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Que los baches no te aparten de tu verdadero objetivo

02 Febrero 2020
Que los baches no te aparten de tu verdadero objetivo

Por Edvert S C Granados

Para quienes hemos luchado por Nicaragua desde muy temprana edad, nunca ha sido fácil. Primero contra el nefasto dictador Somoza fue una lucha dura, desproporcionada, de persecución, muerte y miedo; a todo esto se le suma que éramos en su mayoría jovencitos, niños de 13 años en adelante dominados por nuestros padres pero rebeldes, empobrecidos históricamente por el sistema político y la corrupción del momento, sin esperanzas de ser algo o alguien en la vida, aunque de por sí algo ya éramos pues nacíamos programados y etiquetados para ser los esclavos modernos del sistema burgués imperante. "Las escuelas técnicas y universidades son para los ricos", decía mi padre con resignación y agregaba, "a nosotros lo único que nos queda es seguir vendiendo lotería (el trabajo de mi padre) y buscando como sobrevivir". Eran tiempos muy duros en todo el sentido de la palabra, pero logramos derrotar a Somoza y nuestra tierna Revolución triunfó.

Luego vino el tiempo de desarrollar la misión revolucionaria histórica planteada y con esa nueva obra de vida y desarrollo para Nicaragua también venia la tarea de defender la patria y las nuevas conquistas. Teníamos el poder, un poco de experiencia militar, teníamos las armas y también teníamos un enemigo fuerte, rico y sediento de sangre. Fueron tiempos aún más duros porque como sandinistas, como revolucionarios, tuvimos que salir de nuestras casas y trasladarnos a las montañas. De nuevo tomamos el fusil para alfabetizar a nuestra gente (las dictaduras prefieren al pueblo ignorante para poder someterlo más fácil) tomamos el fusil para poder cortar café, cortar algodón, etc. etc. etc. tampoco fue nada fácil. Muchos quedaron en el camino, muchos dejaron parte de sus cuerpos en aquella dura, difícil pero necesaria lucha por defender lo que tanto nos había costado y nos seguía costando.

Los avances, a pesar de la guerra impuesta, a pesar de los sabotajes, a pesar de los intentos de asesinatos a nuestros dirigentes con veneno embotellado (¿recuerdan?) y muchas tantas otras cosas a las que estábamos expuestos, esos baches naturales planificados por los enemigos de la revolución y de la patria no pudieron evitar que nuestra Revolución Sandinista siguiera su camino.

A pesar de nuestra inexperiencia, a pesar de nuestros errores, aprendimos a madurar sobre el camino y esa madurez nos llevó a entregar el poder cívicamente a los enemigos de la patria en 1990. Fue un golpe durísimo. Y nos peguntamos: ¿será que el pueblo, por quien lo estábamos dando, todo de verdad nos había traicionado?

No sabíamos qué había pasado, pero ese revés nos sirvió de mucho: nos sacudimos los alacranes, replanteamos la lucha, aprendimos a ser más fuertes y a trabajar más. Nos comprometimos a continuar la lucha hasta volver a conquistar la confianza del pueblo. 17 años pasaron para el pueblo pudiera darse cuenta del engaño al que había sido sometido por sus enemigos de siempre, y así pudimos enderezar el barco del desarrollo, la paz y el amor.

En la actualidad nos encontramos de nuevo con el camino llenos de baches (la Revolución cubana tiene ya 61 años y sigue llena de baches) pero a pesar de todo lo que hagan esos enemigos, el pueblo debe estar consciente y saber que estos baches son causados por los mismos que llevaron al país a 17 años de oscuridad. Son los mismos que lo único que pretenden es arrebatar la paz, los proyectos, el desarrollo-

Hermano, ¡no te dejes engañar una vez más!, porque si te dejas engañar, esta vez si no tendrás tiempo ni de arrepentirte.

Y eso es lo que tenemos que transmitir a nuestra juventud y a todo aquel que esté confundido. Hay que crear conciencia de clase, hay que preparar a los jóvenes política e ideológicamente con el ejemplo vivido por nuestros héroes y mártires. Todos aprendemos de ejemplos: en la familia los hijos aprenden de sus padres; en la naturaleza los cachorros también. El ejemplo es la base para formar la conciencia.

Si tenés mas de 45 o más años de edad, solo te pido: hacé un balance de tu vida como ciudadano. Hacé una foto retroactiva de cómo vivías, de cuantas oportunidades tenías, de la suerte de tus padres o parientes y luego traslada esos mismos ejemplos a la realidad de hace unos 18 años. Y por último, compará esos dos momentos fotográficos retroactivos con una fotografía mental de la actualidad, y lo que te resulte de ese ejercicio mental transmitilo a tus hijos, a tus amigos y a todo aquel que piense que con un gobierno neoliberal o de derecha vamos a estar mejor. Ellos podrán estar mejor, ¿pero el pueblo? No, el pueblo jamás, porque para ellos el pueblo no se merece nada, porque simple y sencillamente ellos no son pueblo.

Hasta la Victoria Siempre

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