La Babel de los obispos

07 Junio 2011
Mario Fulvio Espinosa. Con escaso sentido de la caridad cristiana los obispos opositores se apresuraron a lanzar más piedras contra Daniel a sabiendas que ellos no están libres de pecado y que, además, tienen techo de vidrio. Claro, ellos no se consideran pecadores sino impolutos y ejemplares varones, los únicos que pueden aconsejar y conducir al país por la senda de la piedad, la reconciliación, la caridad cristiana, la fraternidad y la verdad. Cada quien en la vida se hace una imagen de su propia personalidad, casi siempre para su propia conveniencia. Leyeron un documento redactado en lenguaje sibilino dirigido a la interpretación de los medios de comunicación derechistas, enemigos a muerte de Daniel. La acción fue cuidadosamente premeditada, y correspondía a esos medios hacer del mensaje una diatriba apocalíptica contra el común adversario. Los gamonales de la carretera norte, ni cortos ni perezosos, se despacharon sabroso con las galimatías de los obispos. La verdad es que el mensaje de la “Conferencia Episcopal” no necesitaba la burda interpretación de estos señores, pues meridianamente era un ataque directo a Daniel y a su gobierno expresado por los doctos curas que dicen ser “la palabra de la Iglesia expresada en la voz profética de sus obispos”. La estrategia del ataque fue un existo anunciado y los obispos al día siguiente pudieron saciar sus crisis existenciales leyendo a satisfacción la interpretación escandalosa de los diarios derechistas. En los periódicos se entresacaron “las partes vitales” a las que se les dio relevancia: “Los poderosos que ejercitan el dominio en modo despótico y autoritario, consolidándose en modo prepotente y tiránico sobre los demás, actúan como si Dios no existiera y por eso Dios mismo los destrona y derriba”, dicen los doctos curas. Habla después de algo que a ellos les encanta y que los retrata de cuerpo entero: “Los soberbios, los arrogantes y orgullosos que buscan sus intereses y exigen que se rinda culto a su personalidad, se pierden y se dispersan por autodivinizarse, siguiendo sus caminos y no los de Dios”. ¿Quiénes son los que intentan ser la palabra de Dios? ¿Quiénes son los que se erigen en profetas? ¿Quiénes son los que declaran ser la palabra de la Iglesia? ¿Quiénes son los que usurpan el don de la infalibilidad que para los católicos es “propiedad del Papa? ¿Quiénes son los que pretenden “iluminar”, y miran por debajo del hombro a aquellos que no quieren iluminarse? ¿Serán más que engreídos estos señores? La “iluminación de los santos obispos iluminados resulto como la de aquellos candiles viejos que lanzaban al aire más negro humo tufoso que luz. Sin embargo aquello falacia fue un festín informativo. El Nuevo Diario llego al colmo de interpretar en su titulo principal que “Daniel se diviniza”, además de aplaudir el “no tener miedo” que hacen los obispos, entre ellos monseñor Mata que, si no toma el fusil contra el Presidente, es porque cada quien es dueño de su propio miedo. La embarraron tanto los obispos con lo exagerado y torcido de sus declaraciones y chifletas que 24 horas después tuvieron que hacer aclaraciones. Monseñor Brenes dijo que el mensaje de la Conferencia Episcopal era dirigido a los que están en el gobierno, a los que están haciendo política y a los que están en X o Y movimiento”. La Prensa vino a enredar más las cosas diciendo que existe una política chiquita y otra grande, que los obispos como son seres políticos como todos nosotros, tienen derecho de participar en la “política grande” y no en “la partidaria chiquita”, que es precisamente lo que hacen los santos miembros del Sanedrin. Hay que colegir que La Prensa considera política grande aquella que atañe a los habitantes de nuestro planeta y a sus derechos humanos y cristianos, y la “chica” a la política domestica local. Si los obispos están –según La Prensa- autorizados a hacer política grande, nunca hemos oído una condena de estos venerables santos vivientes hacia las matanzas que están realizando los Estados Unidos y sus aliados europeos en Afganistan, Irak, Pakistan, Palestina, Libia y otros países de Africa, y las otras muchas –incluyendo el cruento golpe de estado en Honduras-, que han cometido y pretenden cometer en América Latina. En esa política se quedan “chitón pitillo”, para estos problemas el silencio. Y como el que calla otorga hay que decir que nuestros santos pastores están de acuerdo con las masacres y golpes de estado que hacen los gringos, no obstante el Papa las haya condenado. En fin, se oscureció tanto el tema del mensaje de los obispos que se tuvo que buscar a doctas teólogas para que lo explicaran”. Una de ellas fue clara y sincera al señala que el mensaje de los tonsurados va dirigido a todos los nicaragüenses, incluso a los mismos jerarcas de la Iglesia”. Añadió que el cifrado es típico de monseñor Silvio Báez, que a menudo “rompe el esquema de mensajes demasiado políticos, a veces politiqueros”. Para mi buen amigo Sancho los obispos emitieron su mensaje desde la torre de Babel de su propia arrogancia y orgullo. Por eso el Señor de los Ejércitos de monseñor Mata, les confundió el habla, el fondo y la forma de lo que fue una perorata política, como las que acostumbran a hacer desde el pulpito de sus respectivos templos, irrespetando irreverentes la libertad de conciencia de sus parroquianos. Todos esos son gajes de la guerra santa, por ahora mediática, de nuestros amados pastores de ovejas. Esta vez “iluminaron” tanto que se quemaron y salieron como el Tío Coyote, con los dientes quebrados y salva sea la parte chamuscada”, dice el irredento Sancho.
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