufre, comenzará a distribuir camisetas con la novedosa inscripción: "todos a derrocar la dictadura de Ortega para dar paso a la sucesión constitucional... sin reforma constitucional". Lo demás vendrá por añadidura.
Comentar     Arriba