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BM-FMI: Las cuentas claras

Por Ernesto Montero Acuña, Agencia Prensa Latina. Desde La Habana, Cuba. | 26 noviembre de 2007

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Los más recientes acontecimientos auguran que el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluirán un año en crisis, sin que se avizoren cambios positivos en sus prácticas y en políticas que favorezcan las necesidades de los países subdesarrollados. La asamblea anual de ambas instituciones financieras, celebrada entre el 20 y el 22 de octubre en Washington, no arrojó modificaciones sustanciales –no las más deseadas--, si bien dos nuevas figuras, un europeo y un norteamericano, asumieron las presidencias respectivas. El BM comienza a ser dirigido por Robert Zoelick, ex negociador comercial de Estados Unidos, y ex ejecutivo de Goldman Sachs; mientras que al frente del FMI se inicia el ex ministro francés de finanzas Dominique Strauss-Kahn, lo que responde a la tradicional repartición de poderes en los dos entes financieros. A pesar de inconformidades, el presidente George W. Bush designó a Zoelick para sustituir al neoconservador Paul Wolfowitz, quien debió renunciar acusado de nepotismo; y los europeos optaron por Strauss-Kahn para reemplazar al español Rodrigo de Rato, quien, según el periódico británico The Guardian, "abandonó un barco que se hunde". Dos cuestiones han venido aflorando con más fuerza este año en ambas organizaciones financieras: el inequitativo sistema de votación para la toma de decisiones; y, como consecuencia, la no aplicación de medidas de ajuste y políticas económicas a los países desarrollados como a los del Tercer Mundo. Algunos sugieren, incluso, que ello se practique ahora con la economía estadounidense, la que este año ha visto agudizarse su crisis inmobiliaria, transformada en financiera y en vías de expansión global. Pero ello no podrá lograrse debido a la correlación interna y a la forma en que están institucionalizadas las decisiones. Debido a lo anterior, Strauss-Kahn promovió su candidatura con la promesa hecha a las naciones de ingresos bajos y medios acerca de una reforma significativa en el sistema de votación en el FMI, denominado de "doble mayoría", aunque a la postre parece que continuaría siendo de una sola. Su iniciativa consistía, según se interpretó, en que las propuestas serían aprobadas por el sistema actual de "votos ponderados", de acuerdo con el aporte financiero de cada país al Fondo, y también por la mayoría de los 185 miembros, lo que, si pudiera ocurrir, introduciría una nueva correlación más favorable a los países pobres. A partir de la primera de estas fórmulas, Estados Unidos posee por sí solo el 17,06 por ciento de los votos, mientras que Brasil –décima economía mundial– cuenta únicamente con el 1,41 por ciento. Además, a la hora de decidir, las otras naciones industrializadas figuran como aliadas de la Unión Americana. Pero el nuevo sistema, que se suponía introdujera una situación favorable, no sería como se pensaba, pues la "segunda mayoría" se referiría a los 24 miembros de la junta de directores ejecutivos. Esto consagraría, de acuerdo con los más avezados analistas, una nueva correlación desigual y discriminatoria. No obstante, este año avanzaron cambios en el papel y en el peso económico internacional en naciones tercermundistas que sí demuestran modificaciones en la situación económica, financiera y en la política global. Publicaciones internacionales consideran que antes los países ricos les decían a los pobres en el FMI que ordenaran sus finanzas, no gastaran más de lo que podían o que equilibraran sus cuentas. Pero ahora se consolida el Grupo de los 24, que puede aplicar una creciente capacidad negociadora frente al G-7. Brasil, India, Sudáfrica y otras naciones en desarrollo reclaman que el Fondo actúe para poner en orden las finanzas de Estados Unidos, donde los mercados financieros se mantienen turbulentos, debido a su situación originada en el sector inmobiliario, la cual ahora se extiende a Europa y de allí al resto del mundo. La visión anterior de que las locomotoras integradas por Estados Unidos, Alemania, Japón arrastrarían, según sus resultados, el tren del crecimiento económico, se ha venido adecuando más a la realidad este año, cuando los mayores PIB se sitúan en países de Asia o América Latina, ante los niveles en reducción del Norte Los informes del BM y el FMI identifican ahora como locomotoras a China e India. Lo que arroja la percepción de que si la economía de EEUU y Europa se estanca, ello no impedirá que las naciones pobres mantengan mercados y buenos precios para sus productos en las "potencias emergentes de Asia". Esto se utiliza frecuentemente para reclamar a estas naciones compromisos desfavorables para ellas. Pero lo cierto es que, en la medida que sus iniciativas tercermundistas son más sólidas, realizan mayores contribuciones al avance en una nueva correlación global hacia la multipolaridad y la mayor equidad social. Al calor de la asamblea anual en Washington, el Fondo también manejó, según la prensa, "para tratar de tranquilizar a los países emergentes", que aumentará sus cuotas en torno al 10 por ciento y, consiguientemente, los votos que corresponden a cada miembro. Pero el ministro de Economía brasileño, Guido Mantega, dijo que es una oferta insuficiente. Parece que ello corresponde más bien a los intereses del Fondo que a la conveniencia de las naciones hoy en desventaja. No obstante, el Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI augura que para su reunión de septiembre de 2008 se habrían sentado las bases en esa nueva asignación de cuotas, la que a su vez determinaría variaciones en el poder de voto de los miembros. En una reciente reunión en Ciudad del Cabo, CAN naci, los ministros de Economía y presidentes de Bancos Centrales de las llamadas "20 economías líderes y emergentes del mundo" alertaron sobre los riesgos cada vez mayores debidos a la desaceleración del crecimiento económico y el aumento la inflación en el mundo. También, Strauss-Kahn reconoció allí que "los tiempos han cambiado", pues "algunos países emergentes tienen mucha mayor influencia de la que tuvieron", por lo que infiere que "el Fondo necesita ser reformado". Consideró asimismo que el peso de cada nación está relacionado con su cuota, una contribución determinada por el tamaño de la economía, las reservas monetarias, la apertura al comercio y los flujos de capitales. Pero en Sudáfrica no se pudo acordar qué países, en sentido inverso, renunciarían a cuotas y votos, ni si los más pobres podrían asumir la fórmula. Las cuentas no quedarán claras este año, por lo que en el 2008 estos organismos persistirán en equilibrar su estado financiero. Pero se advierte que la crisis sistémica no puede ser reversible sin aceptar una nueva correlación global, algo impensable en la estructura actual del Fondo y del Banco. (**) El autor es especialista de Prensa Latina en temas globales y de integración latinoamericana.


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