La historia despeina a la oposición

06 Abril 2011
Por Juan Carlos Santa Cruz Observar las reacciones virulentas y de perfil criminal de los marchistas de la autollamada sociedad civil frente a la policía no sólo provoca náuseas, sino que nos lleva a reflexionar acerca de la estrategia de las acciones desestabilizadoras de esta derecha más confrontativa asesorada por los ideólogos, profetas del pasado del MRS, y sus pipitos del grupo de Montealegre. Toda la gente sensata se pregunta las razones que llevan a estos personajes acostumbrados a la buena vida con finos licores y de brindis más brindis en hoteles de lujo a encomendar a un grupito de mentes calenturientas, a herir a una policía que más bien los estaba protegiendo de una fenomenal paliza. Las respuestas no se hacen esperar, y coinciden que existe desesperación, desmoralización con mezclas esquizofrénicas en movimientos de descarriados mentales como éstos, sin liderazgo, sin organización, sin mística. Basta fijar la atención en la tal Rejunic, unos 8 a10 activistas preparados especialmente para actuar como comandos, y que les encanta posar para la televisión luego de cometidas sus fechorías. Más tarde se les verá lloriqueando flanqueados por comandos vestidos con camisetas de derechos humanos de los ricos jefeados por la figura decadente de Vilma Núñez. Alguna gente dice que siente lástima por personas como la doctora Núñez que descienden por las gradas de la decadencia tan rápidamente. No obstante, lo acertado es sentir indignación y repulsa ante figuras tan nefastas, que mientras otros dan la cara, un grupúsculo de sus entrañables amigas del Movimiento Autónomo de Mujeres y otras señoritingas bien pagadas esperan en palco que la policía reaccione con gases y balas de goma, etc, para luego ellas inicien su veloz carrera de viajes por el mundo, previo visto bueno, de la embajada del Tio Sam, denunciando la "terrible dictadura de Ortega". Para quienes la financian desde el exterior, esta autodenominada sociedad civil es una especie de último referente, ya que los partidos políticos derechistas no logran superar el síndrome de los codazos, las puñaladas por la espalda y las cabezas de chancho chorreando sangre colgadas en los portones. Por tanto, no hay que separar en términos de repulsa, el discurso cínico a los charlatanes de la sociedad civil, de los charlatanes de la cúpula derechista de la iglesia católica, porque ambos hacen bisagra con la dictadura mediática de los Chamorro y su pandilla. En suma, una oposición jubilada, desgastada, fragmentada, corrupta, desesperada, por miedo que le retiren la paga el Tío Sam y sus allegados, por la mediocridad de sus acciones y la horfandad de sus movilizaciones. El sentido común es el mejor consejero para estas mentes acostumbrados a pensar que solo el dinero basta para convencer a la gente, no se equivoquen señores, el sentido común dice que si no hay organización, ni mística y argumentos sólidos, tampoco hay movilización. En una palabra, los vientos vienen de gloria para el FSLN, y a estos señoritingos si no los despeina el viento los va a despeinar la historia.
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