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Putin y las dolientes verdades de la Segunda Guerra Mundial

22 Junio 2020
Putin y las dolientes verdades de la Segunda Guerra Mundial

El mundo conmemora este 22 de junio el 79 aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial con la agresión de la Alemania nazi a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ocurrida en 1941. Desde hace algunos años, hay toda una operación de propaganda, falsedad y ocultamiento de parte de las fuerzas imperialistas para cambiar hechos irrebatibles, tales como que la Alemania nazi contó con la complicidad de Inglaterra, Francia y el mismo Estados Unidos para agredir a la URSS. El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha retado a todas las potencias capitalistas: que cada país desclasifique todos sus archivos sobre la Segunda Guerra Mundial para que surja la verdad.

Por Antonio Rondón, corresponsal jefe de Prensa Latina en Rusia

Al cumplirse 79 años de la agresión alemana fascista contra la Unión Soviética, el presidente Vladimir Putin decidió sacar a la luz incómodas verdades para Occidente ante la orquestada campaña antisoviética y antirrusa.

Como en otras ocasiones, aunque con menos profundidad, Putin siempre recalcó su propósito de referirse a la historia solo sobre la base de argumentos y testimonios concretos y comprobados, buscados en archivos, algunos desclasificados recientemente, sobre la Segunda Guerra Mundial.

El afán de reducir o callar la verdadera dimensión del papel jugado por la URSS en la derrota del fascismo alemán, incluso de ir más allá al tratar de culpar a Moscú de desatar la Segunda Guerra Mundial, motivó a Putin a una aclaración detallada. Para ello, el mandatario ruso escogió la publicación norteamericana The National Interest, quizás porque la consideró como un medio donde pueden exponerse opiniones alternativas, sin manejos ni distorsiones. El jefe de Estado ruso destacó, sobre todo, el papel jugado por Polonia, Reino Unido y Estados Unidos en el desencadenamiento de la referida conflagración y en especial, en la agresión alemana en la madrugada del 22 de junio de 1941 contra la Unión Soviética.

Los hechos, sin adornos

Una de las características de las denuncias hechas por el presidente Vladimir Putin, es que todo lo esclarecido o expuesto se remite a archivos desclasificados, donde figuran testimonios de diplomáticos hechos hace casi 80 años atrás, cuando aún estaba en proceso la Segunda Guerra Mundial. De ahí su llamado a otras naciones a abrir sus archivos como lo hizo Rusia para hablar a partir de documentos históricos, fomentar la cooperación entre académicos e historiadores y evitar campañas mediáticas, entre otra de las causas que llevó a Putin a su artículo.

El 22 de junio de 1941, la Unión Soviética se encontró con el ejército más poderoso, movilizado y entrenado del mundo, para el cual trabajó el potencial industrial, económico y militar de casi toda Europa, destacó el mandatario ruso. De hecho, muchas empresas occidentales, sobre todo del sector militar, involucradas en la economía germana y cuyos dirigentes compartieron en varios casos las ideas extremistas de Adolfo Hitler, contribuyeron en todo momento a fomentar el régimen fascista y el revanchismo alemán. Además, ese revanchismo llegó producto de condiciones impuestas a la propia Alemania en el Tratado de Versalles, firmado por más de 50 países al final de la I Guerra Mundial (1919).

En opinión de Putin, el referido Tratado se convirtió en un símbolo de profunda injusticia para Alemania. De hecho, fue un robo del país, que se vio obligado a pagar grandes reparaciones a los aliados occidentales, lo cual mermó su economía, argumentó. Así, el comandante en jefe de las fuerzas aliadas, el mariscal francés Ferdinand Foch, describió proféticamente: "Esto no es una paz, es una tregua para veinte años", recordó el estadista y subrayó que los nazis jugaron hábilmente con estos sentimientos, construyeron su propaganda con la promesa de librar a Alemania del "legado de Versalles", restaurar su antiguo poder y, de hecho, empujar al pueblo germano a una nueva guerra.

