A 39 años de la gesta de Julio Buitrago contra la guardia

Managua. EPP. | 15 de Julio de 2008 a las 00:00
Hace 39 años la Guardia Somocista conoció del valor y la entrega de la que están hechos los sandinistas, cuando un solo hombre fue capaz de resistir durante varias horas una de las más brutales y sanguinarias agresiones contra los miembros del Frente Sandinista que luchaban por un cambio de sistema. Era el 15 de Julio de 1969 cuando la Guardia Nacional rodeó una vivienda ubicada en las inmediaciones de la Delicias del Volga y bloqueó las calles circundantes para obligar a los guerrilleros a rendirse. Sin embargo no sabía que luchaban contra Julio Buitrago, miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista y Jefe de la Resistencia Urbana. “Se manifestó la coherencia de Julio Buitrago como militante del Frente Sandinista y responsable de la Resistencia Urbana, ahí quedó claro que la consigna Patria Libre o Morir fue una consigna a cumplirse y no a declararse”, rememora la comandante Doris Tiberino, al detallar algunos eventos que ocurrieron horas antes de los hechos donde la Guardia Nacional asesinó a Julio Buitrago. 39 años después, Tijerino sostiene que la guardia somocista nunca se imaginó cómo los militantes del Frente Sandinista iban a responder, en vista de los más de 300 esbirros que mandó Somoza. “Comprobaron que los militantes del Frente no se iban a rendir y que iban a responder en la medida que fuésemos atacados, aunque obviamente no teníamos la misma capacidad de fuego que llevó la guardia, ellos no llegaron a investigar, llegaron a atacar, pero se encontraron con la resistencia de Julio”, señala Tijerino. Señaló que a partir de ese acto de resistencia, el desarrollo de la actividad política militar del FSLN tuvo otro nivel de importancia de parte de la sociedad nicaragüense y de la misma Guardia Nacional que comprobaron que no iba a ser fácil vencer al movimiento revolucionario. “Julio tenía una trayectoria como estudiante dentro del Ramírez Goyena y dentro de la UCA (Universidad Centroamericana) de un hombre de mucho empeño y liderazgo, y la acción que tomó tuvo mucho eco en la juventud de ese entonces, porque fue un emblema para la población en general”, dijo Tijerino. Los sucesos Agregó que horas antes de la agresión criminal contra la casa de seguridad del FSLN les indicaron que algo iba a pasar, pero que Buitrago siempre fue la voz de serenidad y valentía para otros compañeros que opinaban por abandonar la vivienda. Doris recordó que el día anterior, Julio llegó preocupado porque Edgard “La Gata” Murguía, otro héroe caído en la misma lucha años después, le dijo que había sido seguido por agentes de la Oficina de Seguridad el día anterior y había controlado los movimiento de una persona que llegaba a la casa. Cuando ocurrió el ataque, estaban en la casa de Las Delicias del Volga, Gloria Campos y su hija Martha, producto de su unión con Enrique Lorente; Mirna Mendoza, Julio Buitrago y Doris. “Cuando llegó la guardia un compañero se había retirado y estábamos en la planta baja, cuando de repente sentimos un culatazo fuerte, lo que apenas le dio tiempo a Julio de subir a la planta alta, desde donde hizo la defensa de la casa”, señala Tijerino. Agregó que tras el derribo de la puerta, Doris corrió hacia el patio para llevarle su hija a Gloria, y decirle que tratara de escapar, pero fue imposible porque la guardia logró capturarla. “La casa la alquilaba el FSLN y la fachada la cubría Gloria Campos, quien era legal, pero Julio y yo éramos clandestinos”, agrega Doris. Confirmó que además de los 300 hombres que rodearon la vivienda, Somoza hizo uso de una avioneta que utilizó centenares de balas para rafaguearla y obligar a Buitrago a rendirse, lo que no lograron. “La avioneta estuvo disparando hacia la vivienda la manejaba un piloto de apellido Rivas, lo que conocí porque cuando estaba montada en la patrulla somocista escuche una conversación por radio”, dice Doris. La identidad del piloto la conoció cuando la tenían capturada en una patrulla, donde escuchó una comunicación por radio entre la guardia y el piloto. “La verdad es que la guardia entró a una casa vecina y eso lo hicieron porque Gloria Campos trató de salir por detrás, y ellos tenían a información que en esa casa había más gente y presumían la presencia de Carlos Fonseca”, dijo Doris. El panadero En su relato Doris dijo que la guardia nacional y el mismo Somoza veían a Carlos Fonseca Amador como un ser de otro planeta, pues aseguraban que tenía el poder de aparecer y desaparecer, incluso de transformarse. Reseñó que en su afán de buscar a Carlos Fonseca, la guardia sacó a un muchacho panadero que vivía en una casa vecina y lo asesinaron afuera, después un guardia ordenó a Doris que dijera que era hermano de ella. Mientras esto pasaba, Julio resistía los embates de las balas, tanques, ametralladoras y aviones. Sin embargo pese a semejante y gloriosa acción de resistencia, el padre de la Resistencia Urbana cayó abatido por el fuego de la guardia somocista que “pensó que ese día estaba combatiendo con un comando guerrillero, cuando la verdad fue un solo hombre que logró mostrar tanto valor y heroísmo porque quería que los nicaragüenses vivieran una democracia como la que logró construir el Frente Sandinista”, concluyó Doris.