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La fe nos vale porque nos fortalece y nos defiende

25 Marzo 2020
La fe nos vale porque nos fortalece y nos defiende

Por Rosario Murillo Zambrana, Vicepresidenta de Nicaragua

Aquí en esta Nicaragua la fe nos vale, porque la fe nos distingue, nos defiende, y nos da toda la energía y toda la fortaleza que necesitamos para seguir trabajando, aprendiendo, practicando todas las medidas, orientaciones e indicaciones, que en medio de esta crisis global, de esta aflicción del mundo entero, hemos convertido en deber cotidiano en nuestra Nicaragua, con una ciudadanía consciente, una ciudadanía responsable como la que, gracias a Dios, tenemos. ¡Porque así somos en esta Nicaragua, bendita y siempre libre!

Somos fuertes porque tenemos fe. Nuestra fe nos vale, nos alienta. Porque nos alienta nos vale. Porque nos da la comprensión necesaria, indispensable para vivir con calma, con serenidad, con paciencia, con prudencia, estos días delicados, difíciles, que transita toda la humanidad. Para vivir con salud mental, la fe nos vale. Para tener salud mental, indispensable para estar bien y para trabajar, aprender, para estudiar, y avanzar.

La fe nos vale, porque nos genera, porque multiplica esa indispensable fuerza de espíritu que nos permite caminar de la oscuridad a la luz, siempre más allá, siempre adelante, cumpliendo con todas las indicaciones preventivas y protectoras, responsablemente, conscientemente, y trabajando, porque debemos trabajar para que llegue el pan, el pan con integridad, con honradez, con laboriosidad, a la mesa de nuestras familias, para que nuestras manos y nuestros corazones, honorables, sigan produciendo, comerciando, movilizando la vida, con salud y fuerza.

El bien común nos inspira a todos. Proclamamos el bien común como mensaje y práctica humanista de nuestra condición cristiana y solidaria. Pensamos con amor, rezamos con amor, vivimos, desde el amor al prójimo, ese cariño que siempre nos mostramos unos a otros, en esta Nicaragua de paz y bien. Y pedimos al Altísimo –alabado sea el Altísimo, alabado sea Dios– por el mundo. Pedimos por todo el mundo –incluyéndonos nosotros, por supuesto– por todos los pueblos, gobiernos y gobernantes, pedimos por la humanidad, desde lo bueno que debemos cultivar y hacer crecer en cada uno de nosotros, para que juntos, iluminados por la esperanza, y haciendo todo lo que corresponde hacer, desde la ciencia, la medicina, la cultura, los valores, la familia, nuestra fe, indispensable, desde la comunidad, creativamente, sensatamente, avancemos más y más, de esta oscuridad que llena el mundo desgraciadamente, de estas tinieblas, a la luz. Porque aquí nos ilumina un Sol, que es Dios nuestro señor, que es el creador, que no declina, y queremos que en el mundo entero ilumine.

La depresión nos debilita

En todas partes del mundo se habla, hablamos, de evitar el desconsuelo, la depresión que también mata, porque deprimirse es disminuir la capacidad creativa y el sistema inmunológico, la capacidad de sentir la esperanza, de sentir esos dones del espíritu santo que deben estar ahí en cada uno de nosotros, vivir las dificultades con esperanza; ese sistema inmunológico que debemos fortalecer para enfrentar, con luces, luces espirituales y trabajo decidido, la pandemia. Todos en el mundo hablamos de proteger todas las formas de salud. Y aquí es donde se vuelve fundamental, esencial, la fe, para encontrar y para hacer crecer en nuestras vidas la fortaleza espiritual necesaria, la salud mental y física necesarias para trabajar, dispuestos a salir adelante.

Es cierto que hay razones para estar tristes en el mundo entero. Pero también el mundo entero ha conocido y conoce la adversidad, y como humanidad potente, desde el espíritu, siempre hemos sabido encontrar caminos y razones para vivir.

