Critican intenciones de presidente Arias al llamar a Constituyente

San José. PL. | 28 de Agosto de 2009 a las 00:00
La insistencia del presidente costarricense, Oscar Arias, de convocar a Asamblea Nacional Constituyente recibe este viernes la crítica de la prensa local que cuestiona intereses y consecuencias de los cambios propuestos por el mandatario. Con el editorial "Matar un ratón a cañonazos", el diario La Nación señala la desmesura de intentar la realización de una Constituyente para resolver por esa vía un exceso de controles administrativos que impiden al gobierno de turno materializar sus programas, según justifica Arias. Si el asunto fuera solventar problemas creados por leyes, usar para ello un proceso que revise las bases constitucionales del país es "como matar un ratón a cañonazos y el daño colateral puede ser parecido", indica el rotativo. De acuerdo con el periódico, el objetivo que Arias piensa asignarle a la probable Asamblea Constituyente es "muy discutible", porque "suena a la creación de una especie de presidencia imperial", pues el gobernante está solicitando más prerrogativas para el Ejecutivo. Abundan los ejemplos sobre los defectos de origen en los proyectos estatales; sin embargo, el Poder Ejecutivo está ausente de la lista de instituciones acusadas por el presidente de entrabar la buena gestión gubernamental, advierte la publicación. Arias, recuerda el análisis, se refirió sólo a los defectos de la Contraloría, la Procuraduría, la Defensoría de los Habitantes, la Sala Constitucional y la Asamblea Legislativa como entidades sospechosas de excederse en sus funciones y carecer de autocontrol. Sin en esas instituciones o en presencia de una versión disminuida, la labor del Ejecutivo sería menos compleja, pero también "más propensa al abuso", sopesa el editorial. Los ajustes que harían falta para buscar eficacia en la gestión gubernamental podrían ser competencia de reformas legales sin necesidad de Constituyente, evalúa el diario. Según La Nación preocupa "el limitadísimo alcance de la propuesta presidencial y su obsesiva insistencia en el tema de los mecanismos de control". El mandatario, resume el análisis, no propone una Constituyente para revisar los fundamentos del Estado, crear un régimen parlamentario o remozar la estructura económica y productiva; lo cual sería discutible, pero daría sentido a esa iniciativa.