Opositores per se

12 Agosto 2010
Por Freddy Antonio Narvaez fredynarvaez@hotmail.com Escuché un día de estos al Honorable Doctor Carlos Tunnerman Bernhein hacer una alocución ceremonial de las “razones” por las cuales, resolver el impasse de la Corte Suprema de Justicia, ocasionado por la negativa de los liberales de desquitar lo que se les paga. Ningún argumento esgrimido es capaz de justificar su alineación a los lineamientos que la derecha recalcitrante hace valer en boca de Eduardo Montealegre, y al final, viéndose acorralado por sus propios entuertos jurídico-politiqueros, no tuvo mas remedio que decir que la convocatoria a los conjueces era un golpe de estado dirigido a legitimar la reelección de Daniel Ortega. O sea que a criterio del otrora ideólogo de la Revolución (su revolución económica claro está), la negativa de los señores diputados liberales, de no elegir los cargos o vacantes, la negativa de los Honorables Magistrados liberales de asistir a trabajar a la Corte y negarse a hacer Corte Plena, son maquinaciones de Daniel Ortega. Y queda flotando en el aire la interrogante: entonces ¿a qué horas trabaja Daniel para cumplir día a día en el proceso recuperación de derechos para el pueblo empobrecido? ¿cómo hace este hombre que según la leyenda derechista, no cesa en trabajar desde las bancadas liberales para asegurarse la reelección? ¡Qué capacidad la de Daniel! ¡qué contextura política para lograr que hasta los Diputados de la bancada liberal (incluyendo a Eduardo Montealegre) se nieguen a trabajar! Otra es la explicación: no acepta el doctor Tunnerman que la oposición, dada la voracidad que los caracteriza para alimentarse del erario, y dada la cercanía de las elecciones nacionales, no ve, no oye, no siente más que para buscarse la mejor butaca en el proceso, desde la cual, acorde a la cuota de poder que le toque, seguir sangrando los escuálidos presupuestos de la nación. Omite Don Carlos, que a sabiendas suyas, es humanamente imposible unir a quienes por naturaleza se repelen. Los grupos opositores que lidera Arnoldo Alemán, se alimentan del liberalismo descalzo, marginal, pobre, los de Eduardo Montealegre (dentro de los que se incluye el doctor Tunnerman y su MRS), se alimentan de la clase media y alta, oligarcas y saqueadores, sin que por ello se piense que en el grupo de Eduardo no hay saqueadores también. Esa es la realidad, imposible de aceptar, que en la oposición ya existe una lucha de clases que los inhabilita para unirse, Arnoldo y su casta política son considerados "hijos de casa" de la oligarquía criolla, y ellos a su vez, ven al grupo de Eduardo como los señoritos manos de seda. ¿No lo creen? Oigan hablar a Wilfredo Navarro. Pues bien, siendo así la cosa, no queda más que atacar al mas fuerte rival político: Daniel Ortega Saavedra, claro ganador de los comisión del 2011 por voluntad de la mayoría nicaragüense, "miente que algo queda" es una frase muy conocida y acuñada por un escritor nacional devenido a candidato presidencial hace alguna lunas, frase que hoy usan como manual todos los antiguos revolucionarios, hoy en su glamoroso papel de "aliados" del chingaste derecho. Posiblemente el doctor Tunnerman y algún otro jurista tengan argumentos legales, asideros constitucionales para sostener una polémica sobre la validez o no de la convocatoria a los conjueces, o de los alcances del articulo 201 o del Decreto presidencial que extiende el plazo de gestión de los funcionarios a los que se les vence el periodo hasta tanto no sean nombrados sus sustitutos, quizá, pero la obligación de cumplir fielmente con el manual elaborado desde la oficina de algún panfleto de la carretera norte, por algún periodista recién condecorado por la derecha mediática internacional, obliga a estos hombres que alguna vez levantaron sus cabezas en alto, a repetir leyendas y mitos, en aras de desacreditar al líder del FSLN, el que aún hoy, con toda la plataforma mediática puesta a funcionar desde 2006, es capaz de convocar y con facilidad, más de medio millón de activistas a una plaza en la que otras veces, estos mismos detractores, se pelean por subir y compartir tarima, con quien ahora, tiene virtudes de cadejo. No es posible tomarlos en serio. Tampoco es posible frenar el desgaste moral al que son sometidos. Nos queda nada mas la resignación de haber sido testigos de sus aportes en tiempos ya muy lejanos y guardar la esperanza de que algún día, alguno de ellos regrese a participar en esta nueva etapa de la Revolución, la que ahora se encamina a garantizar para Nicaragua, un futuro de desarrollo económico en paz.
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