El segundo 19 de Julio de la Revolución Sandinista

11 Enero 2012

Por Carlos Escorcia Polanco.

Si el primer 19 de Julio de hace 32 años, el pueblo de Nicaragua, vanguardizado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, sepultó para siempre a la tiranía somocista, este segundo 19 de Julio, marcado por el inicio de un segundo período presidencial del presidente Ortega, significa el funeral de la Oligarquía blancoide.

Durante la insurrección de 1979, el FSLN, negoció con la guardia somocista y el enviado especial de Carter, William Bowdler, una transición, en la cual Somoza renunciaría, su hijo y su hermano abandonarían el pais, la G.N. se rendiría, el congreso nombraría un presidente transicional, quien entregaría el poder al arzobispo de Managua, Monseñor Obando y este lo traspasaría al nuevo gobierno Sandinista.

Fueron Somoza y los somocistas quienes solitos se enterraron el cuchillo. Somoza renunció y huyó del pais como alma que se la lleva el diablo. El congreso somocista, bautizado por Edén Pastora como "la chanchera somocista", nombró a Francisco Urcuyo Maliaño, como nuevo presidente.

Cuando Urcuyo Maliaño se vió con la banda presidencial terciada en la pechuga, se le fueron los humos a la cabeza y en vez de entregar la banda a Monseños Obando, estando todo el pais en poder de las columnas del FSLN, comete la estupidez de pedirle a los triunfantes guerrilleros que estaban a las puertas de Managua, que se rindieran.

Cualquier semejanza con la torpeza política de la bancadita opositora que siendo minoría llegaron con el trompo enrollado a la Asamblea Nacional, exigiendo, "o todo o nada" listos hasta con mantas para dar el golpe mediático de su fantasía política, no es ninguna casualidad, es simplemente la continuación histórica de una conducta que ya probó ser suicida y condenada al fracaso.

El no cumplimiento de parte del somocismo con lo pactado entre el FSLN, la G.N. y el enviado de la Casa Blanca, fue el último error estratégico del plan de Washington de impedir una victoria Sandinista, forzar la salida de Somoza e imponer un "somocismo sin Somoza."

Somoza y su pandilla echaron a perder el plan de los yanques. Enfurecida la Casa Blanca, ordenó la expulsión de Somoza de Estados Unidos, a quien habían concedido ya asilo político, como parte del acuerdo pactado con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Aunque Somoza y el somocismo son solo recuerdos de una vieja historia, la provinciana y parroquial Oligarquía nicaragüense, como "compañera de viaje" de la tiranía somocista logró sobrevivir al naufragio de aquel 19 de Julio que enterró a la burguesía somociana.

Según el sociólogo Orlando Nuñez Soto, la Oligarquía se unió al FSLN para derrocar al somocismo y posteriormente se unió a los restos mortales del somocismo, conocidos como "la Contra" para intentar derrocar a la Revolución. Aunque los contras y la Oligarquía obtuvieron una victoria temporal que les duró 17 años, ese "remanso" antidemocrático, sirvió para que la oligarquía, autodenominada "sectores democráticos" cavara su propia tumba.

Gobernando sin guerras, sin bloqueos, sin sabotajes a la producción, sin minado a los puertos, sin voladura de puentes, sin vuelos supersónicos del avión espía SR-71 (apodado por el pueblo "el pájaro negro"), sin ataques con lanchas pirañas de la CIA, con toda la generosidad de la comunidad mundial y la banca internacional, luego que prometieron el cielo y la tierra, los autoapodados "sectores democráticos" jinetearon el macho por 17 años y fracasaron.

Todas las encuestas, incluyendo las pagadas por ellos mismos, les anunciaron claramente la debacle que se les venía encima. No creyeron ni en sus mismas encuestas. El secretario general José Miguel Inzulsa se las cantó claro:

"Ningún país quiere adoptar la defensa de la oposición nicaragüense en la OEA." Y la OEA es una organización de estados, en donde los únicos con voz y voto son los gobiernos de esos estados y nadie mas.

Sacando fuerzas de donde no hay, tragándose su propio orgullo y toda la escandalosa campaña de calumnias contra el Consejo Supremo Electoral, los autoapodados "oposición democrática" se presentaron en el hemiciclo de la Asamblea Nacional, primero a garantizarse el emplantillamiento laboral de sus cheques y listos a armar su primer escándalo.

Calcularon mal y quedaron totalmente fuera de la Junta Directiva y sus odiados "compañeros" del PLC, mas experimentados en política o sea en "el arte de lo posible" aprovecharon y resultaron electos a la junta directiva, pese a ser solo dos aves solitarias mientras que la bancadita democrática son 26.

Esta oposición no solo se encuentra atrapada por la historia, sino que contempla con horror que ha quedado reducida a su mínima expresión, camino a la irrelevancia total, exactamente como le sucedió a la guardia somocista.

Mientras esta inepta y arrogante oligarquía opositora, inicia la etapa terminal de su dolorosa agonía política, el pueblo presidente, los obreros, los empresarios, los campesinos, las mujeres, los jóvenes, vanguardizados por el FSLN, con el presidente Ortega a la cabeza, se prepara para el despegue económico, social y político de la nueva Nicaragua.

Durante su discurso inaugural con motivo de la toma de posesión, el presidente Ortega hizo alusión a que el momento del inicio de la segunda etapa de la Revolución era un segundo 19 de Julio. Muchos nicaragüenses, entonces casi adolescentes, aun recordamos aquel primer 19 de Julio, el momento mas glorioso de nuestra historia.

Hoy esos adolescentes de 1979 somos hombres maduros, que con amor, alegría y ternura, vemos, "en tiempo real" que ya están aqui "las generaciones venideras de la Nicaragua libre y luminosa", iniciando tambien su 19 de Julio, el segundo para nosotros. Ya estamos en el futuro, lo estamos construyendo a partir de esta segunda presidencia, vivámoslo en toda su intensidad.

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