Decía una canción muy popular, en los años 60, 70: "siempre hay por quién vivir y a quién amar. Siempre hay por qué vivir, por qué luchar". Siempre, siempre más allá, siempre la bondad, el espíritu de bien, asoma, se expresa, es y vence. ¡Siempre hay por quién vivir, a quién amar y siempre hay por qué luchar, por qué vivir!

Nos unimos en oración, en solidario pensamiento, con todos los que en el planeta sufren, rezan y claman por otro tiempo, por otro mundo, un mundo mejor que debemos hacer posible. Nos unimos con todos los seres y familias que sufren, rezan y claman por ese otro tiempo, y ese otro mundo, mejor, que debemos hacer posible.

Nos unimos en ferviente oración entre todos, con todos y por el bien de todos. Desde nuestra extraordinaria cultura nicaragüense, valores nicaragüenses, valores humanos, de fe, familia, comunidad, solidaridad, y desde este nuevo reto que nos ha impuesto la historia, un reto que es mundial, que es de toda la humanidad, los nicaragüenses, como sabemos, con la nobleza, entereza, dedicación, invocación al altísimo, con nuestros buenos corazones, seguimos encontrando en nuestra fe y en nuestra rica y diversa cultura local y nacional, las maneras creativas de defender y promover la vida, la salud, el cuido de la salud y la vida, el trabajo honrado, el estudio dedicado, el aprendizaje, el conocimiento, las técnicas, tecnologías, que fortalecen ese conocimiento y las prácticas, patrióticas, humanistas, integradoras, solidarias, de todos nuestros esfuerzos de creación de futuro.

Aprendamos de la ciencia

Cada día, como humanidad, como pueblos, pueblos del mundo, sabemos más, gracias a Dios, a la ciencia, a la comunicación. Cada día podemos encontrar más información seria, aunque también hay, lamentablemente, avalancha de desinformación, o de información intimidante, paralizante.

Proponemos, hermanos, estar abiertos siempre a la información seria, científica, que nos habla de todos los esfuerzos que a nivel de la cultura, la ciencia, la medicina, se hacen en el mundo entero. Tantos países en el mundo hacen esfuerzos para encontrar vacunas, haciendo estudios, procurando poner sobre la mesa las experiencias, los buenos resultados que ya hemos tenido en el mundo; haciendo todos los esfuerzos para superar esta crisis global.

Proponemos estar abiertos a esas informaciones serias, que alientan, que animan. Proponemos estar abiertos a conocer la experiencia de los países con buenos resultados, así como las propuestas que hacen organismos internacionales serios sobre cuáles son las distintas sendas, los caminos que se vienen recorriendo, para defender la salud, proteger la vida, y también saber defender y proteger el trabajo honrado, que permite mantener la economía familiar, comunitaria, la economía a secas, proponiéndonos impedir que la pobreza nos arrebate más seres humanos, o que siga generando más víctimas en el mundo, incluso más víctimas que la que el mismo virus que circula como pandemia ha venido generando. Luchar contra la pobreza, trabajar, tomando todas las precauciones y medidas, es indispensable.

El equilibrio entre prevención y protección de salud, desde una ciudadanía responsable, consciente, el equilibrio entre prevenir y proteger la salud, clamando, llamando a la responsabilidad y a la conciencia ciudadana, y la indispensable protección de los modos de vida, de la seguridad alimentaria, de los medios para la vida, para las familias más pobres, vulnerables, expuestas por pobreza, ese equilibrio debe prevalecer en nuestros pensamientos, propuestas y planes.

Hace unos días comentábamos en este mismo espacio, que más de 2 mil millones de personas en el mundo viven del trabajo cotidiano. Del día a día.

¿Y los muertos por hambre?

