El adiós sincero del Papa

14 Febrero 2013

Por Edwin Sánchez

Ciertamente, no se está del todo imitando a Cristo donde se supone que debería provenir el modelo de una dedicación franciscana. Es lo que nos deja el adiós en vivo más transmitido del siglo: un Papa atormentado no tanto por los ramalazos del calendario, sino por "haber descubierto una cara de la Curia vaticana que jamás había imaginado".

Si el propio Papa renunciante, Benedicto XVI, habló en su última misa en la Basílica de San Pedro, de una Iglesia Católica "en ocasiones desfigurada", "por las divisiones del cuerpo eclesiástico", es válido en vez del retroceso de sus fieles, el empuje que desde su praxis, ya muchos realizan. Casi a la misma hora de estas revelaciones durante el Miércoles de Ceniza, la escritora Rosario Murillo también proclamó: "¡Imitar a Cristo, cada día de nuestras Vidas!".

Prematuramente, un sector de la derecha local dio un repentino giro de piedad católica para usar públicamente, en beneficio de su politiquería mundana, el acto de Benedicto XVI. Pero veamos si así con esa ligereza de sacar provecho de la decisión del Papa que solo quiere volver a ponerse su viejo nombre de Joseph Ratzinger, también pueden aceptar la parte filosófica del combo pontificio: en la Iglesia se actúa con "hipocresía religiosa", y donde "hoy en día, hay muchos dispuestos a rasgarse las vestiduras frente a escándalos e injusticias, pero de los demás, no propias".

Si el propio líder de la Iglesia Católica Romana con todo lo conservador que es, además de ex Prefecto del Santo Oficio (Inquisición) y protector del Opus Dei, no se escapó de los que ahí adentro lo cocinaban a fuego lento sobre las brasas de sus intrigas, y de la sorda lucha de color púrpura por sucederle, ¿qué no harán contra aquellos gobernantes progresistas como el Presidente Daniel Ortega, tachados de herejes por exorcizar los demonios del capitalismo salvaje y tomarse en serio el milagro de los peces y los panes para la multitud?

Hasta Boletín Médico

Ubicándonos en Nicaragua, podríamos extraer algunas conclusiones: no es posible que con la ejecución de diversos programas sociales de profundo contenido cristiano, hayan guías ciegos que no ven nada bueno del gobierno.

Jesús se conmovía con los niños y ordenó protegerlos. Pero he aquí, una parte de la jerarquía utiliza las parroquias para arreciar la lucha contra una Administración que ha puesto en primer lugar a las criaturas, aun antes de nacer, algo inédito en la historia de la República. Aquí se entrelazan el Plan Techo o Calles del Pueblo, por ejemplo, al control prenatal de la madre; el cuido del lactante; que la niñez asista a clases con una condición: llevar las mejores calificaciones de su Boletín Médico, reciente propuesta del Ministerio de Educación en coordinación con Salud. ¡Estrategia de responsabilidad compartida, pues!

¿Dónde está el pecado de una Política de Estado que nutra de conocimientos y alimentos al alumnado? El mismo Fernando Soto, director de la FAO-Nicaragua, sin necesidad de ocupar un báculo para apartar la verdad, comprobó: un millón 50 mil niño/as, la totalidad hasta el Noveno Grado, reciben "al menos una comida al día".

La Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo informó que se distribuirán a la niñez, 170 mil quintales de alimentos, entre frijoles, maíz, arroz, cereal fortificado, aceite vegetal, soya texturizada, harina de trigo para la Costa Caribe, y leche en polvo. Más el aseguramiento de los huertos escolares.

El que tenga ojos para ver, que vea. No reconocer siquiera este programa mimado del gobierno sandinista, nos lleva a pensar en las palabras del Papa en su retirada, al cuestionar la actitud de aquellos beatos de portada: "el comportamiento de los que aparentan" y las actitudes que buscan ante todo "los aplausos y la aprobación". Sabemos cómo los mensajes políticos de un sector del obispado reciben los aplausos del latifundio mediático y su derecha macartista.

Sin embargo, aquellos sacerdotes conscientes de esta nueva realidad, solo por advertir la sombra del Buen Samaritano en los programas esenciales protagonizados por los excluidos de toda la vida, son atacados sin misericordia por sus propios hermanos de confesión.

¿A qué se refiere Benedicto XVI cuando en la despedida más sincera en esta hora sobre la faz de la Tierra, revela una fotografía de álbum prohibido que antes nadie podía hojear? En la Iglesia «se muerde y se devora», confesó.

El propio L’Osservatore Romano describió al Obispo de Roma como "un pastor rodeado por lobos", entonces, ¿qué podrían esperar los partidos y gobiernos progresistas de algunos de sus jerarcas locales?

Si hoy, quien fuera creado Cardenal por Pablo VI en 1978, retrata así la Iglesia, los Báez y Cia. deberían comenzar por ordenar la casa. Y después, arreglar el resto del mundo.

En este largo adiós, Benedicto XVI ha dejado bien claro lo que muchos sabemos extramuros: "La Iglesia no es una estructura. Son todos los cristianos, no un grupo que se declara Iglesia".

Menos mal que el Papa no vendrá a Nicaragua a ver cómo algunos de sus muchachos le han dejado la Conferencia Episcopal. Creo que no podría tomarse con tranquilidad su infusión de menta perfumada de las cuatro de la tarde...

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