Escúchenos en línea

5 puntos sobre la epidemia en Nicaragua

04 Junio 2020
5 puntos sobre la epidemia en Nicaragua

Por Jorge Arostegui, médico

Aún y tomando en cuenta que cualquier experiencia que hayamos acumulado en nuestra vida como salubristas no nos puede situar por encima de la novedad que representa la Covid-19, y a pesar de la dinámica cambiante en su comportamiento, de las maneras tan disimiles de concebir y abordar su control y reconociendo que día a día vamos todos aprendiendo, me he motivado a expresar algunas reflexiones que resumo en los siguientes cinco ítems.

1. Siendo las personas adultas con diabetes, obesidad, enfermedad cardiovascular, hipertensión, enfermedades pulmonares, entre otras, las más vulnerables a las complicaciones por la Covid-19, el cuidado de su inmunidad natural –dormir bien, alimentarse sano, hacer ejercicio, mantenerse hidratado, recibir sol (vitamina D), vitamina C, zinc, disminuir el estrés, entre otras– y la atención a sus enfermedades de base, son las maneras más viables de salirle al paso a las complicaciones derivadas de la Covid-19. Una persona diabética fácilmente puede infectarse por alguna falla con el uso correcto de la mascarilla o en guardar el distanciamiento físico, pero si hemos atendido su diabetes y cuidado su inmunidad personal, muy probablemente no habrá complicaciones que lamentar, a pesar de la falla en la protección externa.

2. Más allá del efecto protector del lavado de manos, el uso correcto de mascarillas y el distanciamiento físico, un eslabón natural en la resolución de la epidemia es la inmunidad colectiva que la población vaya adquiriendo con la infección. Y aunque suene extraño, la manera que técnicamente la epidemia sea superada, es cuando la capacidad de contagio del virus vaya generando niveles de inmunidad colectiva cada vez más altos, que funcionen como escudo protector de las personas vulnerables (al no encontrar el virus los huéspedes necesarios para reproducirse ampliamente). Para mientras eso sucede, el cuido estricto de esas personas vulnerables se convierte en el centro de la estrategia preventiva. Este hecho epidemiológico cobra relevancia por la ausencia total de inmunidad previa frente al virus (natural o por vacunas) y aplica de forma global, independientemente de la estrategia o combinación de estrategias preventivas que adopte un determinado país. Obviamente, la validez de este argumento no significa dejar a libre albedrio el potencial infeccioso ni dejar de adoptar medidas restrictivas que aplanen la curva de contagio, en correspondencia a la capacidad de respuesta hospitalaria.

3. No menos importante es el tema de la autogestión preventiva. Considero que la prevención auto administrada es más eficaz y sostenible que los confinamientos impuestos en el abordaje de la Covid-19, independientemente de la condición socioeconómica de un país. Esto aplica porque la acción preventiva en estas condiciones, pasa por el filtro de las decisiones personales, desde el propio conocimiento y experiencia, en vez de responder a una medida impuesta. A propósito, alguien decía respetuosamente de manera resumida "estamos en la misma tempestad, pero en diferentes barcos", léase: cada hogar y comunidad atendiendo sus prioridades, con sus propios medios y su propia capacidad de respuesta.

4. Un siguiente aspecto al que quiero referirme es el de la respuesta inmunitaria frente al virus y su relación con los estados de ánimo, principalmente en quienes han vivido en carne propia el drama de la Covid-19. Frente al miedo natural que ha acarreado globalmente la pandemia, todo aquello que alimente la incertidumbre, aumenta los niveles de hormonas que crean el terreno propicio para disminuir la capacidad de respuesta inmunológica y ser presa fácil del virus y sus complicaciones. Tal situación es patente cuando se fomenta la desconfianza en nuestro sistema sanitario, ya que acarrea desvalorización de la mística y calidad de los profesionales y técnicos que están en primera línea de la pandemia. Eso afecta a toda la población pero principalmente a las personas que necesitan de esos servicios.

5. Ya a inicios de junio estamos en el ojo del huracán de la anunciada pandemia y su transmisión esperada, ensañándose el virus principalmente con los adultos mayores que padecen enfermedades que comprometen su sistema inmunológico, especialmente la obesidad y la diabetes. El supuesto que ocho de cada 10 personas infectadas serán asintomáticas o tendrán una enfermedad leve reafirma la relevancia del cuido a nuestros adultos mayores como el centro de nuestra atención, principalmente si tienen diabetes, obesidad u otras co-morbilidades, y tomando en cuenta que más del 60% de la población adulta nicaragüense tiene sobrepeso y aproximadamente uno de cada 10 es diabético (datos OPS/OMS). Es más que necesaria la suma de esfuerzos y sobre todo la protección social y solidaridad con las familias afectadas, principalmente las más vulnerables. La epidemia, como es natural, tiene sus días contados, pero las secuelas físicas y psicológicas quedaran y debemos prepararnos.

Dejo para un siguiente aporte mis opiniones al tema de la información estadística en el contexto de la epidemia, sus alcances, sus límites y posibles sesgos. Aunque es un tema con base técnica, lo considero relevante en un contexto de incertidumbre donde el manejo ligero de los datos puede generar mayor incertidumbre y daño emocional que sólo va a profundizar las consecuencias negativas derivadas de la Covid-19.

Comentar     Arriba

Descarga la aplicación

en google play en google play