Y también estamos reuniendo toda la información seria, de los organismos serios, sobre los miles de millones de seres humanos vulnerables por condiciones de vida nada dignas, por hambre, por desnutrición y desnutrición crónica, o por enfermedades también crónicas, o enfermedades terminales, por enfermedades como el cáncer, la tuberculosis, el tabaquismo, el alcoholismo, el VIH–Sida, la malaria o paludismo, la drogadicción, o los homicidios, los suicidios, los accidentes de tránsito. Esas muertes nuestras de cada día, en todas partes, cuyas cifras, cuyas estadísticas deben analizarse conscientemente, sin dejar de cuidarnos hoy, sin dejar de tomar las medidas indispensables, sin dejar de practicar la educación preventiva que nos protege a todos frente a esta pandemia. Pero analizar esas cifras.

Esperamos para mañana tener ya un análisis más a fondo de todas estas cifras. Tenemos 7 mil 770 millones de seres humanos que habitan el mundo, y hay un promedio de mortalidad de 160 mil personas por día, de todas estas causas que hemos mencionado, y otras. Por lo tanto, estudiar estas estadísticas es indispensable para poder trabajar con conocimiento, con sensibilidad y sobre todo atendiendo el deber que tenemos los estados y los gobiernos de garantizar la seguridad alimentaria, los alimentos, de garantizar el trabajo que permita poner los alimentos en la mesa, de garantizar todo el funcionamiento de la sociedad. En la medida de lo posible garantizar ese funcionamiento, para promover vida, salud y fuerza.

Precisamente desde el sistema de producción hemos acordado una propuesta de fomento e incremento de la productividad en granos básicos, hortalizas, huevos, carne de pollo; producción porcina; plátano y banano; producción de ganado; producción de leche y sus derivados; yuca, quequisque, camote, papa, zanahoria y jengibre, conocidos como raíces y tubérculos; ayote, pipián, pepino, brócoli, coliflor, conocidos como verduras, entre otros, porque también están, por supuesto, los frijolitos verdes, las hojas, los repollos, y todo lo que conocemos; café, cacao; frutas, entre ellas, melón, sandía, pitahaya, piña, mango, cítricos, naranja; aguacate. Así como granadilla, chayote, calala, que son los cultivos de enramadas. También la producción de iguanas y garrobos que nuestro pueblo reconoce como muy nutritivos. También el ajonjolí, la soya; las ovejas, los cabros, los conejos; los peces, entre tantos otros.

Estamos elaborando el plan para presentarlo a más tardar el próximo lunes, el plan de incremento de la producción en todos estos rubros. Es decir, alimentos para la vida. Es decir, alimentos para todos. Es decir, seguridad alimentaria. Es decir, ¡trabajo y paz!

La fe nos vale... La fe, la esperanza, la solidaridad cristiana, nos vale, porque nos hace mejores y porque nos da más fuerza para ver la luz, entre las penumbras. Seguimos trabajando con toda nuestra fuerza, con toda nuestra energía creativa, con todo nuestro Esfuerzo, y pedimos a Dios todos los días, que nos dé, a todos en Nicaragua, salud; que nos permita ser conscientes, ser responsables con todas las medidas de prevención, de educación preventiva, y que nos permita trabajar a todos, por el bien de todos. Cada día le agradecemos. Seguimos trabajando para protegernos y para ser mejores seres humanos también, mejores como sociedad, mejores como comunidad, como gran familia nicaragüense.

Cultos en las cárceles

Desde la fe, por ejemplo, y conociendo lo importante que es la fe y el mensaje bíblico, las sagradas escrituras, la palabra de Dios, para las personas en situaciones complejas, como aquellos hermanos y hermanas que se encuentran en el sistema penitenciario, o en las celdas preventivas de la Policía, hemos coordinado tele–cultos, es decir, cultos por video–conferencia, por video, para que la palabra de nuestro Señor riegue y abone, como piden siempre las personas que están allí, y además sus familias. Que riegue y abone nuestro señor Jesucristo, Dios nuestro señor, esos corazones que le buscan, esos corazones que están llenos de amor a Dios. Podemos reportar 9 cultos, hoy por la tarde, en todas las instalaciones del Sistema Penitenciario Nacional.

