Pepe Lobo llama a la reconciliación nacional e internacional

Tegucigalpa. Acan-efe. | 27 de Enero de 2010 a las 00:00
El empresario hondureño Porfirio Lobo asumió este miércoles la Presidencia de Honduras con llamadas a la reconciliación nacional e internacional para superar la crisis en que se encuentra sumido el país desde el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, ante una exigua representación exterior. Con la presencia de apenas dos presidentes de la región en su acto de investidura: el panameño Ricardo Martinelli, y el dominicano Leonel Fernández, Lobo optó por abordar en su discurso la crisis como un asunto prácticamente superado y agradeció a la comunidad internacional sus gestiones para recuperar la normalidad en el país. "Acabamos de salir de la peor crisis política de nuestra historia democrática, pero (...) hemos logrado evitar todos los grandes peligros que afrontaba nuestra nación", dijo Lobo en una ceremonia que duró alrededor de seis horas y en la que el taiwanés Ma Ying-jeou completó la nómina de presidentes. "Estamos listos y dispuestos a enfrentar el futuro unidos", subrayó Lobo, de 62 años y ganador de las elecciones del 29 de noviembre, rechazadas por la mayor parte de la comunidad internacional por entender que se desarrollaron en un marco de ruptura constitucional tras el derrocamiento de Zelaya. Ante apenas una veintena de delegaciones extranjeras y miembros del cuerpo diplomático acreditado en Honduras, Lobo aseguró que desea "una necesaria e indispensable reconciliación con la comunidad internacional". Su primer acto como presidente fue sancionar el decreto aprobado en la noche de ayer, martes, por el Congreso Nacional para otorgar una amnistía política a los involucrados en la crisis causada por el golpe de Estado contra Zelaya de junio pasado. Lobo interrumpió su discurso para pedir al presidente del Congreso, Juan Orlando Hernández, que le llevara el decreto y firmó el documento manifestando que la amnistía para los delitos políticos responde al "principio de la reconciliación" y es "el perdón del Estado para perdonarnos todos". Entre abucheos, agradeció al presidente de Costa Rica, Oscar Arias, "por haberse interesado desde el principio en una solución justa y pacífica" para la crisis, y al jefe de Estado dominicano, Leonel Fernández, por la firma del acuerdo que facilitará la salida del país de Zelaya, que se encuentra en la Embajada de Brasil. "Estoy seguro de que muy pronto se permitirá nuestra pronta incorporación" a la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo, tras agradecer -en medio de una sonora pitada- la ayuda de ese organismo, del que Honduras fue suspendido tras el golpe de Estado. Reafirmó su compromiso con el Acuerdo de Tegucigalpa-San José, firmado entre los representantes del presidente depuesto y el ex gobernante de facto, Roberto Micheletti, y anunció que se instalará una Comisión de la Verdad porque "es justo" que todos sepan lo ocurrido antes, durante y después del derrocamiento de Zelaya. "La familia hondureña empieza a reconciliarse, hoy el país marcha por la ruta del entendimiento en busca de la unidad nacional, hemos superado los desacuerdos, dejamos el pasado atrás y sólo vemos hacia adelante, hacia un horizonte brillante y prometedor", dijo, mientras en otro sector de Tegucigalpa miles de personas se movilizaban para apoyar la salida del país del presidente derrocado. Lobo recordó que recibe el país en la situación económica "más difícil" de su historia, con "una inmensa, casi inmanejable, deuda externa (unos 3.500 millones de dólares) y una deuda interna desbocada", y con el lastre de haber dejado de recibir más de 2.000 millones de dólares de los organismos financieros desde junio. Lobo, afirmó que su Gobierno se fundamentará en la "economía social de mercado" y que buscará atraer la inversión extranjera con "reglas claras" e incentivos. "Debemos atraer la inversión extranjera, serán bienvenidos todos; aquí encontrarán leyes justas y reglas claras, enmarcadas bajo el principio de la responsabilidad social empresarial", dijo Lobo en su discurso tras prestar juramento como nuevo gobernante. Lobo invitó a los inversores a conocer "las grandes facilidades e incentivos" que ofrecerá con la Ley de Protección y Promoción a la Inversión Extranjera, que "pronto" presentará ante el Congreso. "Recibimos el país en la más difícil situación económica de su historia", subrayó, al señalar la "inmensa, casi inmanejable, deuda externa", de unos 3.500 millones de dólares, y la "deuda interna desbocada", al tiempo que mencionó que Honduras dejó de recibir más de 2.000 millones de dólares de fondos internacionales por la crisis. "No se puede avanzar hacia el futuro sin curar primero las heridas del pasado. Tampoco se puede pedir a un pueblo que se juegue la vida por la democracia si tiene hambre", afirmó. "Nuestro fundamento es la economía social de mercado en lo económico y la democracia en lo político. La libertad, la verdad, la justicia y la caridad son nuestros valores fundamentales", subrayó. Añadió que los hondureños están "abiertos al turismo" y se refirió a las posibilidades que ofrecen las playas y el patrimonio histórico en este sector. Lobo señaló que "la calidad de vida del hondureño tiene que mejorar", y aseguró que su Gobierno buscará mejorar la salud y la educación, así como combatir la corrupción. "En 1982 el 20 por ciento más pobre tenía el 3 por ciento del ingreso y el 20 por ciento más rico casi el 60 por ciento; 28 años después estamos mucho peor", sentenció. "Combatiré la corrupción en todos los niveles, desde el puesto más sencillo hasta el más alto funcionario", afirmó. "La mejor forma de combatir la corrupción -agregó- es terminando con la impunidad". "Los corruptos deben ir a dar a la cárcel y punto. Vamos a luchar contra la corrupción en el Gobierno y en el sector privado. Los tiempos de la impunidad y la indiferencia deben quedar atrás", aseveró Lobo. Al término del discurso, Lobo pasó revista a las tropas de las Fuerzas Armadas y subió a un jeep acompañado por el ministro de defensa de Micheletti y viceministro de Zelaya, Adolfo Sevilla, y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, sobreseído el martes por su participación en la expulsión de Zelaya del país tras el golpe.