La confabulación de Munich

Los argumentos ofrecidos por el jefe de Estado están basados en preocupaciones concretas de Moscú, después que, oficialmente, la Unión Europea (UE) puso a la Unión Soviética a la par de la Alemania nazi como los principales responsables del inicio de la Segunda Guerra Mundial. El mandatario se refiere en sus argumentos a la llamada confabulación de Múnich, un conjunto de conversaciones secretas que llevaron a la par Reino Unido, Estados Unidos y otras naciones europeas con el régimen hitleriano para la división de Checoslovaquia y otros temas similares. Además denunció las maquinaciones, traiciones e incumplimientos de países europeos en 1938 y 1939 que, lejos de llevar a su deseado enfrentamiento directo de Alemania con la URSS, provocó el inicio de la Segunda Guerra Mundial con la agresión a Polonia en 1939.

En una resolución sobre la importancia de preservar la memoria histórica, aprobada por el Parlamento Europeo en septiembre de 2019, se acusó directamente a la URSS, junto con la Alemania nazi, de desatar la Segunda Guerra Mundial. Ahí no se menciona a Múnich, comentó Putin, para quien la mezquindad es intencional, hipócrita y plenamente consciente cuando las declaraciones sobre el 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial enumeran a todos los miembros de la coalición anti-Hitler excepto a la Unión Soviética.

A juicio de Putin, la mezquindad puede ser cobarde al demoler monumentos erigidos en honor a los luchadores contra el nazismo, al justificar esas acciones vergonzosas con lemas falsos de lucha contra una ideología indeseable y una supuesta ocupación; y la mezquindad es sangrienta cuando los que se oponen a los neonazis y los herederos del colaboracionista nazi Stepán Bandera son asesinados y quemados. Repito, la mezquindad se manifiesta de diferentes maneras, pero no por ello deja de ser desagradable, insistió el Presidente de Rusia.

Con ello, el jefe de Estado denunció la campaña para destruir monumentos dedicados al soldado libertador soviético en Praga o Varsovia, la omisión del papel de la URSS jugado en la liberación del campo de concentración de Auschwitz o el auge del neonazismo en Ucrania.

Miopía que costó millones de vidas

La otra dirección de la campaña antisoviética para desvirtuar su papel en la victoria sobre el fascismo y con ello arremeter ahora contra Rusia es el llamado Tratado Ribbentrop-Mólotov, firmado en septiembre de 1939, una maniobra de Moscú para aplazar un poco la eminente agresión fascista. Todos los países líderes en un grado u otro tienen su parte de culpa por el inicio de la guerra. Cada uno cometió errores irreparables, al creer arrogantemente que era posible burlar a otros, asegurar ventajas unilaterales o mantenerse alejado del desastre mundial, apuntó Putin. Y por tal miopía, subrayó, por negarse a crear un sistema de seguridad colectiva, tuvieron que pagar millones de vidas y pérdidas colosales.

El revisionismo histórico, cuyas manifestaciones se ven en Occidente, incluido el tema de la Segunda Guerra Mundial y su resultado, es peligroso porque distorsiona con cinismo la comprensión de principios de desarrollo pacífico establecidos en 1945 por conferencias en Yalta y San Francisco. Con esa idea, el mandatario ruso dio su valoración de qué sucede en la región y qué consecuencia puede tener la política de tratar de aislar a Rusia, no solo desde el punto de vista militar, sino político, es decir, se puede revivir el peligro de una nueva confrontación.

La decisión de publicar ese trabajo, lo cual ocurre por primera vez con tanta profundidad en el caso del mandatario ruso, parece estar dirigida a enviar una temprana advertencia a Occidente, como mismo hizo Moscú cuando advirtió sobre la inutilidad de sanciones en su contra. Algunos analistas comentan en la televisión rusa que el artículo llega en un momento en que la catástrofe de la pandemia de Covid-19 provocó una crisis económica mundial, en medio de un comportamiento agresivo de algunas potencias en el orbe, caldo de cultivo para otra conflagración. De igual forma, mostró la existencia de documentos históricos sobre conversaciones secretas del Reino Unido con Alemania, mientras dilataba otras con la Unión Soviética para formar una coalición y enfrentar una agresión germana en la región europea.

Un dato curioso aparece en el escrito del mandatario ruso que podría describir su intención de dejar constancia de lo ocurrido en realidad en la Segunda Guerra Mundial: La URSS perdió uno de cada siete de sus ciudadanos, Gran Bretaña, uno de cada 127 y Estados Unidos, uno de cada 320.

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