La Satanización Mediática de Roberto Rivas

11 Agosto 2011
Por: Carlos Escorcia Polanco La derecha oligárquica antisandinista le ha declarado una cruel y despiadada guerra mediática al presidente del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas Reyes. Llevan 3 años ensañándose y desatando una feroz y vil campaña de desprestigio contra el magistrado, cuyo período vencido malintencionadamente lo dejaron vencer para ahora burlarse de el. En Nicaragua, donde el plomo flota y el corcho se hunde, han tenido “éxito”, al menos en términos de mantener las 24 horas su “santa” cruzada de descrédito, durante los 7 días de la semana, durante todo el año. Las encuestas pagadas por esa misma oligarquía, provinciana, parroquial y dependiende de una potencia extranjera, no reflejan ese éxito mediático. El vocero de la oligarquía tica, el diario La Nación, y el diario La Prensa de Managua, de común acuerdo emprendieron también una pulverizante operación mediática de tierra arrasada contra el hermano del magistrado nicaragüense, el embajador de Nicaragua en Costa Rica, Haroldo Rivas quien supuestamente hacia mal uso de los carros de la embajada. Pero en Costa Rica no les dio resultado porque el ministerio público de Costa Rica, luego de una investigación, desechó las acusaciones de los dos rotativos, no encontrándole mérito a los escandalosos cargos lanzados y relanzados por La Nación y por La Prensa de Nicaragua. Esa fanática y obsesiva repetición de acusaciones absurdas, mas persistente que las “sobras recalentadas” de cazuela de pobre, contrasta con el silencio total y abrupto con que trataron el caso del hermano de Roberto Rivas, Haroldo, cuando la fiscalía tica desechó los cargos que escandalosamente le había levantado los rotativos de ambas oligarquías. Una pesada losa de silencio total cayó sobre el caso imponiéndose una indigna autocensura. Si la fiscalía nicaragüense se hubiera encontrado en una situación similar y hubiera concluido que el embajador Haroldo Rivas era inocente de toda la brutal campaña mediática, entonces la muy “objetiva y profesional” prensa nicaragüense, pasaría tronando día y noche, rasgándose las vestiduras por la horrenda “partidización orteguista” de nuestros fiscales. Para la oligarquía nicaragüense, cuya principal característica no es su sofisticación intelectual, sino su saña anti-Daniel y su provincialismo parroquial, reminiscencia de la hacienda colonial española, tanto Estados Unidos como Costa Rica, son su modelo ideal de democracia. Pero los parámetros de sus prejuicios políticos antisandinistas no dan el ancho ni siquiera en Costa Rica, mucho menos en Estados Unidos. Aunque el supuesto “fraude” que tanto le encanta mencionar a la oligarquía sucedió hace tres años, los altoparlantes mediáticos de las clases opulentas de Nicaragua, lo repiten desayuno, almuerzo y cena, en una omnipresente y pulverizante campaña que parece mas a ajuste de cuentas obsesiva que a acusaciones serias y objetivamente demostradas. La saña mediática y la pulverizante operación de “tierra arrasada” con que furiosamente la oligarquía ataca al magistrado Roberto Rivas, obedece a que es la única tabla de salvación que les queda a los sobrevivientes del naufragio del 19 de Julio de 1979, que hundió para siempre a la dictadura somocista. Desde que el presidente Ortega volvió al poder, absolutamente nada les funciona a los auto apodados “sectores democráticos.” El campo de batalla y sus resultados, los definieron esos mismos sectores democráticos, al dedicarse durante sus 17 años de “economía social de mercado” a un escandaloso enriquecimiento ilícito y al desmantelamiento de las conquistas de la Revolución Popular Sandinista. Entre los “logros” de los tres gobiernos títeres de Estados Unidos, está la inmoral e ilegal renuncia al resarcimiento judicial de 17 mil millones de dólares que por un fallo de La Haya, Estados Unidos era en deberle a Nicaragua, a cambio de migajas en préstamos que jamás resolvieron realmente las necesidades sociales del pueblo de Nicaragua, legítimo dueño de ese patrimonio otorgado por el mas alto tribunal del planeta tierra. A la parroquial y provinciana oligarquía nicaragüense, le sucedió lo mismo que a Somoza con los adoquines. Somoza amasó millones de dólares con su fábrica de adoquines, comprados con los impuestos de todos los nicaragüenses, los