A 20 años de la muerte del cooperante suizo Maurice Demierre

None | 12 de Febrero de 2006 a las 00:00

Por Sergio Ferrari, Swissinfo

Maurice Demierre, de nacionalidad suiza trabajaba como técnico agrícola en Nicaragua y murió en un atentado perpetrado por los grupos antisandinistas. Este hecho ocurrió el anochecer del 16 de febrero de 1986 cuando una mina tipo Claymore, de fabricación estadounidense, explotó al paso de la camioneta que conducía Maurice Demierre. El vehículo recibió ráfagas de metralleta disparadas por un grupo armado. El cooperante suizo murió en el acto, junto con las cinco campesinas que viajan con él hacia sus comunidades en Somotillo. En ocasión a un aniversario más de su fallecimiento, cerca de 40 personas, entre amigos, familiares de Maurice, campesinos, y representantes de ONG que integran la delegación suiza vienen al país para rendirle homenaje a Maurice Demierre en Sotomillo en el vigésimo aniversario de su muerte. La delegación suiza, estará durante su estadía 10 días en Nicaragua para visitar varios proyectos y voluntariados y recorrer diversas regiones del país.

Ocurrió en los alrededores de Somotillo –a 200 kilómetros al norte de Managua -, muy cerca de la frontera nicaragüense con Honduras, donde la Contra antisandinista había instalado sus principales bases operativas.

A Maurice le faltaban nueve días para cumplir los 29 años y pocos meses para volver a Suiza, luego de trabajar en Nicaragua durante 4 años como técnico agrícola en apoyo de diversas comunidades campesinas.

Había llegado en 1982 como cooperante voluntario de 'Frères Sans Frontières' (Hermanos sin Fronteras, hoy E-CHANGER), una de las múltiples ONG del mundo activas en ese país centroamericano.

Veinte años después, una delegación suiza viajará a Somotillo "para reactivar la memoria colectiva" no sólo de Maurice, sino de todos los cooperantes caídos de este país centroamericano y de las casi 50.000 víctimas de una de las guerras más crueles en la reciente historia de América Latina.

Otra secuela del conflicto fueron 17 mil millones de dólares en pérdidas, que en aquel entonces representaban casi 40 años del valor de las exportaciones nicaragüenses.

Demierre, pacifista y campesino

"Maurice fue una persona fraterna, muy íntegra en sus convicciones como cristiano, como objetor de conciencia – lo que lo llevó a la cárcel en Suiza - y como campesino. Y si bien no buscó el martirio, su muerte constituyó un hecho político muy fuerte, tanto en Suiza como en Nicaragua".

"Para mí, su muerte, constituye uno de los momentos más conmovedores de mi vida", señala a swissinfo Bernard Bavaud, en aquel entonces secretario general de Frères Sans Frontières y hoy diputado socialista en el cantón de Friburgo.

Fue Bavaud quien recibió la llamada telefónica de Nicaragua anunciando el asesinato del cooperante suizo y comunicó la triste noticia a los padres de Maurice en Bulle, la madrugada del 17 de febrero de 1986.

"Recuerdo como hoy esa llamada, nuestro encuentro con Jacqueline y Emile, la profunda tristeza y la no menos profunda e impresionante integridad de ambos".

Bavaud siente "emoción de participar, 20 años después, en la delegación que viaja a Nicaragua, no sólo para conmemorar a Maurice, sino también a todos los otros amigos-hermanos internacionalistas allí caídos, entre los cuales Joel Fieux, de Francia, Berndt Koberstein, de Alemania y el otro suizo, Yvan Layvraz, asesinados en julio del mismo año en la Zompopera, al norte de Matagalpa... Y para rendir homenaje a tantas miles de víctimas nicaragüenses".

Los recuerdos de Maurice son muchos y muy variados: "Me viene a la mente que era un joven coherente con sus calidades y debilidades. Un voluntario que se insertó en la realidad cotidiana de Nicaragua y la sintió como suya (..) y, sobre todo, una historia de amor hacia un pueblo con el cual se enraizó profundamente", subraya Bavaud.

Era una época donde se perfilaba, a partir de Nicaragua, un "nuevo tipo de cooperación al desarrollo, al servicio del pueblo y no de simple transferencia técnica o tecnológica", insiste el diputado socialista. Para él "esa historia de hace 20 años continúa hoy con tantas muestras y semillas de liberación que brotan en América Latina: en Bolivia, Venezuela, Brasil etc. Son verdaderas flores de esperanza donde se insertan Maurice y nuestros amigos internacionalistas".

A la conmemoración popular que se celebrará en Somotillo, el próximo 16 de febrero, asistirá Jacqueline Demierre, la madre de Maurice, quien vive este retorno al país centroamericano con "gran alegría y excitación", especialmente por volver a ver a gente amiga y lugares significativos.

"Había visitado Nicaragua una sola vez seis meses después de su muerte –justo cuando mataron a Yvan, Joel y Berndt- y no regresé nunca más... A pesar de que para mí y mi marido, para nuestra familia, a partir de la propia vivencia de Maurice, Nicaragua fue siempre un poco como nuestra segunda patria".

"No sé si hubiera soportado volver a Suiza"

Del presente al pasado no hay más que un pequeño ejercicio de emotiva memoria: "Cuando Maurice y su compañera Chantal vivían en Nicaragua tuve siempre mucho miedo. Teníamos en casa un gran mapa del país... Y tan pronto recibíamos información por la prensa de ataques o atentados, tratábamos de ubicar el lugar en nuestro mapa y de verificar si estaba o no cerca de donde ellos vivían", señala Jacqueline Demierre.

Miedo, que, sin embargo, no implicaba reproche alguno: "Éramos conscientes de los peligros, pero a pesar de todo, estaba muy orgullosa de él, de su trabajo con los campesinos, de su entrega, de su generosidad".

"Si bien nosotros sufrimos mucho, el principal sufrimiento en toda esa época lo vivió el pueblo nicaragüense. Cuando estuve allí, recuerdo que hubo una masacre terrible en una zona campesina. Nosotros fuimos a visitar a los familiares de las víctimas para solidarizarnos con ellos. Y fueron ellos, que acababan de sufrir algo tan terrible, los que nos dieron coraje a nosotras".

La pausa, el silencio necesario y una reflexión final que brota con la espontaneidad de lo que hubiera sido y no fue. "Lo mataron pocos meses antes de volver a Suiza. La decisión de retornar ya estaba tomada. Pero muchas veces pienso que Maurice no hubiera podido soportar vivir aquí sabiendo lo que pasaba allá...".

"Y aunque estoy segura de que hubiera seguido luchando en Suiza, no creo que le hubiera sido fácil de alejarse de Nicaragua, experiencia que tanto lo conmovió y lo reforzó en sus ideales".

20 años después, los suizos que integran la delegación, muchos amigos y campesinos "nicas" volverán a recorrer juntos en el kilómetro y medio que separa el lugar del atentado del cementerio de Somotillo, donde reposa Maurice. Su tumba está allá. "Era su deseo. Un día nos había dicho: "Si me matan, déjenme en Nicaragua, pero que no me entierren muy profundo. Quiero ser el humus que fertilice la tierra", recuerdan sus familiares.