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Nuevos viejos tiempos

26 Julio 2020
Nuevos viejos tiempos

Por Ernesto Pérez Paredes

Al escribir estas palabras las acusaciones, debates, y publicaciones resultan ser un simple recuerdo. La vida pasa muy rápido en Nicaragua. La vida y el tiempo: los días no cuentan con las horas suficientes para todo lo que ocurre, para tan extraña y vertiginosa sucesión de eventos.

Esta es nuestra nueva realidad desde hace un par de años. Y aunque hoy se encuentre en proceso de reconstrucción el tejido social que en 2018 se rasgó dolorosamente, lo cierto es que hay elementos que, de alguna manera, se están profundizando peligrosamente y sirviendo como base para prácticamente todas las discusiones que estamos teniendo.

La historia no es lineal. Tiene retrocesos y avances fuertes. Pero si resulta impresionante –y muy preocupante– cuando el retroceso implica no años, sino siglos de desarrollo cultural. Naturalmente, no es un fenómeno exclusivamente nicaragüense, está sucediendo en todo el mundo, pero eso no resta gravedad a la situación.

La misma estrella que se puede encontrar en marcas de ropa, en dibujos animados, en la boina del Che, en las banderas de ciertos países; detonó una avalancha de neo-oscurantismo impresionante. "Ritual satánico", "brujería", "hechizos", empezaron a desfilar como acusaciones al acto de celebración de la Revolución Popular Sandinista.

Acusaciones de un sector de la oposición, tremendamente radicalizado y visceral, que es capaz de caer tan bajo, reluciendo planteamientos dignos de la edad media. ¿Qué viene después?

Dos causas importantes pueden estar detrás de esta situación. La primera, el fin justifica los medios. En 2018 fueron muy efectivos en provocar una respuesta emocional en la población. No importaba que este estímulo estuviera basado en información directamente falsa. No hay escrúpulos, ni límites. Lo que les importa es encender las calles (o en su defecto, las redes). Y si para eso necesario hablar de satanismo, de brujería; bienvenido sea. Ahí ya no valen –ni importan– los diplomas... la aureola de progresismo culto y de vanguardia que tanto enarbolan.

En segundo lugar, la agenda política opositora es inexistente. En estos momentos, de enconados pleitos internos, en los que tercian el lugar que ocuparán en la boleta electoral, las propuestas e ideas pasan del segundo lugar en que siempre han estado, al tercero. Como la naturaleza llena los vacíos, al no existir ninguna idea bien formulada, es normal que aparezcan este tipo de señalamientos tan lamentables y vergonzosos, bajos.

Frente a esto, sin embargo, es necesaria una respuesta de la sociedad en su conjunto. Un muro de contención que no permita que sea en esas claves que se tenga que dar el debate político. ¿No son ya suficientemente complejos los retos que tenemos en frente como generación, como para tener que abordarlo en los términos de la inquisición?

La oposición está desesperada y en colisión permanente. No tienen sur, ni norte. De capa caída, dicen algunos. En su deriva, son capaces de arrastrar al país entero, literalmente, al fondo del abismo. Es responsabilidad tuya y mía de que eso no ocurra.

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