Cristiana Chamorro y la historia contada desde su álbum familiar

25 Febrero 2013

Por Edwin Sánchez

Cristiana Chamorro olvida sus títulos de historiadora y se sumerge en las nostalgias de su cargo de asesora de mamá: "Lo que sucede del noventa en adelante, es la puesta en práctica de los ideales de mi padre a través de mi madre. Y ahí tenemos los ideales de lo que debe ser una república, separación de poderes…", dice. Y después, "libertad al derecho de elegir a nuestros gobernantes".

Y de qué forma hubo "separación de poderes". El Frente Sandinista respetó los resultados electorales, pero la familia no. Ahí está el doctor Virgilio Godoy para que lo cuente. La familia que predica la democracia, financia foros de pluralismo y partidos, y quiere que todo el mundo obedezca su visión del mundo, todavía no explica por qué a don Virgilio de UNO lo pasaron a Vice-Ninguno.

Lo ningunearon y nunca más volvió a aparecer sobre la faz del Estado. La última vez que estuvo junto a doña Violeta –en el Violeta-Móvil, no cabía más que ella–, fue en la boleta electoral.

Esto de "libertad al derecho de elegir a nuestros gobernantes" se refiere a la libertad familiar de elegir a sus presidenciables de portada. Incluso, eligen hasta la oposición. En las elecciones de hace 23 años, el pueblo dio el mandato a doña Violeta y don Virgilio, pero ni gobernó la señora, mucho menos el doctor Godoy: todo un hombre hecho a la medida de sus editoriales.

Sin ninguna consulta al pueblo, como se estila en las verdaderas repúblicas, llegó el que nunca obtuvo un solo voto ni apareció siquiera en las listas de diputados ni concejales. Bastaba aparecer en el álbum de la familia.

El voto del soberano fue irrespetado. La democracia que se anunció y vendió a los nicaragüenses solo fue una farsa con tapa dura, pero sería bueno recordar que el 25 de febrero también fue el día de Virgilio Godoy: expulsado de la fecha, del poder y de la historia oficial del conservatismo al que se suscribe la autora.

"Libertad irrestricta de expresión, hoy hay que volver a reclamar ese derecho del ciudadano a estar informado…, tener pluralismo en los medios de comunicación…".

Doña Cristiana calla que ahogaron económicamente a los medios impresos, televisados y radiales que no se dejaron poner el fierro de la familia en el poder. La primera víctima fue el diario Barricada, la situación económica terrible que pasaron las radios Sandino y Ya, y únicamente se mantuvo, aunque asechado, El Nuevo Diario. El castigo publicitario fue salvaje, a pesar de la amplia circulación del rotativo. No se sabe cómo es que la autora de este libro ahistórico, habla de irrestricta libertad de expresión. Muchas cabezas de familia como los del Canal 6 fueron lanzadas a gozar de la "libertad irrestricta de la calle".

Otro de los puntos como "legados", dice ella, es la "libertad de vender nuestras cosas, comprar, de hacer comercio".

Eso sí, para qué. Ahí ni quién les meta la mano: vendieron sin consultar al pueblo a como mandata la Constitución, desde la naviera y línea aérea, hasta el Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua. Los agarraron como calaches viejos en la Venta de Garaje de la familia. Ni se supo qué pasó con esa "libertad de vender nuestras cosas", ni adónde fueron a parar los durmientes, rieles, maquinarias y demás bienes del Estado.

"Libertad económica en todo sentido. Y eso es lo que Violeta Chamorro trató de establecer en Nicaragua, inspirada por los ideales de Pedro Joaquín Chamorro".

Desde la distancia pensaríamos que eso tampoco quería PJCh: desmantelar el Estado para beneficio de los depredadores del neoliberalismo. El famoso "Estado facilitador" llevó a demoler la Constitución del país y conculcarle al pueblo sus derechos garantizados en la Carta Magna en favor del dios mercado. Los constitucionalistas que hoy abundan, entonces ni la vieron pasar.

Del Ejército

Doña Cristiana llegó a este reduccionismo que no se le puede perdonar ni a un estudiante de primer año de secundaria: la única diferencia entre la Guardia Nacional, un engendro de la Constabularia, y el Ejército de los años 80, "era que uno tenía una visión de derecha y el otro una visión de izquierda". Nunca entendió lo que es un ejército de ocupación.

La Guardia Nacional, director y Estado Mayor, tramaron el asesinato del General Augusto César Sandino. Fueron responsables de la masacre del 4 de abril del 54; asesinos de los estudiantes que marcharon en las calles de León en 1959. Los mismos que acribillaron al pueblo el 22 de enero de 1967. Es la G.N. que al mando del sargento Soto violó a Amada Pineda de Aráuz, en El Carrizal, publicado por Pedro Joaquín Chamorro en agosto de 1974. La G.N. que subía en helicópteros a campesinos del norte para dejarlos caer al vacío, entre 1975-1977, denunciado por sacerdotes capuchinos ante el Congreso de los Estados Unidos.

"Me lo dijo una vez un empresario y me encantó su término, y dijo: tu madre nos devolvió un país".

Doña Cristiana piensa que todo gira alrededor del Jet Set de la Derecha Conservadora. Creen que si Dios se acuerda de Nicaragua es por ellos. Si la opinión empresarial de un amigo les "encanta", debe leerse como Preámbulo de la Constitución. Si editan un diario, piensan que es la Biblia. Si celebran el cumpleaños del nieto, el país está de fiesta. Si entre la familia hay alguna discrepancia, la nación está dividida. Si tienen una ocurrencia, es el Pensamiento Nacional.

En una confesión que el periodista Stalin Vladimir le arrancó al funcionario de La Prensa, Eduardo Enríquez, sobre el editorial, éste admitió que era la "voz del propietario" y "aquí todo mundo sabe que es la familia Chamorro". ¿De dónde, pues, el interés de presentarlo como la tercera estrofa que le faltó escribir a Salomón Ibarra?

La Historia de Nicaragua es algo más que el Álbum Familiar de doña Cristiana.

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