La Ley Electoral, el CSE y los diputados leguleyos

12 Abril 2008
La Ley Electoral, el CSE y los diputados leguleyos Algunos creen que desmenuzar las leyes es sólo cosa de "abogados", y que quienes no lo son deben renunciar incluso a la memoria histórica. Olvidan que no necesariamente son abogados quienes hacen las leyes. Es más, la mayoría de los diputados no son juristas, porque esa especialización profesional no es una condición para ser legislador. Los asesores jurídicos de la Asamblea Nacional son, por así decirlo, una mano de obra calificada, cuyos comentarios podrían ser desestimados por los legisladores en cualquier momento. También olvidan –o no saben– que los ciudadanos estamos obligados a conocer la ley, porque no podemos argumentar desconocimiento de ella para evadir una responsabilidad penal (este es un precepto constitucional). La Constitución es un marco de referencia donde se establece que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) es el poder facultado para dirimir si un acto o ley posee vicios de nulidad (inconstitucionalidad), y para tal fin los magistrados deben analizar la intención de los diputados constituyentes o de los diputados que aprobaron leyes de reformas constitucionales. La intención de los legisladores queda registrada en lo que se conoce como "Diario de Debates" de la Asamblea Nacional. Algunos –apelando a la ignorancia– quieren vendernos la idea de que una interpretación auténtica de la ley es un simple pronunciamiento, decreto o resolución legislativa antojadiza. Para realizarla se debe llegar al "espíritu de la ley", es decir que resulta imperativo analizar la intención de los legisladores que la aprobaron (eso solo se puede hacer invocando el diario de debates correspondiente). La interpretación de una ley sólo se puede hacer con otra ley, atendiendo al Arto. constitucional que establece que las leyes solo se pueden derogar o modificar con otras leyes. De hecho la interpretación coloca una enmienda a la ley. Un ejemplo claro: la ley de interpretación del 6% del presupuesto para las universidades estatales y subvencionadas hace referencia a la ley de Autonomía Universitaria) En 1989, Miriam Arguello Morales –en calidad de presidenta de Alianza Popular Conservadora– solicitó una interpretación auténtica de la ley electoral. En esa ocasión los legisladores consideraron que una interpretación de una ley de rango constitucional sólo puede hacerse con mayoría calificada, porque de lo contrario una ley secundaria terminaría reformando una ley constitucional (y este criterio quedó en el diario de debates). Se aprobó la ley de interpretación con mayoría calificada y con ello se creo un precedente. La "interpretación" a la ley electoral que pretenden hacer los diputados de la derecha y de la "nueva izquierda", con mayoría simple, es una total leguleyada (en realidad pretenden reformar una ley constitucional con mayoría simple) A raíz de la solicitud de Miriam Arguello, surgió la oportuna inquietud de Isidro Tellez (diputado constituyente por el MAP-ML) en cuanto a que si la Constitución era interpretable. En el debate parlamentario quedó claro que en el caso de la Constitución lo que corresponde es una ley de reformas constitucionales (y eso quedo plasmado en el diario de debates, es decir se dejó sentado un criterio que invalidaría una leguleya "interpretación" de la constitución con mayoría simple). Demos como un hecho que la derecha y la "nueva izquierda" logran "interpretar" la ley electoral con mayoría simple. Solo puedo decir que ellos están olvidando que cayeron en la trampa de reformar la ley de amparo para eliminar el control previo. Con esa reforma se creó un recurso extraordinario que podrán interponer los presidentes de los poderes de estado, cuando consideren que una ley sea invasiva a su esfera de acción. Ese recurso suspende los efectos de la ley referida. Es muy probable que se inaugure este recurso para dar al traste con esa leguleya "interpretación" de la ley electoral –sin perjuicio de la interposición de un recuso por inconstitucionalidad de la ley. ¿Qué sucedería con esas "decretos" para "obligar" al CSE a "hacer elecciones"? Tendrían un trato similar. Pero, ¿por qué la derecha y la "nueva izquierda" aseguran que no van a paralizar las sesiones parlamentarias, y dicen preferir lanzar aullidos para "ahogar" las voces de los diputados sandinistas y de los que no se sumen al bloque a favor de la corrupción? Porque por las vísperas se conoce el día. Esos diputados, al haber visto el secuestro de los CENI y una resolución del Ministerio de Hacienda que suspende cualquier desembolso para los CENI, saben que el gobierno va en serio. Ellos saben que si no llegan a trabajar no se les va a pagar. Pero saben – sobre todo – que la población no va a salir a protestar para que se les paguen 6 mil dólares mensuales a diputados que no lleguen a trabajar. Los diputados de la derecha y de la "nueva izquierda" prefieren aullar y no sacrificarse para "preservar la democracia y la institucionalidad". ¿Por qué? Porque están completamente metalizados.
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