Y podemos reportar que todo el Sistema y todas las personas en celdas preventivas de nuestra Policía Nacional, Gloria a Dios, Bendito sea, Gracias a Dios, se encuentran bien, aplicándose las Medidas indicadas, y están recibiendo a sus familiares, que es tan importante ese Amor de Familia, sentirlo cuando estás en situaciones complejas, como cuando estás en las Penitenciarias. Y con los Familiares también tomamos todas las Medidas Preventivas. Las visitas son como y cuando corresponden. No hay ninguna variante, gracias a Dios.

Compañeros: nos sentimos bendecidos porque nuestro Dios nos da la fuerza, la energía para mantenernos trabajando, estudiando, aprendiendo, y con responsabilidad ciudadana, con conciencia, practicando todas las medidas orientadas por nuestras autoridades de salud y las organizaciones internacionales. Estamos en la fase de atención, seguimiento y multiplicación de los esfuerzos preventivos.

Estamos en todos los puestos de fronteras, decíamos, donde el tránsito de mercancías, el comercio centroamericano, se mantiene normal. No hay tránsito de personas, pero sí, ese fue el compromiso en todas partes del mundo, de mantener el comercio, en este caso tránsito de mercancías, comercio centroamericano, gracias a Dios, normal, y asegura el necesario abastecimiento a todos los países de la región.

Aquí en nuestra Nicaragua popularmente decimos, "estamos agarrados de Dios", seguimos "agarrados de Dios", confiando en la energía que nos da para estudiar, trabajar, coordinarnos, visitarnos.

Casa a casa, familia por familia

Precisamente aquí tengo los datos de las visitas que hemos hecho. Son un millón 66 mil 389 familias en 8 mil 980 barrios y comunidades las que estuvimos visitando, rezando, orando, pidiéndole al señor juntos, y aprendiendo más sobre todas las medidas de educación preventiva que deben practicarse cada día, y además, respondiendo preguntas naturales, inquietudes naturales que tienen las personas, las familias.

Estuvieron también en cada brigada, médicos, enfermeras, brigadistas de salud, estudiantes de medicina y enfermería, y los movimientos sociales y de juventud, visitando a las familias, orando juntos, aprendiendo juntos, y asumiendo juntos, con fuerza de pueblo luchador y victorioso, con fe en grande, grandísima, grandísima nuestra fe, aprendiendo, asumiendo los retos de este tiempo que nos permite saber más, saber leer los mensajes de la Providencia, del Altísimo.

Hay otra oración que rezábamos cuando éramos niños, que a mí no se me olvida: "si fuerte venís, más fuerte es mi Dios. La Santísima Trinidad me libre de vos". También decimos: "Bajo tu amparo estamos, Santa Madre de Dios". Nos ponemos siempre, siempre, de rodillas, pidiendo bendición, protección, y pidiendo se fortalezca el espíritu, la fe. Bajo el amparo de la Santa Madre de Dios estamos, y también estamos pidiendo, invocando, que la fuerza que nos da dios no nos abandone nunca, que más bien crezca, porque es fuerza de bien.

Seguimos con inmensa esperanza, doblando rodillas, orando y sabiendo que Dios nos da lo que necesitamos para trabajar, estudiar, aprender, practicar responsablemente las medidas, y seguir siempre más allá, siempre adelante. Capaces de ver la luz, entre la oscurana, llenos de amor al prójimo, llenos de vitalidad, vigor, gloria de nuestro gran pueblo, noble pueblo, valiente pueblo, insigne trabajador. Gloria a Dios por el pueblo nicaragüense, que sabemos de luchas, que sabemos de honor, que sabemos ir adelante, desde la fe, la familia y la comunidad.

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