Escúchenos en línea

Las acciones diabólicas de un obispo maligno

07 Abril 2020
Las acciones diabólicas de un obispo maligno

Por Juan Carlos Sarmiento M.

Leonardo Boff, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación, considera que el COVID-19 despierta lo humano entre los seres humanos, y no deja de tener razón. Incluso, en muchos casos, el homo sapiens está reaccionando como sociedad y como nación: China, Rusia, Cuba, Venezuela son claros ejemplo de la grandeza de la solidaridad cuando se trata de acudir en auxilio de otros pueblos.

Sin embargo, ese sentimiento de ayudar, de auxiliar al otro hasta las últimas consecuencias no siempre es igual entre los hombres y, aún, incluso, entre las sociedades y países: en la actualidad, en tiempos del Covid-19, Estados Unidos de América es el más claro ejemplo de la falta de valores en una sociedad de consumo.

Y no es para menos, pues desde sus inicios este país se ha caracterizado por su total desprecio hacia otros pueblos, a los que ha sojuzgado a punta de balas, cañones y bombardeos con secuelas de muertes, destrucciones y saqueos. Esa es la historia del imperio del norte y bajo esa imagen y semejanza han sido adoctrinados sus ciudadanos.

Pero aún más, en las entrañas del propio Imperio las desigualdades sociales son tan profundas que, el enemigo más pequeño al que se han enfrentado, se las está restregando en su propio rostro. La cantidad de infectados y muertos, es precisamente a causa del modelo de salud del que hasta hace pocos días se ufanaban.

Las numerosas víctimas mortales, incluso las que están sobreviviendo, les han hecho ver lo injusto del sistema estadounidense, a tal extremo que, durante su ya acostumbrada comparecencia, el propio mandatario, Donald Trump, ha tenido que permitir que los centros médicos asistenciales atiendan también a los no asegurados, que son millones de personas. Claro que sí, esto también se convierte en un negocio, por cuanto el gobierno asumirá los costos de exámenes y atenciones que brinden los hospitales y clínicas privadas a los que no cuentan con seguro médico.

Mientras los emperadores del norte han demostrado su enorme incapacidad y cobardía ante el mundo en la lucha contra el peor enemigo al que se ha enfrentado la humanidad en su corta historia, sus tentáculos no se han encogido y continúan siempre amenazantes hacia los demás países del continente americano firme y del caribe.

La muestra más palpable de lo anterior es el endurecimiento oportunista del bloqueo, que amenaza también con traducirse en acciones bélicas contra Cuba y Venezuela, países que, al igual que todos los demás, se encuentran enfrascados en la lucha contra el Covid-19. Por paradójico que parezca, estos países, junto a Nicaragua, cuentan con los mejores modelos exitosos en la lucha contra la pandemia, de acuerdo a los resultados que publican las mismas empresas mediáticas del imperio.

Tan solo Belice (5) está por debajo de Nicaragua (6) en nuestro continente. Ambas naciones registran un muerto. En el caso de nuestro país, el primer reporte de infección lo anunció el gobierno el miércoles 18 de marzo y, desde entonces, el avance de la pandemia ha sido notoriamente bajo debido al control que mediante el modelo de salud preventivo, participativo y comunitario se implementa desde hace ya 13 años. El control de casos es comprensible más aún si tomamos en cuenta que, desde el 30 de enero, se conformó la Comisión Interinstitucional Nacional para fortalecer la vigilancia en los puntos de entradas al país, el mismo día que la OMS declaró la alerta de importancia internacional de salud pública por el nuevo COVID-19.

En realidad, Nicaragua está cosechando los frutos por los enormes esfuerzos realizados de manera permanente en materia de salud: campañas de salud y vacunación, de limpieza, fumigaciones, visitas de brigadas casa por casa, charlas, talleres o seminarios de capacitación son algunas de las herramientas utilizadas en las luchas contra diversas enfermedades. Los ejercicios por la vida que cada período de tiempo se practican, también son una muestra tangible de los preparativos para enfrentar fenómenos naturales o de otro tipo.

