Hasta para los yankis son chingaste

14 Abril 2010
Por Carlos Escorcia Polanco Una de las características de la oposición antisandinista ha sido el sometimiento total a todo lo que dice y hace el gobierno de Estados Unidos. Su norte, su modelo, su ejemplo a seguir es la "democracia" del norte. Raras veces se salen las auto apodadas "fuerzas democráticas" del libreto asignado por el imperio. Algunos se jactan que vendrá el ex-embajador Cresencio Arcos a meterlos en cintura, ya que el voluminoso ego de sus líderes no les permite plasmar la unidad anhelada para derrotar al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Convencidos que solo "echándole la vaca" tendrían posibilidades de derrotar al Frente Sandinista, un Obispo, desviándose de sus sagradas funciones pastorales decidió embarrarse en los pecaminosos laberintos de la politiquería. Otros trompetean la descarada ingerencia del embajador Robert Callaham por unir a la oposición "chingaste" (fraccionada), como la bautizó el presidente Ortega, quien desde palco alto contempla la matancina de los modernos Timbucos y Caladracas. El último espectáculo circense de las "fuerzas democráticas" sugiere que siguen dando palos de ciegos y patadas de ahogado y comienzan a salirse del libreto. Se trata de la virginal y cándida" fidelidad constitucional" a los plazos, según ellos fatales, de los períodos de los cargos de varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Contraloría General de la República. El modelo de la oposición no es José Dolores Estrada, ni José Santos Zelaya, ni Ruben Darío, ni Augusto Cesar Sandino, sino la "democracia" de las barras y las estrellas, la misma que derrocó a Zelaya, asesinó a Sandino, impuso la dictadura somocista, y financió una guerra condenada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Perdidos en su laberinto, lejos de mirar a sus mentores del norte, demuestran ser malos discípulos de los yanquis. Si verdaderamente creyeran en la democracia norteamericana, si creyeran en los valores de la libertad y la justicia, si tan solo se fijaran un poco en como funciona la muy bien aceitada maquinaria política del imperio norteamericano, no harían el ridículo que están haciendo. Veamos dos ejemplos recientes. Primero está el caso de la magistrada de la Corte Suprema de Estados Unidos, Sandra Day O’Connor, la primera mujer en llegar a la Corte Suprema. El período de la magistrada Day O’Connor se le vencía el 1 de Julio de 2005, pero como el congreso no le confirmaba su sucesor, ella se quedó en el cargo 6 meses mas, entregando el puesto hasta el 31 de Enero de 2006 a su sucesor el magistrado Samuel Alito. El Segundo caso es el del subsecretario de Estado para asuntos latinoamericanos Thomas A. Shannon Jr. quien se quedó en su puesto "usurpándolo" por casi un año ya que el congreso, por politiquería obstruccionista de los republicanos, se negaba a confirmar a su sucesor. El sucesor de Shannon, Arturo Valenzuela fue finalmente confirmado el 5 de Noviembre de 2009. ¿Acusaron el New York Times o el Washington Post a la magistrada Day O’Connor o al subsecretario Shannon de usurpadores o de ocupar ilegalmente sus cargos porque se les vencieron sus períodos? ¿Dijo alguien que había crisis o caos en la Corte Suprema de Justicia o en el Departamento de Estado? ¿Le prohibieron la entrada a la magistrada o al subsecretario Shannon a sus respectivas oficinas? Las "fuerzas democráticas" no escenificarían tanta alharaca sobre los magistrados que "usurpan" sus puestos, si tan solo se fijaran que en la tierra de sus "campeones", en el terreno de su cacareado modelo de democracia, nadie hace escándalo porque algún algo funcionario se quede en el puesto mas allá de su período porque el congreso no ha nombrado su sustituto. Tales absurdos existen únicamente en la mente prejuiciada de la oposición antisandinista de Nicaragua, en donde el plomo flota y el corcho se hunde.
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