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Si de algo te sirve, pues echale la culpa de todo al gobierno

25 Mayo 2020
Si de algo te sirve, pues echale la culpa de todo al gobierno

Por Margine Gutiérrez

Si echarle la culpa de todo al gobierno —hasta de las decisiones que te correspondía tomar a vos— te hace sentir mejor; si hasta para eso sirve este gobierno pues bienvenida esa extraña catarsis.

Pero hay algo muy claro. Nadie te ha impedido entrar en cuarentena ni ponerte el nasobuco. Si cuando Estados Unidos, España, Inglaterra, Italia o El Salvador decretaron la cuarentena y declararon obligatorio el uso de los barbijos, ¿por qué vos no lo hiciste?

Nicaragua en ese momento ni siquiera había tenido sus primeros contagios. Estos empezaron a suceder con la llegada de personas del exterior pero sin expansión de la pandemia.

Por esa razón, porque Nicaragua es un país que estaba viviendo su fase inicial, un poco ralentizada, no fueron necesarios ni la distancia física ni el nasobuco. Pero a nadie se le prohibió tomar las medidas que la prudencia, el sentido común y la responsabilidad individual le indicara.

La última marcha convocada por el FSLN fue el 31 de marzo de este año. Pasó abril, transitamos una parte de mayo y es hasta mediados de éste, que se disparan los contagios. Como todos los años que a la entrada del invierno se incrementan las enfermedades broncorrespiratorias, sobre todo en el departamento de Matagalpa.

Entonces, si el virus tiene un período de incubación de 5 a 15 días haber llamado a esa marcha no fue ninguna irresponsabilidad ni tampoco una acción deliberada del gobierno para contagiar a miles de su base social. Qué desatino. Aquí los únicos que han estado clamando por 300, 400 y hasta 3 millones de muertos son los traidores vende patria que aspiran, por esa vía criminal, a arrebatarle su voto duro al sandinismo.

Así que tampoco son las marchas las responsables del contagio.

La gran diferencia de Nicaragua

Es la pandemia, que como toda pandemia, es muy difícil de impedir su propagación. Ni Estados Unidos, ni España, ni Italia, ni El Salvador, entre otros, han logrado detenerla con todo y cuarentena más otras medidas represivas de confinamiento que hoy los tienen al borde de la hambruna y la quiebra económica.

En cambio Nicaragua es la que tiene el menor número de contagios y de muertes. Mercados bien abastecidos y en la actualidad todo mundo sembrando para que nunca nos falten los frijoles y el maíz.

Si usted no es capaz de ver esta gran diferencia no importa. Puede seguir echándole la culpa de todo al gobierno si eso lo hace feliz. Porque mientras eso sucede tenemos a comprometidos trabajadores de la salud, entrenados durante meses y con buenas condiciones de equipamiento e insumos médicos, abocados a frenar la pandemia cara a cara con la muerte. Son los héroes de hoy. Ellos ni tienen tiempo de mirar a sus familias mucho menos de estar en las redes sociales inhalando o expeliendo el veneno que esparcen todos los días quienes, teniendo intereses creados, han convertido la pandemia en un objetivo político para socavar al gobierno. Cuando este es un asunto de humanidad que requiere compasión y solidaridad.

Otros, con mucha nobleza en su corazón, se han dado a la tarea de hacer tapabocas para donárselos a los empobrecidos por el capitalismo que no tienen esos 20 córdobas que, como mínimo, cuesta un nasobuco y que son miles. Eso no lo saben quienes culpan al gobierno de que no todos andemos con nasobuco.

¿Y los campesinos? Con su espalda doblada sobre el espeque para depositar en la tierra el granito de maíz y frijol para que nunca dejemos de comerlos en Nicaragua.

Son millones los que están empeñados en esfuerzos concretos por derrotar a la pandemia.

La realidad de Nicaragua es muy distinta a la de otros países, pareciera que no fuera necesario recordarlo. Somos un país pobre, con un desastre económico heredado por segunda vez por el neoliberalismo somocista, pero somos el país en Centroamérica que más invierte de su Presupuesto Nacional en salud pública. Tenemos el mejor sistema de salud de nuestra historia. Muchos más hospitales y nuevos centros de salud, medicina gratuita, un modelo de salud comunitaria que posibilitó que en muy corto tiempo se hicieran más de 4 millones de visitas como parte de las medidas preventivas. El pueblo sabe qué hacer en estas circunstancias y la mayoría ha respondido con disciplina. Se hizo una jornada de vacunación para prevenir muchas enfermedades, entre ellas la gripe y la influenza, otro flagelo que nos golpea a la entrada del invierno. Desde el primer momento se tomaron muchas medidas preventivas que incluyen la entrega de dosis masivas de vitaminas para fortalecer el sistema inmunológico que protegerá a nuestro pueblo. El tapabocas no es la panacea para vencer al virus. Es la fortaleza de nuestro sistema inmunológico lo que vale.

Estamos cambiando la realidad sanitaria de Nicaragua en medio de nuestra pobreza. Si usted no es capaz de verlo. Si usted se niega a ver lo bueno que tenemos pues usted seguirá culpando de todo al gobierno y debilitando su sistema inmunológico, llenándolo de amargura e insanos sentimientos. Y lo peor de todo es que sin hacer absolutamente nada para remediar la situación más que compartiendo mentiras y calumnias.

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