¿Por qué, entonces, solo seis casos importados, entre ellos un fallecido, se registran en nuestro país a causa de la pandemia que ha causado estragos entre nuestros vecinos?

Nicaragua no ha cerrado sus fronteras, pero sí ha mejorado sus controles de entrada y salida; no ha declarado cuarentena, pero ha podido detectar en su justo momento los casos y evitado nuevos contagios al realizar visitas a las personas que han regresado del exterior a nuestro país; no ha afectado la actividad laboral ni comercial, pero sí ha mantenido de manera permanente una campaña de educación y medidas que cada persona puede asumir para evitar mayores riesgos de contraer el virus.

A la par, contamos con 27 hospitales acondicionados para hacerle frente a la enfermedad. Nuestro país posee un Laboratorio biomolecular, el segundo de la región (el primero fue México), que permite practicar los exámenes y tener sus resultados en 4 horas; tenemos más de 50 mil trabajadores del sistema de salud debidamente capacitados, además de la capacitación de más de 250 mil miembros de la red comunitaria, trabajadores de las instituciones y jóvenes, en medidas preventivas, captación temprana y referencia de casos a las unidades de salud.

Para quienes conspiraron y organizaron la asonada vandálica y criminal de 2018, los resultados de este modelo de salud no son posibles. En palabras del obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, quienes afirman la poquedad de casos registrados viven en el planeta Marte. Ellos no aceptan, no entienden la realidad de las cifras dadas a conocer por el gobierno y, certificadas, además, por la OPS y la OMS.

Lejos de sumarse a los esfuerzos organizados en barrios y comunidades para contrarrestar el COVID-19 con mayor éxito que el ya obtenido, el obispo Álvarez y sus adláteres de algunas organizaciones y empresarios del COSEP, se han dedicado a lanzar la semilla de la desconfianza que, por fortuna, en esta ocasión no ha caído sobre terreno fértil.

La campaña del religioso y sus secuaces ha sido a través de las empresas mediáticas y de otros medios financiados por los gobernantes yanquis, principalmente a través de las redes sociales, todo con el fin de tratar de convencer a los nicaragüenses acerca de que nuestro gobierno no está haciendo los esfuerzos suficientes para enfrentar la pandemia.

Es así que, en un afán de hacer rentable la enfermedad, los empresarios del COSEP solicitan comenzar a realizar exámenes y atenciones a pacientes del COVID, obviando que en situaciones como la actual lo recomendable y más idóneo es hacerle frente a la pandemia bajo un modelo que garantice y centralice la detección y atención de casos para un control efectivo de los mismos, tal y como se está haciendo. Lógicamente, el gobierno desoyó la solicitud de los comerciantes de la salud.

Un nuevo intento fue hecho recientemente por el propio Obispo Álvarez. Esta vez se trataba de la supuesta habilitación de (¿?) 19 Centros de Prevención Médica para "brindar información y orientación a la población sobre el COVID-19", así como la instalación de un Call Center.

Las oscuras intenciones del obispo en realidad son claras: se trata de crear centros en el que se fabricarían cienes o miles de casos de la enfermedad con un puesto de mando que de paso funcione como multiplicador de las inconformidades que se vayan creando a medida que surjan los casos fabricados. La mente diabólica del religioso es todo un campo fértil para la elaboración de planes maquiavélicos en el que los nicaragüenses son el principal instrumento para lograr sus objetivos: la caída de un gobierno que no han logrado derrotar en el terreno de la violencia que protagonizaron, ni en las urnas electorales.

El padre Leonardo Boff tiene mucha razón al considerar que el COVID-19 despierta lo humano entre los seres humanos. Sin embargo, existen personajes que no calzan en su criterio por ser predicadores del mal, muerte y violencia entre hermanos. Es una gran lástima que en nuestra patria adolezcamos de un mismo Boff y de un Pedro Casaldáliga para sembrar el bien y la esperanza con sus mensajes de verdadero aliento cristiano.

Comentar     Arriba

Descarga la aplicación

en google play en google play