cuales después el pueblo utilizó para levantar las barricadas que asfixiaron a la Guardia Nacional. Los autodenominados “sectores democráticos” favorecieron tanto a ex altos oficiales de la G.N. que venían de regreso de Miami a reclamar sus “legítimas” propiedades, despojaron al pueblo de sus tierritas cooperativizadas, empobrecieron tanto al pueblo, haciéndolo retroceder 66 puntos del Índice de Desarrollo Humano de la ONU, que cosecharon los resultados 17 años después en las elecciones de Noviembre de 2006. Irónicamente, es en países dizque democráticos como Costa Rica o Estados Unidos en donde no prosperan los prejuicios politiqueros de la derecha. La fanática y prejuiciada oligarquía no acepta ningún fallo del sistema judicial nicaragüense, aun de naturaleza particular como el caso de una pareja de que voluntariamente se encontraron en un motel y al calor del licor, la muchacha resultó “violada”’ por su amante. La Corte, sabiamente incluyó esas circunstancias como factores atenuantes para reducir el castigo, asunto que se ve a diario en los tribunales estadounidenses. Si las elecciones del 2008 hubieran ocurrido en Estados Unidos, ningún juez, ninguna autoridad electoral, ni los comentaristas de televisión juzgarían apropiado que quien alegaba fraude le mostrara las actas donde constaba el “corpus delicti” a los embajadores de Rusia, China, Cuba, Venezuela o Irán. Si tal cosa sucediera en Estados Unidos, sería el hazmerreír de todos. Eso es exactamente lo que hizo Eduardo Montealegre. Le mostró las actas que probaban el “fraude” a la conferencia episcopal, a la prensa internacional y al cuerpo diplomático, pero no a las autoridades electorales, que es exactamente lo que dice la ley electoral. Si Roberto Rivas fuera magistrado en Estados Unidos, no enfrentaría tal campaña de satanización mediática como la enfrenta en Nicaragua. Cuantas horas hombre invierten los rotativos nicaragüense para montar posta frente a su residencia y vigilarle los paso? No se trata de ninguna investigación profesional, sino de una enfermiza persecución política. En Estados Unidos, George W. Bush cometió fraude en Florida, siendo su hermano Jebb el gobernador. La secretaria de estado de Florida, Katherine Harris, republicana, certificó a George W. Bush como ganador, por el reducido margen de 537 votos, aunque un recuento automático mandatado por la ley, en razón del estrecho resultado, arrojó una ventaja aún menor para Bush de únicamente 327 Votos. Gore pidió un recuento manual en 4 condados, el cual le fue concedido pero la republicana Harris lo suspendió alegando que el recuento no terminaría a tiempo y violaría la fecha tope que mandaba la ley. La campaña de Gore, demandó a la secretaria Harris ante la Corte Suprema de Justicia de Florida, dominada por los demócratas, pidiendo la continuación del recuento manual y ampliándolo a todo el estado, petición que le fue concedida. La campaña de Bush, apeló la decisión de la Corte Estatal ante la Corte Suprema de Justicia a nivel federal en Washington. La Corte Federal, estaba controlada por los republicanos y uno de los magistrados había sido nombrado por el padre de Bush, el ex presidente George H. Bush padre. Gore humillado por una derrota judicial ante lo que consideraba una clara victoria electoral con una ventaja sobre Bush de más de medio millón de votos, aceptó el fallo que se decidió por menos de 500 votos en Florida y por el voto de un magistrado republicano, en una decisión reñida de 5-4. Ha desatado la prensa norteamericana una enfermiza, fanática y obsesiva campaña diaria en contra de la Corte Suprema de Justicia, porque la mayoría republicana le dio la victoria a Bush, pese a la ventaja de Gore de más de medio millón de votos, del voto popular? Por supuesto que NO. Si Roberto Rivas fuera presidente de la Comisión Electoral estadounidense, estaría tranquilo, como lo está el actual titular de ese organismo en Washington, luego del más grande fraude de la historia de Estados Unidos. Solo a la oligarquía parasitaria, provinciana, parroquial e inepta, se le ocurre montar una campaña mediática de satanización, como recurso desesperado, para esconder su fracaso y justificar su inevitable derrota el 6 de Noviembre, cuando el pueblo Nicaragüense los lance al basurero de la historia.
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