Iglesia, pedofilia y pederastia

05 Abril 2010
Por Mario Fulvio Espinosa Las excitativas a pedir perdón están de moda. Algunos sacerdotes conscientes indican que la Iglesia debe pedir perdón por las miles y miles de victimas que han dejado la pedofilia y la pederastia de curas lascivos, sádicos, criminales y desalmados. Algunos obispos para minimizar esos pecados, los atribuyen al paso de la modernidad y de los nuevos tiempos. Los hay que justifican: "son pecados de seres humanos como los de cualquier persona". Sin embargo, son pecados que brotan del seno de una iglesia que predica la virtud, la pureza, el recato, y el respeto a todas las criaturas de Dios, en especial de los seres humanos, porque están hechos "a imagen y semejanza de Dios". Por tal razón los delitos cometidos por estos tonsurados en niños y jóvenes del mundo, constituyen un crimen contra nuestro creador. Y está bien que la Iglesia se anime a pedir perdón por estas atrocidades, que no son de nueva data ni de la compulsión de los nuevos tiempos, sino se remontan a la antigüedad cristiana, con los excesos de aquellos pontífices con poderes de monarcas, con la barbarie oculta en los conventos de la edad media, el terrorismo del Santo Oficio y a las acciones fascistas del "Opus Dei", brazo punitivo del papado moderno. Según el catecismo de Ripalda, existen dos formas de arrepentimiento para acercarse al confesionario, la primera se llama CONTRICION, la segunda ATRICION. Contrición es el dolor de haber ofendido a Dios por ser el nuestro padre y por el amor que hacia él deben tener todos los humanos. Atrición es el arrepentimiento por temor a las llamas del infierno. ¿Cual de estas dos formas inducen a pedir perdón por los pederastas y los pedófilos? Por otra parte para lograr el perdón, a la confesión de los pecados ante el cura, se antepone un firme PROPOSITO DE ENMIENDA, es decir el deseo de no volver a pecar. Sin una verdadera contrición y un firme propósito de enmienda el perdón del pecado se esfuma y pierde todo su sentido. Estas reflexiones nos llevan a plantear interrogantes como las que siguen: ¿Pueden los pedófilos y pederastas ser perdonados a través de la simple solicitud de perdón del papado? Si no es así… ¿Cómo lograr que los curas pedófilos y pederastas pidan un verdadero perdón por voluntad propia? Eso en verdad no se sabe, pues, aún a estas alturas, la Iglesia se empeña en tratar este problema con la mayor "santa discreción". ¿Será por contrición o por atrición que el Papa pedirá ese perdón para la Iglesia? ¿Cómo podrá el Papa cumplir con "el propósito de enmienda" que es del resorte de sus lascivos sacerdotes violadores? El asunto es complicado, y queda por ver todavía si la Iglesia está dispuesta a denunciar a esos curas y a ponerlos a la orden de los tribunales comunes, como sería lo correcto. No obstante, eso no se logrará y si han ocurrido casos de acusación y condena, como el del padre Dessy es porque algunas de sus victimas lo denunciaron ante la justicia común de Italia. En todo caso, si la iglesia pide perdón por sus pastores corruptos, cae en la ambigüedad de ser solicitante del perdón y al mismo tiempo la perdonadora de los pederastas y pedófilos que en su inmensa mayoría andan mondos y lirondos "apacentando ovejas" por los caminos del mundo. Lo correcto sería que la Iglesia pida perdón no a todo el mundo, sino a las victimas que fueron violadas o sodomizadas por esos curas y que las indemnice; que la solicitud de perdón lleve la condición "sine qua non" de un verdadero propósito de enmienda, que comenzaría con poner a esos criminales a la orden de los tribunales de justicia, tanto nacionales como internacionales. Tiene muchos bemoles el perdón que pide la Iglesia. Es un verdadero Nudo Gordiano que sólo se resuelve al cortar por lo sano a la corrupción y a los corruptos.
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