Convocar a una Constituyente, ¿será la solución?

21 Abril 2010
Por Carlos Escorcia Polanco Las autoapodadas "Fuerzas Democráticas", de la oposición pro oligarca antisandinista, descendientes de los Timbucos y Calandracas, que por 200 años se turnaron para piñatearse el país, han demostrado por enésima vez que lo único que les interesa es derrocar al gobierno Revolucionario del presidente Daniel Ortega. El pueblo pobre les paga salarios del primer mundo, como si vivieran en un pais desarrollado o altamente industrializado, pero muestran una conducta de parlamentarios de una república bananera. Lo que menos les interesa es aprobar leyes que promuevan el progreso del pais y que nos saque del subdesarrollo y el atraso social que nos dejaron 17 años de saqueos, robos y verdaderos piñateos. A los voceros de la oligarquía blancoide y la burguesía chapiolla, se les paga por no trabajar, se les paga por hacer politiquería barata, se les pagan mega-salarios que son un escándalo que chorrea sangre. Lo único que les interesa es obstruir, boicotear y bloquear todo lo que haga el gobierno del presidente Ortega. Jamás se les oye decir ni media palabra sobre algún proyecto social que vaya a favor del pueblo. Solo viven maquinando como frenar la agenda social de Ortega, que tanto odian, que tanto aborrecen, porque en realidad, odian al pueblo. Las clases opulentas de Nicaragua, que han estafado al país con centenares de millones de dólares, como el caso de los CENIS, que se inició con una investigación de El Nuevo Diario, tienen una naturaleza profundamente expoliadora, parasitaria y antipatriótica. Solo les interesa quedar bien con el yanqui, no con las clases humildes de Nicaragua. Sienten un profundo desprecio por los pobres, los desvalidos y los desheredados. Odian a las clases humildes y se burlan de todo aquel que tenga la osadía de defender a los despreciados de la sociedad. Solo así se explican las constantes burlas del lema gubernamental "Arriba los pobres del mundo". No desean ver al pueblo tomando parte activa en las decisiones que le afecten su vida diaria. Tienen metido entre ceja y ceja que hay que destituir al presidente Daniel Ortega y no dejarlo concluir su mandato porque son enemigos de la democracia, especialmente si esta se ejerce a favor de las clases oprimidas. Frente a esta situación y ante la realidad que el apoyo popular a favor del Frente Sandinista de Liberación Nacional aumenta cada día mas, el pueblo de Nicaragua está en todo su derecho de exigir y demandar la disolución de la actual Asamblea Nacional, por obstruccionista, por parasitaria, por torpedeadora, por politiquera y por traidora a los altos intereses de la patria. Los intereses supremos de la nación están por encima de la visión maniquéa e imperialista de Arnoldo Alemán, Eduardo Montealegre y todos sus comparsas. El pueblo de Nicaragua debe parar los abusos de los diputados que no trabajan y ganan megasalarios que chorrean sangre. Es obligación de los diputados nombrar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral, de la Procuraduría de Derechos Humanos y de la Contraloría General de la República, cuyos cargos se van venciendo, pero por pura politiquería barata, por puros prejuicios neosomocistas, se niegan hacerlo a pesar que la Constitución los manda a hacerlo. Si no obedecen a la constitución, hay que echarlos del puesto. Cualquier ciudadano que no cumpla en su lugar de empleo con los deberes que de el se esperan, se expone a ser despedido a lo inmediato. El pueblo de Nicaragua debe de enviarles su carta de despido a todos aquellos diputados que se niegan fanáticamente a cumplir con sus deberes parlamentarios para lo cual se les paga un sueldo que ni siquiera sus patrones (el pueblo trabajador) no ganan. El patrón de los diputados según la constitución es el pueblo. A ellos se les paga para legislar, para hacer nombramientos, para crear leyes y funcionar de manera armónica con los demás poderes del estado, no para torpedear el buen funcionamiento de la administración pública. Al negarse los legisladores a hacer el trabajo para el cual fueron electos por el pueblo, deben ser destituidos a lo inmediato por incumplimiento de su deber. Como tal tarea es de dimensiones descomunales, como 17 años de economía social de mercado, solo produjeron miseria para el pueblo, como el marco jurídico y económico de las últimas tres administraciones, son una camisa de fuerza para el pueblo, es imperativo, urgente y absolutamente necesario que el presidente Ortega disuelva a los actuales haraganes que le roban el bocado de pan a los pobres con sus megasalarios ensangrentados y convoque a una Asamblea Constituyente. Solo asi se podrá profundizar verdaderamente la segunda etapa de la Revolución Popular Sandinista que permita una amplia participación popular y que estos diputados sobrevivientes del histórico naufragio del 19 de Julio de 1979, sean también lanzados por el pueblo al basurero de la historia, como lo fue la "invicta" guardia nacional somocista. El lugar de la Oligarquía traidora y la burguesía vendepatria es junto a la exguardia somocista, jamás junto al pueblo.
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