Las bestias y los maestros hondureños

01 Septiembre 2010
Por Santos Pérez Diario Tiempo, San Pedro Sula, Honduras. Al ver el espectáculo que presenta el escenario actual hondureño uno no puede menos que preguntarse si habremos regresado al siglo tres mil antes de Cristo (3000 aC) con la bárbara represión a que ha sido sometida la hueste magisterial formada por hombres y mujeres cuya acción es la de protestar con pacífica vocación por las injustas medidas y omisiones gubernamentales. Esta gente en la que figuran mujeres embarazadas, niños, ancianos y varones cuyas armas son el yeso y el borrador han sido laceradas, toleteadas, saturadas de gas lacrimógeno con saña y brutalidad propia de las luchas tribales de aquellas épocas trogloditas o cavernarias. Sin importar el gobierno de turno que sea, este gremio ha sido bastión y ejemplo de lucha contra aquellas odiosas actitudes gubernamentales: asedio político, ilegalidad, zancadilla patrocinada, desorden administrativo, omisión y comisión de actos obligatorios o controversiales, con la complacencia y complicidad del sector económico que siempre ha gobernado mediante sus testaferros políticos sectarios o banderiles. La poca inteligencia, la educación y formación represiva ha hecho de los órganos armados verdaderos instrumentos brutales de disuasión y control contra pacíficas e inermes personas que buscan mantener el sustento diario de ellas y sus familias en el parámetro de la dignidad y el decoro para el único gremio que sirve de medio reproductor de la formación económica-social vigente. Algunos medios, deliberada o intencionalmente, se prestan para inculcar en sus lectores, oyentes o televidentes, la idea de que el sector magisterial es haragán, perverso o delincuencial y omiten presentar la real panorámica del abuso, la intención y la acción contra los maestros para eliminar sus reivindicaciones y convertirlos en sumisos, obedientes y no deliberantes harapientos semi-esclavos al servicio de la élite que sólo ve en cada hondureño un robot semipensante consumidor de las basuras mercantiles que ofrecen al consumo. Este nuevo milenio es la aurora que deslumbra con la heroica gesta del valiente magisterio hondureño que se enfrenta con hidalguía a la soberbia salvaje de quienes tratan de ignorar que no hay gremio más noble y valioso que el gremio magisterial hondureño, ejemplo de lucha y dignidad al servicio de una patria usurpada por la cada día más aislada minoría de voraces pirañas económicas.
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