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Santos llama a poner sobre la mesa de debate la guerra contra las drogas

Cartagena de Indias. Andes. | 14 de Abril de 2012 a las 00:00

Con la presencia de 30 jefes de Estado de la región se instaló este sábado la VI Cumbre de las Américas. La sorpresa fue la ausencia a última hora de los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega; y de Venezuela, Hugo Chávez. La ausencia de ambos mandatarios se suma a la de Rafael Correa (Ecuador), quien a inicios de mes confirmó su desistimiento a la invitación que le realizó el anfitrión Juan Manuel Santos.

Los temas en la agenda de la reunión plenaria que se desarrollará la tarde de este sábado son Integración física y regional, acceso a las tecnologías, desastres naturales y reducción de la pobreza y la desigualdad.

Estos puntos serán recogidos en el declaración final que suscribirán el domingo los mandatarios y que consta de diez párrafos, según trascendió. Santos ha mencionado que estos temas van a cambiar la historia de las Cumbres y que no se trata de declaraciones sino la búsqueda de resultados.

En su intervención, el mandatario anfitrión afirmó que en América latina no hay rivalidades y que hay que construir puentes de unión para llegar a un futuro, "unidos y seguros".

"Tenemos que actuar juntos por el bienestar y la prosperidad, las Américas vuelvan a ser el nuevo mundo, una fuerza decisiva que debe influir globalmente. Debemos hacer valer la voz de nuestras gentes. Aquí todos somos iguales, yo quiero proponerles que este sea el momento de las Américas", subrayó.

Habló de la necesidad de revisar los paradigmas en la llamada guerra contra las drogas, declarada por el presidente norteamericano Richard Nixon, en 1971 y que, en realidad, lleva más de cien años cuando se firmó en 1912 la Convención Internacional del Opio.

"Hoy, un siglo después, resulta más que oportuno, conveniente, hacer un alto en el camino y hacer una evaluación para establecer simplemente dónde estamos y hacia dónde vamos", recalcó. Esto, agregó, porque a pesar de los inmensos esfuerzos y costos el negocio de las drogas ilícitas sigue pujante.

"La drogadicción en la inmensa mayoría de los países es un problema grave de salud pública, el narcotráfico continúa siendo un financiador de la violencia y el terrorismo", añadió.

Por las razones expuestas dijo que Colombia y muchos otros países de la región creen que es necesario iniciar una discusión sobre este tema que, sin prejuicios ni dogmas, contemple los diferentes escenarios y las posibles alternativas para enfrentar este desafío con mayor efectividad.

"Debe ser una discusión abierta, sin sesgos ideológicos ni políticos, una discusión rigurosa, basada en la evidencia y los hechos sobre los costos y los beneficios de cualquiera de las alternativas", subrayó.

 


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