Carta al Obispo Abelardo Mata

29 Julio 2011
Pedro José Madrigal Reyes. Desde ya hace unos años vengo intentando tramitar mi plena y completa exclusión de la iglesia católica, para lo cual he pedido se me reconozca el acto de apostasía, para lo cual he enviado al en reiteradas ocasiones al Sr. Abelardo Mata la carta que abajo reproduzco… Y que hoy he decidido hacer pública íntegramente, dado que tras casi 3 años de gestiones al respecto, no he recibido respuesta: Barcelona, Agosto, 2010. Sr. Abelardo Mata /Obispo de la ciudad de Estelí. Saludos. Antes que nada he de manifestar que esta solicitud la hago como ciudadano libre, en pleno uso de mis derechos a la libre pertenencia a las instituciones tal como me lo permiten las leyes, en pleno uso de mis facultades, dejando constancia a través de la presente declaración, y haciendo ejercicio del derecho de mi capacidad de juicio libre; deseo expresar en absoluta libertad mi contradicción con la adscripción a la iglesia católica. He de señalar que he sido educado en un hogar de fe Cristiana por lo que se me ha hecho participe de la iglesia católica cuando aún no poseía independencia ni criterio de pensamiento individual, no obstante, solamente se me ha bautizado, pues ya desde temprana edad me manifesté en contra de efectuar cualquier otro sacramento como por ejemplo: la primera comunión, la confirmación, etc. Debo de puntualizar que para mí es grato afirmar que soy un hombre de ciencia, ateo por defecto o quizás a medio camino entre agnóstico y nihilista, pues para mí, elementos como la fe, son manifestaciones incoherentes del subconsciente colectivo que se empeña en creer en la existencia de un orden superior que escapa a toda lógica y razón, con el objeto de poder explicar lo que escapa al entendimiento según los preceptos de quien recurre a ese dogma... La fe es pues el acto de creer en algo intangible, indemostrable, y por ello ajeno a mi propia naturaleza. Manifiesto que no creo en la existencia de un Dios –el suyo-, antropomórfico y que entre otras cosas y según la Biblia –la he leído en varias ocasiones– se caracteriza según mi propia lectura por ser, megalómano (lo quiere controlar todo), intransigente (por ejemplo, no deja entrar a Moisés en la tierra prometida, un siervo leal, por un error), xenófobo (muestra una clara predilección por lo hebreos y un desprecio manifiesto por los que no lo son), no busca la paz si no que beneficia a un bando en la guerra(véase la carnicería de Jericó, sobre todo el numero de víctimas por ejemplo), misógino (las mujeres deben actuar sumisas a los hombres, es el Dios de una iglesia patriarcal), homófobo (desprecia la realidad de su propia creación o simplemente la desconoce), pero quizás lo más despreciables es que envíe a su hijo para que haga realidad las profecía de gente enferma, pues es torturado hasta la extenuación y se le proporcione la muerte de una manera atroz; o lo que es lo mismo, permite que se produzca el sacrificio de un hombre justo, para que el resto de la humanidad tenga la posibilidad de ser salvos –no creo que lo que se relata en la Biblia sea verdad- ; ¿Es eso misericordia?, ¿Nos la muestra de esa manera?, o ¿es cuando nos condena a fuego eterno?; Desde mi punto de vista puedo afirmar que mi comportamiento es un poco más ejemplar. También pongo de manifiesto mi rechazo a las políticas e ideas del Papa Benedicto XVI –máximo representante de su iglesia- , para quien es más importante su creencia, que la salud pública, al afirmar (literalmente) que: “el preservativo no es la solución al problema del SIDA si no que lo aumenta”, en el continente más afectado por esta patología, entre otras cosas; debo de agregar mi disconformidad con su opinión sociopolítica que efectúa en calidad de obispo, que entre otras cosas contribuye a la crispación social que afecta a nuestro país fruto del enfrentamiento ideológico, abonado por opiniones irresponsables –claro está- como la suya. En virtud de mi irreconciliables diferencia con los conceptos y dogmas de la iglesia católica y haber meditado durante suficientes años, haciendo uso de mi inalienable derecho a la libertad de conciencia –la fidelidad a la propia conciencia es un derecho constitucional reconocido por la legislación y a la cual ninguna entidad privada o pública puede oponerse- y a mi capacidad de razonamiento crítico, sobre el significado de mi adscripción a la fe católica, y por consiguiente a la Iglesia Católica. Por tanto solicito y exijo mi inmediata exclusión de todos los registros en los que mi nombre conste como perteneciente a la fe católica -incluso de los registros estadísticos y bautismales- y el reconocimiento del acto de apostasía, renuncio a su Dios, a su iglesia, y a la fe que por esta declaración expreso propia voluntad y convicción haciendo uso del legítimo derecho a disponer libremente de las convicciones morales, éticas y religiosas que considere convenientes; pues como ya he manifestado no me siento representado en modo alguno por una institución anquilosada; que por lo demás, ostenta claros caracteres totalitarios, pues desde siempre a tratado de actuar como juez de los actos humanos en todas sus manifestaciones: sociales, políticas, morales –Muchos de sus miembros, incluso de la jerarquía no la tienen; véase los últimos escándalos de pederastia ocurridos en países como EEUU, México, e Irlanda- , y un largo etc. Esperando su rápida actuación y respuesta a la mayor brevedad, me despido. Dr. Pedro José Madrigal Reyes. P.D.: *Enviar copia al responsable de su iglesia en la denominada catedral de Estelí de nuestra Sra. del Rosario, lugar en donde debe aparecer mi constancia del bautismo de quien suscribe, con fecha de nacimiento 09 de febrero de 1980. *Adjunto fotocopia de mi documentación. *Remitir respuesta a la dirección del remitente ó bien a mis correos electrónicos: hijodelmaiz8o@hotmail.com o pmadrigal80@gmail.com *Ruego la mayor discreción, pues solo atañe a mi persona.
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