¿Delincuentes en uniforme político?

04 Febrero 2010
Por José Gabriel Moya. Es difícil para mí entender ideas retorcidas en lo referente a la pretensión de amnistía promovida por los diputados liberales en el seno de la Asamblea Nacional, quienes se han revolcado en el lodo de la corrupción, a mi juicio, es deber de la Justicia, someterlos a que se demuestre su culpabilidad o prevalezca su inocencia a como presume la ley. Realmente ¿Vos crees que “defender” a indiciados por medio de una amnistía contribuirá al fortalecimiento de la democracia? La Contraloría General de la República, en todos los casos, ha presentado pruebas fehacientes que dan méritos suficientes a la acusación respectiva de los indiciados. A mi juicio, quienes se han dedicado a despojar al estado de sus recursos en forma mal habida e inescrupulosa no merecen ningún beneficio a su favor. Incluso, si hay entre ellos quienes hayan brindado aportes a la sociedad no están justificados de sus acciones delictivas. Por lo general, un craso error ha sido que los ciudadanos tendemos a establecer un balance entre lo bueno y lo malo. ¡Qué pesa más!, y eso es un error gravísimo altamente dañino para la nación; cuando un individuo que se le ha confiado recursos y dispone de ellos como si fueran suyos, está actuando con premeditación (y con el agravante de ser instruido) debe responder por sus actos. Si esta persona tiene buenas acciones en el ejercicio de su función pública, no debe ser eximido de sus responsabilidades por acciones indebidas. Por el bien de la nación, es necesario entender la norma de que “no se puede compensar lo bueno con lo que es malo”. De igual manera, como se puede merecer los más altos laureles por buenas obras, también, hay que estar dispuesto a recibir la condena por malas acciones, pero nunca compensar lo uno con lo otro. Así de transparente debe ser el pensamiento y la acción. En todo caso, mis estimados amigos ¿No sería más honrado y honorable que quienes están siendo chantajeados -en el supuesto que sea cierto-, que renuncien a la política partidaria? ¿Sabes por qué no renuncian? porque han utilizado la política como un refugio, como un escudo, como un manto para encubrir sus malandanzas. Entonces, no es que la política sea sucia, sino que quienes se han revolcado en la inmundicia de la corrupción, se amparan en la política para contrarrestar de esta manera la acción legal que deviene de sus acciones ilícitas. En este caso, a como es previsible, es peor la medicina que el mal, pues con la consabida excusa de que el Gobierno chantajea a los políticos democráticos pretenden eximirlos de toda responsabilidad por sus acciones, y es en primer lugar, una abierta confesión de culpabilidad, y por lo tanto, en franca contravía con la presunción de inocencia establecida por la ley, siendo de hecho y de derecho, una confesión irrefutable de acciones ilícitas realizadas, y en segundo lugar, una promoción a la impunidad de los delitos cometidos. Tampoco es aceptable la idea de que en el pasado se han aplicado otras amnistías, y por lo tanto, se está en el derecho de llevar a cabo una más. Este tipo de pretensiones no tiene ningún asidero moral ni legal, en el presente caso en donde los presuntos delitos son de orden común, no son políticos. En vista de ello, al ser delitos de naturaleza común lo lógico es que se ventilen en los tribunales de justicia. No se puede, por lo tanto, justificar lo injustificable, en estos casos, todos los indiciados deben responder por sus acciones. A mi modo de ver, en las filas del liberalismo, deben de haber personas honestas, honradas, y de gran talento, no es por lo tanto, indispensable que las figuras políticas involucradas en actos reñidos con la ley continúen figurando. La Amnistía, no blanqueará los corazones de los indiciados, en ese particular, los liberales tienen un gran reto: La limpieza de su casa. En consecuencia, es repudiable esta actitud facciosa de legalizar el despojo de los recursos del estado que son propiedad del pueblo nicaragüense.
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