El muñeco y el misionero

20 Septiembre 2010
"Tenemos que tener cuidado para armar bien el muñeco", dijo uno de los que estaban en la radio liberal entrevistando, la mañana del miércoles pasado, a Eduardo Montealegre, al hacer referencia a los trabajos que dará el hacer potable la candidatura de zacate del empresario Fabio Gadea. Según estos doctos en política, se necesita acicalar y maquillar muy bien a Gadea en el supuesto que así será posible que tomen de su agua los liberales que apoyan a Arnoldo Alemán. Por tanto hay que presentarlo con el ropaje de mansa y casta oveja, empresario de éxito, católico fundamentalista, caballero mariano de los años cuarenta, desinteresado en política, "protector de leprosos" (que le digan esto a don Alberto Tercero González), piadoso instrumento de la paz franciscana, sin nada de camandulero y creador de las cartas de amor a Nicaragua escritas con ácido nítrico, azufre y vitriolo. No se sabe como van a hacer para que Gadea no aparezca dentro del mismo piñal con los otros zorros, que "no sea de los mismos", cuando siempre ha sido secuaz de todos ellos. ¿Cómo ponerle rostro de mansa paloma si tiene la cara torva del águila imperial gringa? ¿Cómo presentarlo impoluto si tiene muchas mantillas que sacar al sol? Mucha masilla habrá que usar para disfrazarlo de demócrata, sobre todo en este tiempo en que ha preferido ser fantoche y candidote de dedo de Montealegre, abjurando del proceso de las Primarias que al menos, entre villanos, era lo más potable para hacerlos aparecer como "demócratas". ¡Cuánto ha predicado contra las elecciones de dedo para venir ahora a justificar sin ninguna vergüenza, ese procedimiento si se ajusta a sus ambiciones! Con el tratamiento despectivo de "muñeco" ya se nota lo que será Gadea entre los alacranes de Montealegre, porque a las claras se ve que fue usado como marioneta careadora ante el gallo Alemán, para ver si como consuegro le hacia desistir de su capricho presidencialista. Pero es evidente que nunca, por muy consuegro que sea, será Gadea quien despoje de su ego a don Arnoldo Alemán. Desde ese punto de vista le fallaron los cálculos a don Eduardo, sin embargo -con habilidad ratonil digna de mejor causa- su "dedocracia" atizo las ambiciones de Fabio que creyéndose el cuento de muñeco predestinado, se convirtió de la noche a la mañana en critico acérrimo de consuegro. En este aspecto, Montealegre logró sembrar –quizá lo único que quería- cizaña y resquemor dentro del seno de la familia Alemán-Gadea y, por otra parte, por las reacciones de ambos en este pleito, se deja al descubierto que los dos "lideres" son zorros del mismo piñal y que de los dos no se hace uno. Por otra parte es evidente que ahora la llamada oposición se ha dividido entre "dedócratas" y "primerizos" (en algo hay que gastar el tiempo), y sobre esta bizantina ridiculez ya existe en los medios de la derecha una avalancha de sesudas opiniones de los "sabios" especialistas y defensores políticos de derechos humanos, a favor o en contra de ambos procedimientos. Pero volviendo al tratamiento de "muñeco" que los secuaces de Montealegre dan a Gadea y al afán de cambiarle hasta el modo de andar, es bueno aclarar que, en realidad, serán muchos los afeites y repellos que hay que ponerle al susodicho para que tenga otro "look". Ya hay quienes sugieren una liposucción, un cambio de nariz, un pie de amigo para realzarle la churepa y un enderezamiento de boca para que luzca "cherry" aunque sólo sea en el aspecto físico. Otros proponen la instalación sobre la faz de don Fabio de una máscara de personaje honrado de esas que hacen en La Paz Centro. A lo mejor podría convertirse en "El hombre de la mascara de barro", digno tema para un cuento de Pancho Madrigal. Otra cosa, parece que en esta pantomima los curas de alto coturno ya están tomando partido por Fabio el santo mariano. Al que se le ha visto escamado es al obispo amante de las guerrillas que al igual que el director de la CPDH se largaron con el rabo entre las piernas cuando les fallo el negocio de "grandes componedores", aunque dicen que gallina que come huevos ni que le quemen el pico. Ahora resulta que "el misionero" Boschi es un arcángel que cayó del cielo italiano como un regalo del cineasta Sergio Leone, un hombre bonachón, amigo de Berlusconi y aficionado –sólo eso- a andar furioso y empistolado en las manifestaciones contra Daniel. Un "tiro loco" que lesionó a un periodista ocasionó que Boschi saliera huyendo de la justicia rumbo a Italia con pasaporte nica, paro después volver a entrar con pasaporte italiano. Nada tonto el misionero. Le gusta el juego político a dos bandas. Y a pesar que dicen que en Nicaragua no hay libertad de expresión, el "misionero" ha cumplido la diaria misión de despacharse hermoso en los dos diarios del Sanedrín, con declaraciones políticas perversas contra el gobierno legítimo del presidente Ortega. En fin, es "tira la piedra y esconde la mano" que ha hecho un uso amañado de su doble nacionalidad, privilegio del que no gozan muchos nicaragüenses. El tema del matrimonio entre personas del mismo sexo ha ocasionado el desgarramiento de túnicas de los curas de alto coturno, que hacen prevalecer dogmas y creencias absurdas sobre los derechos humanos. Y que ridículo se siente el nicaragüense pensante cuando ciertos diputados –supuestos legisladores de un estado laico-, aparecen mencionando el nombre de Dios para despotricar sobre el derecho humano que señala que todos los hombres y mujeres tienen los mismos derechos y que nadie podrá, por cualquier razón, ser discriminado. Estancados en el tiempo estos señores de negras cotonas, niegan que los tiempos cambian, sin medir que la misma iglesia –y toda la bolita del mundo- sucumbirán si perduran en la tierra las ideas dogmáticas, inquisitoriales, discriminatorias e irracionales de tantos camanduleros de esos que abundan hoy en día.
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