Correa defiende minería responsable como puntal de desarrollo

Quito. PL. | 12 de Noviembre de 2011 a las 00:00
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, defendió este sábado la minería responsable como uno de los puntales más importantes del progreso, lo cual dijo demuestra el Índice Mundial de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Este índice, señaló en su rendición de cuentas sabatina en Píllaro, provincia de Tungurahua, ubica a Australia como la segunda nación mundial en este sentido, siendo una potencia minera, y a Noruega en primer lugar, un país petrolero. "La minería fue la que ayudo a Australia a alcanzar el desarrollo", afirmó el mandatario, desmintiendo que esa actividad, por sí misma, destruya el ambiente y los países, como dicen quienes se oponen a la explotación de los recursos naturales que posee Ecuador. Al informar sobre la visita que hizo hace pocos días al cerro de Quimsacocha, reiteró que ese sector no se verá afectado por el proyecto minero, pues la zona donde se ejecuta el proyecto no ha tenido impacto ambiental como quisieron hacer creer ciertos grupos opositores. El cerro de Quimsacocha está en la cordillera occidental, a 35 kilómetros al sur de la ciudad de Cuenca, y allí nace el río Yanuncay que abastece de agua potable a un tercio de la ciudad, cuya eventual contaminación por la minería plantean esos grupos. Se trata, recalcó Correa, de un ecosistema andino formado por humedales y lagunas, y bajo ningún concepto se afectará a esta cuenca hidrográfica. Tal vez el error es que se llamó al proyecto Quimsacocha, pero no tiene nada que ver con las lagunas, pues los yacimientos mineros están a más de cuatro kilómetros de distancia, explicó. "Si no quieren minería, díganlo así, de frente", manifestó en alusión a quienes se oponen a la explotación minera en Azuay encabezados por el prefecto provincial, Paul Carrasco, quien dijo propuso la creación de una empresa minera provincial, cuando era simpatizante del Gobierno. No se puede concebir la vida moderna sin minería, acotó el mandatario, y advirtió que si en la zona, finalmente, no hay explotación minera, existe el riesgo de convertirse en otra Nambija (invasiones incontroladas de mineros artesanales), pues se conoce que el sector alberga yacimientos auríferos. El Gobierno, con un razonamiento lógico e inteligente, trabaja por minimizar los costos ineludibles del desarrollo, con una minería con total responsabilidad social y ambiental, enfatizó.