Crónica desde Nicaragua

06 Septiembre 2011
Por Dalia Reyes Perera, CMHW. Las primeras impresiones calan de inmediato en la piel: Managua es una ciudad, como las de todo el continente, cargada de contrastes. Una semana no es tiempo suficiente para conocer algún país. Siete días cumplo exactamente de haber llegado a la capital de la República de Nicaragua, para impartir un curso de Postgrado de Periodismo Radiofónico y Comunicación Audiovisual en la Universidad de Managua. Las primeras impresiones calan de inmediato en la piel: Managua es una ciudad, como las de todo el continente, cargada de contrastes. Carteles y propaganda publicitaria anuncian todo tipo de negocios, grandes carros transitan por las avenidas, mientras que la mayoría de las personas, muy humildes, caminan por las calles, buscando otro porvenir, como dicen varios mensajes en vallas y a través de la radio y la televisión: estamos cambiando Nicaragua. La firma Pellas, la más adinerada del país, recibe toda la atención mediática porque acaban de hacer un donativo para un grupo de niños con cáncer. ¿Serán esas migajas la solución del mundo? Vendedores de cualquier producto se apostan en las esquinas, pululan los mercados, unos más sencillos, y otros para las personas pudientes, quienes prefieren visitar las grandes tiendas conocidas como Molles, (como los complejos de tiendas Galería y Metrocentro), y un ir y venir de transeúntes hacen de Managua una ciudad de diversos matices. Nicaragua está en pleno proceso electoral, y eso se respira por doquier.Usted puede apreciar, en cualquier sitio, un mensaje lleno de colores con la imagen del actual Presidente, Daniel Ortega, quien se postula para ser reelecto, con una idea que se repite: “Nicaragua cristiana, socialista, solidaria”, y al final, una frase muy conocida por los cubanos, porque su esencia fue escrita hace más de un siglo por nuestro Héroe Nacional José Martí: “Con todos y por el bien de todos”. En Managua vi, en las manos de un vendedor ambulante, postales con el rostro del Che, imagen siempre presente en estas tierras. Y en un pequeño servicio fotográfico, una señora me identificó como cubana. Sus palabras todavía las tengo bien guardadas: “soy enfermera, trabajé con doctores cubanos. No puedo olvidarlos, son insuperables. Gracias”. Intento conocer más la esencia de esta tierra centroamericana, y mis estudiantes me hablan de preocupaciones sociales: el siempre discutido rol de los medios de comunicación, que convierten la realidad en espectáculo, la insalubridad en algunos departamentos, la seguridad ciudadana, entre otros. Muchos preguntan por Cuba, y les presento a la isla con todos sus matices, les hablo de los problemas económicos, del empeño desafiante de seguir adelante, de las transformaciones actuales, y se quedan asombrados, por ejemplo, de los detalles que les ofrezco de la educación superior y de las oportunidades de los jóvenes en mi patria. Quiero conocer Managua por dentro, y agradezco a dos jóvenes nicas, alumnos de la Universidad, que nos hayan invitado a tomar un bus, vivir un embotellamiento en una avenida, caminar por varios sitios, y hasta llegar al mercado mayor de Centroamérica, conocido como El Oriental, con varias manzanas de largo, y donde se pueden adquirir productos de todo tipo, en medio de un bullicio casi delirante, colmado de pregones y ofertas. Con nosotros, Acnerys Rodríguez Pérez y Patricia Pérez Lorences, dos profesoras de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, que viven la expedición como instantes inolvidables de sus vidas, aseguran. Por cierto, la lluvia nos acompañó en este recorrido de pies cansados y bienestar espiritual. “Este es un turismo crudo”, nos dicen riéndose Juan y María Auxiliadora (no encuentro otro nombre que se avenga mejor a esta muchacha que no nos dejó solos ni un instante en esta nueva experiencia). Chilo (diminutivo de Auxiliadora) y Juan nos muestran los sitios de Managua, la gran plaza Inter, los monumentos, y de alguna manera empiezo a penetrar en el corazón de las hijas e hijos de este pueblo. Llego a la habitación y enciendo la tele: las noticias se concentran en la celebración del aniversario 32 del Ejército de Nicaragua, el discurso de Ortega, quien invitó a la OEA a que acompañe a esta nación en su proceso electoral, mientras llama a fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, y convoca a materializar, en una reunión en Caracas, los sueños de Bolívar de unir estas tierras del sur del continente. Los profesores Máximo Román Morales Pérez, Zulma Ledesma Martínez y Fernando Echerri, también de nuestra querida Universidad Central, acaban de llegar de un viaje a Masaya en este sábado de descanso. Masaya, cargada de tradiciones y de historia, que celebra por estos días su aniversario 172 de haber sido declarada como ciudad. En otro canal televisivo, jóvenes nicas bailan al compás de un grupo de rock, y se anuncia un festival de sones y marimbas. Una semana es muy poco tiempo para tomar el pulso de un país, pero indudablemente, aquí, en esta ciudad, he conocido que los nicaragüenses son tan especiales, tan sencillos, como cualquier persona nacida en un continente donde todas y todos somos hermanos. Lo suficiente como para saber que por aquí fructifican como semillas, jóvenes como Juan, como María Auxiliadora (Chilo), dispuestos a enseñar a cualquiera que llegue acá, su tierra de contrastes y de amor.
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