La periodista que Chevron no pudo comprar

05 Febrero 2013

Por Jean Paul Borja, corresponsal en New York del diario El Ciudadano, Ecuador

Hace aproximadamente dos años la periodista estadounidense Mary Cuddehe recibió una llamada de Kroll, una firma internacional de investigación corporativa contratada por Chevron, para ofrecerle un trabajo de espionaje en Lago Agrio, donde entonces se procesaba el juicio contra la petrolera por daños ambientales y afectación en la salud de los habitantes en la zona.

Kroll trasladó a Cuddehe desde la ciudad de México, donde ella estaba realizando un trabajo periodístico, hasta Bogotá, Colombia. La empresa le pidió a la periodista que fuera a la Amazonia ecuatoriana haciéndose pasar como ella misma, como periodista, y que investigara entre los habitantes de la zona si hubo colusión entre los demandantes y los expertos que elaboraron los informes técnicos en el juicio. Tales reportes confirmaban los daños causados al ambiente y a la salud de los habitantes de la zona debido a las más de 18 mil toneladas de desechos tóxicos que Texaco (hoy Chevron) arrojó en la selva.

En principio Cuddehe pensó que pasar un mes en la selva amazónica sería emocionante, pero al darse cuenta exactamente de lo que debía hacer a cambio rechazó la propuesta. "Ellos básicamente querían que me presentara como yo misma, como periodista, que hiciera investigaciones y les informara a ellos. Me pareció deshonesto usar mi nombre, mis credenciales, decir que soy una periodista independiente haciendo un reportaje, cuando en realidad trabajo para ellos". 

Poco después Cuddehe escribió un artículo sobre esta experiencia, el mismo que fue distribuido ampliamente y alcanzó notoriedad en el mundo de las empresas de investigación corporativa. Tanto Kroll como Chevron mantuvieron silencio al respecto.

Según Cuddehe, esta experiencia le permitió ver que es muy común que periodistas sean reclutados por organizaciones multinacionales para realizar este tipo de trabajos de espionaje, y a pesar de no oponerse a este tipo de investigación, opina que la ética periodística queda comprometida.

Desde entonces Cuddehe ocasionalmente es inquirida al respecto por medios de prensa que informan sobre el caso Chevron en Ecuador. Actualmente el caso ha tomado varios giros, entre ellos las acciones que siguen los demandantes en otros países para ejecutar el pago de la indemnización de 19 mil millones de dólares a través de las propiedades de la empresa, y el cambio de bandos de uno de los peritos técnicos que varios años después ha declarado bajo juramento que los informes técnicos fueron fraudulentos.

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