Antenas de celulares, Bayardo Arce y Fernando Gordillo

04 Febrero 2010
Aún cuando diversas voces nos decían de antemano que era una lucha "inútil", desde mediados de noviembre del año pasado, los vecinos del sector central-norte del barrio Altagracia hemos luchado en contra de la instalación de una antena de retransmisión de la señal de celulares, obra que paralizamos por las vías de hecho, lucha que nos ha dejado una hermosa lección de unidad, solidaridad y desprendimiento, aún cuando todavía no estemos seguros de que desistirán en ese empeño. Hemos reiterado que no estamos en contra que un vecino arriende ese terreno a la compañía de móviles, es su derecho, como lo es el de la empresa a instalar sus retransmisoras. Nuestro rechazo radica en que la antena a instalar en un tubo hueco de cemento, constituye un riesgo para las viviendas vecinas inmediatas, habida cuenta de las fallas geológicas en la zona; y lo principal, lo más perjudicial en un área de 500 metros a la redonda, son las emisiones, la radiación. No hemos sido inflexibles, a los contratistas y subcontratistas les hemos dado tres alternativas -en la misma zona- donde podrían instalar su antena, cuyos sus dueños están anuentes a arrendar la tierra y lo más importante: no tienen habitantes que puedan sufrir daños colaterales. La colectividad decidió paralizar las obras el 29 de noviembre de 2009 a lo que accedieron los subcontratistas en forma temporal, para ganar tiempo y obtener los permisos de construcción correspondientes para eludir la acción ciudadana, ya que les descubríamos que edificaban en forma ilegal, autorizaciones que les fueron extendidas posteriormente, la de la Alcaldía y el Silais-Managua el 10 de enero de los corrientes, y la de MARENA el 20. En las múltiples reuniones con los subcontratistas y nuestro Concejo del Poder Ciudadano (CPC) y el Concejo de Liderazgo Sandinista (CLS), los delegados de las instituciones de Gobierno siempre inspiraron al menos suspicacia por estar siempre a favor de la construcción, aún cuando el papel inicial de la Alcaldía tenía sello pero no firma de la Dirección de Urbanismo, y el del Silais-Managua era una autorización "provisional". Hasta ahora, la ministra del Ambiente y Recursos Naturales, Juanita Argeñal, suspendió las 18 autorizaciones que dio su Delegado Departamental, y en el mismo sentido se pronunció el ministro de Salud, Guillermo González, quien explicó, incluso en declaraciones que tenemos grabadas, que "aunque los estudios sobre los daños producidos por las emanaciones de las antenas aun no son conclusivos, no se descarta la posibilidad de riesgo para la población, en especial aquellas personas que presentan problemas de epilepsia, cardiovasculares y desordenes neurológicos". El Ministro señaló que algunas de las antenas de telefonía celular han sido colocadas al margen de la opinión de la población que es quien debe tomar las decisiones y consideraciones de lo que es más apropiado para su desarrollo. Agradecemos la posición de los ministros Argeñal y González, igual que a Radio La Primerísima, que acogió en su portal digital la denuncia pública de nosotros, al compañero periodista Abel Calero, que la leyó en su programa "Tu Gente", a El 19 Digital y al Canal 4 Multinoticias, únicos que nos dieron cobertura, que se abrieron al pueblo. Hasta ahora ni la compañera Juanita, ni el doctor González, ni la Alcaldesa de Managua, Daysi Torres, mi entrañable compañera periodista de los años 90, cuando "chancleteábamos" en las calles, se pronunciaron sobre nuestra exigencia de investigar si hubo algo más en la emisión de la autorización para construir, casi dos meses después de comenzar a edificar en forma ilegal. Es una lástima, habida cuenta que en forma fortuita les dejamos a la vista que existen malos manejos en esas autorizaciones: simplemente se hacen de boca, o se extienden extemporáneamente, y se violan las leyes. En el mismo Canal 4 Multinoticias un supuesto funcionario de la empresa de móviles señalaba que al dejar de construir, "perdían 2,000 dólares invertidos". ¡Por favor! Unos cuantos bloques y una base de la "antena" a medio construir no cuesta 2,000 dólares… a menos, ¡claro está!, que se incluyan otros pagos, como las ofertas de dinero en efectivo a nuestros coordinadores del CPC y del CLS. Ofertas con las que obtuvieron un aval de un CPC que no es de nuestro sector, y ahí sí: perdieron su dinero. Pero después de estas posiciones, hay algunas "señales" que nos indican que Argeñal y González podrían ser obligados a revertir su posición de cumplir con su deber constitucional de garantizar la salud del pueblo. Por ejemplo, don Bayardo Arce apareció un día de estos en el Canal 12, desvirtuando que tales antenas y radiaciones son dañinas a la salud humana, obviamente porque ni él ni sus hijos, ni sus "cuates" multimillonarios con los que ahora se codea, no las tienen a las costillas de sus mansiones. En lo que respecta a Bayardo Arce, debemos de aclararnos todos, en especial los trabajadores y el pueblo sandinista, que no es el asesor económico del presidente Daniel Ortega, todo lo contrario es el "operador político" de los empresarios ante nuestro líder. Y de esto nos ha dado múltiples pruebas, y la más reciente será el asunto del salario mínimo. Les aseguró que Ortega va a complacer ¡una vez más! a los empresarios y no a los trabajadores. Al margen de lo que pase en el futuro con esa antena, en lo personal me siento honrado que mis vecinos me hallan dado la oportunidad de acompañarlos en esta tarea, y orgulloso de personas como el coordinador del CPC, Hugo Mendoza, y el del CLS, Javier González, que han trabajado sin descanso, sacrificando tiempo, dinero, y como debe ser: sin importar ninguna distinción de orden partidario, religioso o de otro orden, centrados únicamente en concretar la voluntad popular y llevar el beneficio a la colectividad. Y eso es lo hermoso de esto. En esta tarea no nos fijamos en quien entre nosotros es más pobre, si es sandinista o liberal, católico o evangélico. Es una comunidad horizontal, donde todos votamos por lo que nuestros CPC y CLS deben hacer. Obviamente, nada es perfecto y hay algunas voces, para su mala leche muy pocas, que llevados por un apasionamiento partidario critican esta tarea y nos denominen a todos "sandinistas", aunque muchos no lo sean… o lo oculten. Muchos de nosotros ya estamos viejos, curtidos de llevar con orgullo y dignidad nuestro color rojinegro pero no estamos cansados, mucho menos rendidos, siempre "mordiendo el leño" como decimos, sin conocer las mieles del poder, excepto el que ahora probamos y le demostramos a nuestra colectividad: el poder del pueblo. Por ello, nos opondremos hasta el final a la construcción de esa antena en el seno de nuestros hogares, por nuestros hijos y nietos, y para ello no renunciamos a ninguna forma de lucha. William Grigsby, desde sus comentarios en Canal 4 nos recuerda a diario la frase del poeta sandinista Fernando Gordillo: "la lucha es el más alto de los cantos, y juntos somos invencibles". Les puedo dar fe que es totalmente cierto.
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