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Los hechos son más elocuentes que los mejores discursos

09 Abril 2020
Los hechos son más elocuentes que los mejores discursos

Por César Ovidio Largaespada Pallavicini

Nicaragua enfrenta al igual que casi todas las naciones del mundo la amenaza de la epidemia del COVID-19; la estrategia del gobierno de Nicaragua tomando en cuenta sus particularidades demográficas y territoriales, su organización social y experiencia ante situaciones similares, desarrollando su propia estrategia, es cuestionada con un insano propósito por los mismos sectores que alentaron el fallido Golpe de Estado en el año 2018.

A pesar del cuestionamiento que objetiva o dolosamente se hagan a la estrategia gubernamental el resultado está ahí: la situación de la epidemia del Covid-19 en nuestro país se encuentra en una fase inicial (de contención de la epidemia), se reportan al 9 abril siete casos positivos (cuatro activos, un fallecido, dos personas de alta), un resultado más favorable que el obtenido en este momento por Honduras, El Salvador y Costa Rica.

¿Por qué tanto cuestionamiento? La información que nos llega a través de los grandes medios de comunicación es aterrorizante, pareciera que la única solución posible es paralizar todo y recluirse cada quien en su casa a esperar que pase la epidemia, sin medir las gravísimas repercusiones que esta medida puede provocar en la vida de la población. Objetivamente hay miedo en una parte de la población, miedo exponencialmente aumentando por propaganda apocalíptica que circula en las redes sociales y divulgadas por los grandes medios de comunicación.

Veamos los hechos. Nadie en América Latina puede exhibir mejores resultados en este momento que Nicaragua. Además los países que precipitadamente tomaron medidas "autoritarias" de aislamiento social no voluntario tienen muy malos resultados, no han frenado el crecimiento exponencial de la epidemia y han dañado gravemente su economía colocando a su población, especialmente los sectores de trabajadores informales, en el desamparo social.

En el enfrentamiento a la epidemia hay tres países latinoamericanos que han desarrollado su propia estrategia de enfrentamiento de la epidemia y de mantenimiento de su actividad económica social vital: Cuba, México y Nicaragua. Las medidas tomadas por los gobiernos soberanos y su rigor dependen de la información de que disponen los estrategas gubernamentales de salud pública, y con base a esa información se determina el momento oportuno para su implementación.

Tanto Cuba como México mantuvieron sus fronteras abiertas y su actividad económico social normal hasta que sus equipos técnicos de seguimiento de la epidemia le indicaron que había que pasar a una nueva etapa de enfrentamiento que hacía inevitable tomar medidas de aislamiento social voluntario y consciente; los días que la actividad económica se "mantuvo normal" fueron valiosos para destinar recursos humanos y materiales para enfrentar la epidemia y organizarse de la mejor manera posible.

En el caso de Nicaragua la situación de la epidemia se ubica objetivamente en una etapa inicial, en la contención de los primeros casos y sería suicida la toma anticipada de medidas de cuarentena social que paralicen económicamente el país; el reto es tener la capacidad de dar un seguimiento de la evolución de la epidemia para que en el momento preciso tomar otras medidas que sean necesarias; para esta tarea Nicaragua, a pesar de su limitado recursos económicos, cuenta con un Sistema de Salud Público potenciado por la organización popular activa de la población, con gran experiencia y resultados muy positivos en el enfrentamiento a otros problemas de salud.

Ahora, cuando un pueblo o una persona enfrenta un grave problema como es el caso de la epidemia del Covid-19 no puede tirar al olvido sus experiencias exitosas; por lo contrario, debe acudir a sus mejores experiencias y la experiencia de los pueblos que ya están enfrentando la epidemia en una etapa más avanzada. En el enfrentamiento a la epidemia del Covid-19 nadie tiene una solución mágica; sino, miremos lo que ha ocurrido en los EEUU y Europa, cuan vulnerables se han visto a pesar de sus grandes recursos económicos y técnicos. Ya desearían estas poderosas naciones tener la capacidad de movilización de su población en defensa de su salud como la tiene Nicaragua o Cuba.

Concluyo: el buen resultado inicial no debe llevarnos a ser imprudente, el peligro es real, cercano y de gran gravedad. Tenemos un tiempo precioso para aprender a cuidarnos y enfrentar el brote epidémico, la lucha contra la Covid-19 apenas se está iniciando en nuestro país, y ya sea porque lo hemos hecho bien o un poco de suerte nuestro primer round en el enfrentamiento a la epidemia ha sido exitoso.

Así que compañeros, ¡ánimo! Dispongámonos con disciplina, responsabilidad y solidaridad social a enfrentar la epidemia que inevitablemente crecerá.

Le corresponde al GRUN, a las autoridades de salud pública dirigir esta tarea estratégica.

De esta salimos todos unidos sin desamparar a nadie. No es sálvese el que pueda, ni momento de politiquería, ni de paralización económica-social sin ton ni son.

Cuando logremos salir de esta terrible crisis, será necesario fortalecer las políticas que democratizan nuestra vida diaria: más y mejor salud pública, más y mejor educación, mejores servicios públicos, etc., todo lo cual será nuestra vacuna para esta y venideras epidemias.

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