La conciencia crítica

31 Agosto 2010
Por Julio Mendoza Siles El paso de la conciencia pasiva a la conciencia crítica se dinamiza con la acción comunicativa con pretensión de validez que establecen las personasen en búsqueda de la comprensión de un fenómeno. Porque la persona en su manifestación comunicativa con el otro evalúa los sucesos sociales que se desarrollan en su entorno y como impactan en la vida intersubjetivamente compartido. En la primera etapa de sus vidas las personas tienen una percepción natural-idílica del mundo físico y del mundo social. El paisaje de violentos contrastes, los colores tenues e intensos del cielo, la alegría sana y contagiosa de la gente del vecindario, la protección de la familia. La persona está satisfecha porque está descubriendo un mundo "hecho a la medida", con normas establecidas para no pecar de ingenuo. Pero el desarrollo del conocimiento del mundo de la vida a través de la experiencia y el desarrollo del conocimiento del mundo social a través de la reflexividad "zarandean" la percepción natural-idílica del mundo social. De esta manera, la experiencia y la reflexividad representan la totalidad de la vivencia a las que en cada caso "sólo el individuo tiene acceso privilegiado". La persona cuando manifiesta lingüísticamente una "pretensión de validez" sobre algo a otro lo hace en base a sus experiencias y en base a la reflexividad sobre la "cosa" en busca de consenso. Una vez alcanzado el consenso sobre algo, éste se convierte en una verdad intersubjetiva que "encarna en conocimiento, acciones y habla". De esto se deduce que la búsqueda de un conocimiento o consenso, cuyo hilo conductor es el entendimiento lingüístico, dinamiza la conciencia crítica. Habermas en su libro Teoría de la acción comunicativa dice que "la racionalidad inmanente a la acción comunicativa con pretensiones de validez (verdad proposicional, rectitud normativa y veracidad expresiva) se pone de manifiesto en que el acuerdo alcanzado comunicativamente ha de apoyarse en razones". Esto indica que la conciencia crítica se mide a través de la racionalidad comunicativa dentro de una comunidad de hablantes porque en la aceptación o negación, en el consenso o disentimiento de una pretensión de validez se reconoce el "yo en si" de cada participante ya que no puede haber conciencia crítica sin "autoafirmación" y no puede haber conciencien critica sin acciones que encarnen en la autoafirmación. La persona al identificar su "yo en si" en su relación con el grupo también identifica el sistema social de jerarquías inmutable. Un grupo social minoritario que se apropia de los beneficios producidos por otro grupo social mayoritario. Por lo tanto, el "yo en si" en su identificación con el grupo crean la base de los valores espirituales. Porque el espíritu, en su primera manifestación se opone a toda situación o acto que le restrinja u oprima su libre manifestación y desarrollo. Por tanto, en un primer momento, la persona en solitario se enfrenta al sistema de jerarquía que le es adverso, luego reconoce que la verdadera resistencia contra el sistema reside en el grupo y no en la persona. Algunos dirán que la persona tiene su propia identidad sobre la base de la familia y su espiritualidad en la "voluntad de hacer" como proclaman los posmodernistas. Esto puede ser cierto, pero, también crea individualismo. Sin lugar a dudas, el individualismo es un subproducto "divinizado" por los medios de comunicación al servicio del sistema social imperante. El individualismo personaliza al héroe solitario que todo lo puede y que se aparta del grupo porque de lo contrario no sería héroe. No se debe hacer distinción entre el estado de la conciencia en la que se refleja el conocimiento del mundo físico y el mundo social y la interacción de las personas sobre el entorno social. Separar el conocimiento de la acción o lo que es peor actuar en contra del conocimiento es como separar el cuerpo del alma. Esto parece imposible pero en realidad sucede. Además, constituye la base de la desnaturalización del hombre porque al perderse la relación con el mundo real entonces se actúa sobre valores incompatibles con la naturaleza humana. Por ejemplo, la cultura consumista, utilizar verdades a medias para favorecer a grupos económicos poderosos o simplemente dejar pasar las cosas, que es la peor desnaturalización del ser humano.
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