Don Fabio, candidato de El Galope

11 Agosto 2010
Por Mario Fulvio Espinosa Se abrieron los fuegos artificiales para encontrar a los candidatos “idóneos” de la llamada “oposición” y de inmediato, como corren las gallinas cuando les tiran el maíz, comenzaron a barajarse nombres entre el gran número de partidos políticos y las organizaciones financiadas por el imperio, que integran el clan de enemigos de Daniel. El que ha mordido desesperado el anzuelo de “presidenciable” que le ha tirado Montealegre, es don Fabio Gadea, que ahora se define sin partido y como empresario radial. Se ha hecho entrevistar por el diario de Caifás y, muy patriótico, pone como condición para aceptar la candidatura, que tanto Montealegre como Alemán renuncien a ser candidatos. ¡Ingrato con Eduardo, el bendito! Por esa pequeña exigencia, la candidatura del ”idóneo” don Fabio ha nacido muerta. Don Eduardo dice que renunciaría a ser candidato, pero que eso depende de que Alemán renuncie a su vez, y aquí fue Troya, porque Alemán se cree el ungido y canta aquella canción que tanto agradaba a Somoza: “No renunciaré…, a las mieles que he probado en otros años”. Mientras espera lo imposible, don Eduardo usa como marioneta a don Fabio para demostrar que si Alemán da el “si”, Gadea sería “el hombre”. Detrás del biombo, Montealegre no desea que Alemán desista porque eso truncaría su ambicionada candidatura. Para don Eduardo, proponer a don Fabio no es más que una cortina de humo, un “bla, bla, bla, bla”, más en el retablo de maravillas de esa llamada “oposición”. Al pobre don Fabio no le queda otra que moverse según el capricho de su mentor, aunque sus mismos correligionarios de El Galope dicen que se quedará apuntando como la mujer de Lot, pero, en lugar de convertirse en una estatua de sal, por dundeco, por andar creyendo en santos que orinan, don Fabio, se convertirá en estatua de CENI-zas. De manera prematura también, don Fabio sacó a relucir las razones que en estos casos estilan todos “los sacrificados” y ha dicho que “no tiene interés en figurar en política, pero que haría el sacrificio de hacerlo en bien de la democracia y el estado de derecho”. ¡Tan desinteresado el pobrecito! Resulta que ahora no es político aunque ha pasado por todas las metamorfosis políticas. Fue conservador, agüerista, chamorrista, MDN, contra de ARDE, consuegro, liberal y parlacénico por liberal. Ha probado todas las mieles y se ha embolsado todo los jugosos sueldos políticos… Pero resulta que ahora tiene Alzheimer y dice que no es político. Para lavarse en salud señala que él no ha pedido nada sino que ha sido Montealegre el que ha pedido por él. Sin embargo, la propuesta de Eduardo estremeció como sismo el supremo ego del empresario radial que ha decidido “trabajar por el pueblo”, al que conoce a través de la ficción de Pancho Madrigal y de los servicios sociales de su emisora. Creo que don Fabio no ganaría siquiera como candidato de El Galope, porque ahí le vencería Aniceto Prieto, que tiene mucho más arrastre que él. Sin embargo, si en El Galope todavía impera el sistema de “votantes a la fuerza”, de los que van amarrados y arriados, quizá don Fabio, como buen gamonal, pueda escribir el cuento de su victoria electoral. Desde ahora don Fabio ha cogido la vara y dice que su candidatura es la más providencial y acertada, aunque también afirma -por sobre el hombro-, que “detrás de él” podrían ser candidatos otros grandes sabios “apolíticos”, los favorecidos por don Fabio son, don Carlos Tunnermann, Alejandro Serrano Caldera y Humberto Belli, pero a estos nadie los propone… ¿Quién sabe por qué? ¿Será que no son confiables? La verdad es que don Fabio no tiene la facultad de “ungir” como si la tiene el guatusero Montealegre. De modo que debemos prepararnos para ver una batalla entre tigres sueltos y burros amarrados. Los “irrenunciables” esgrimistas Montealegre y Alemán versus los “candidatos idóneos” como don Fabio, que están como Tío Coyote, esperando que el dúo de los Tío Conejos le tire el mango celeque que va directo a quebrarles los dientes. Auténtico amigó… ¡Auténtico! Estas son cosas que sólo suceden en El Galope.
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